Iglesia al día

" Me alegra que el tema elegido por la familia ecuménica para la celebración del Tiempo de la Creación 2020 sea 'Jubileo de la Tierra', precisamente en el año en el que se cumple el cincuentenario del Día de la Tierra "
Papa Francisco

La Iglesia en los medios Obispo de Salto reivindicó a la Iglesia pese a “sus pecados y límites humanos”

EL PUEBLO |
http://www.diarioelpueblo.com.uy/generales/obispo-de-salto-reivindico-a-la-iglesia-pese-a-sus-pecados-y-limites-humanos.html

Así estaba Monseñor Fernando Gil que recibió el acompañamiento de la grey católica de Salto y de varios puntos del país, además de recibir a feligreses que llegaron desde Argentina, Brasil y Paraguay que estuvieron presentes en la ocasión, conociendo Salto y celebrando la misa en la que se ordenó a la nueva autoridad de la Iglesia Católica para los departamentos de Artigas, Salto, Paysandú y Río Negro. La misa estuvo encabezada por el Cardenal Daniel Sturla, Arzobispo de Montevideo y la Catedral San Juan Bautista estuvo repleta hasta las escalinatas. EL PUEBLO da a conocer el primer mensaje del nuevo Obispo de Salto.

Dijo en su primer mensaje como Obispo de Salto, Fernando Gil que asumió ayer por la tarde: “Creo que la Iglesia a pesar de sus límites humanos y pecados es el lugar donde Dios eligió dispensar su amor”.

Había gente hasta en la puerta y el tórrido sol que por momentos se hizo sentir como si estuviéramos en una primavera ya avanzada y no la que apenas comienza como pasa ahora, no fue impedimento para que feligreses de la grey católica de varios puntos del país y de la República Argentina, llegaran hasta la centenaria Catedral San Juan Bautista de Salto para participar de la asunción del nuevo Obispo de la Diócesis de Salto, Monseñor Fernando Gil.

La actividad religiosa estuvo presidida por el Arzobispo de Montevideo, el Cardenal Daniel Sturla y contó con la presencia del referentes del arzobispado de Buenos Aires, que concurrieron a acompañar al Obispo Gil, que antes ejerció el sacerdocio en la localidad de Merlo en la provincia de Buenos Aires.

Las escalinatas del templo estaban repletas de personas que seguían con atención lo que pasaba adentro a través de la transmisión que se emitía por pantalla gigante, para que quienes no pudieron ingresar no se perdieran detalle.

Uno de los momentos más emotivos fue cuando Gil recibió de manos del ahora Obispo Emérito, Pablo Galimberti, el báculo de madera que pertenecía al fallecido Obispo de Salto, Monseñor Marcelo Mendiharat, en el momento en que estaba siendo ordenado por el cardenal Sturla, lo que generó aplausos y vítores de los presentes.

Emoción, aliento y un momento de recuperación del ánimo feligrés fue lo vivido por la grey católica ayer en esta actividad. EL PUEBLO obtuvo la palabra de Sturla a la salida, las impresiones del Obispo saliente sobre sus 12 años al frente de la Diócesis de Salto, y hasta una breve entrevista al Obispo de Minas y una de las caras visibles del Opus Dei en Uruguay, Monseñor Jaime Fuentes.

A continuación, transcribimos un tramo del discurso del nuevo Obispo de Salto, Fernando Gil.

COMO OBISPO DE SALTO

“Como obispo quiero ser entre ustedes un hombre de fe, un cristiano que peregrina junto a todo el pueblo de Dios. A veces detrás, oteando el horizonte, descubriendo los signos de Dios en los signos de este nuestro tiempo, alentando a seguir caminando; otras veces en medio, compartiendo gozos y tristezas”, expresó Mons. Fernando Gil Eisner en sus palabras de agradecimiento en el marco de la Celebración Eucarística de este Domingo 23 de setiembre en la que fue ordenado obispo y dio inicio a su Ministerio episcopal en la Diócesis de Salto.

En sus primeras palabras como Obispo de Salto y dirigiéndose a sus comunidades, Mons. Gil les dijo: “quiero quererlos más que a mi propia vida. Lo digo sin grandilocuencias y con el corazón en la mano”.

Haciendo referencia a las raíces históricas de la Diócesis de Salto, fundada 14 de abril de 1897, mencionó que próximamente se cumplirán los 100 años de la llegada del primer obispo, Mons. Tomás Camacho y que este domingo, “estamos también recordando con memoria agradecida la vida y ministerio de Mons. Mariano Soler 1er. arzobispo del Uruguay. Hoy se cumplen 110 años de su muerte”.

“En esta tarde y en este espíritu, quisiera compartir algunas convicciones que me mueven en este camino de seguimiento. Creo en primer lugar en la vida que es don de Dios. La vida está para ser donada, en eso radica la felicidad, aunque nos rebelemos y la queramos guardar o inclusive matar … como dice la cantora litoraleña Teresa Parodi: “Aunque parezca muy repetido, Creo en la vida en todo sentido”.

Creo en la fuerza del Evangelio de Jesucristo. Creo en su verdad y belleza. “Anunciar a Cristo significa mostrar que creer en Él y seguirlo no es sólo algo verdadero y justo, sino también bello, capaz de colmar la vida de un nuevo resplandor y de un gozo profundo, aún en medio de las pruebas.” (EvG, 167)

“Creo que la Iglesia es madre y que, a pesar de sus límites humanos y pecados, es el lugar donde Dios ha elegido dispensar su amor misericordioso de muchas maneras. Creo que cuando Dios elige a alguien para una misión, no lo suele elegir por su inteligencia y capacidades. Al revés…El hace capaces, sabios y fuertes a los que elige. (1 Cor, 1,19-31). En eso confío y por eso como Pedro, quiero decirle al Señor “Tú sabes que te amo”.

También dijo que “esta diócesis del litoral norte uruguayo fue fundada un 14 de abril de 1897. Este año se cumplieron 121 años. Estamos cerca también de los 100 años de la llegada del primer obispo, Mons. Tomás Camacho. En este domingo, estamos también recordando con memoria agradecida la vida y ministerio de Mons. Mariano Soler 1er arzobispo del Uruguay. Hoy se cumplen 110 años de su muerte. Como les decía en la carta que escribí a la diócesis unos días después de que se anunciara mi nombramiento, vengo a insertarme plenamente en esta historia común. En esta huella abierta por tantos discípulos y misioneros de Jesucristo. El momento simbólico de esta celebración en el que Mons. Pablo me entregaba el báculo de Mons. Marcelo Mendiharat, quiso expresar estos deseos”.

“El camino de esta Iglesia particular de Salto se inserta en el camino de renovación que ha producido la celebración del gran Concilio de nuestros tiempos, el Concilio Vaticano II. El “aterrizaje” del Concilio en nuestro continente latinoamericano se produjo hace 50 años con la Conferencia de obispos en Medellín. Allí se hizo presente entre el 22 y 24 de agosto de 1968 por primera vez en la historia de nuestro continente, un sucesor de Pedro, el beato y dentro de poco santo, Pablo VI”.

“Como obispo quiero ser entre ustedes un hombre de fe, un cristiano que peregrina junto a todo el pueblo de Dios. A veces detrás, oteando el horizonte, descubriendo los signos de Dios en los signos de este nuestro tiempo, alentando a seguir caminando; otras veces en medio, compartiendo gozos y tristezas. Por último, quería decirles lo siguiente: quiero quererlos más que a mi propia vida. Lo digo sin grandilocuencias y con el corazón en la mano. En un padre, una madre esto es natural y lo viven en el día a día sin preguntárselo mucho. Quieren a sus hijos hasta ser capaces de dar la vida por ellos. Ser obispo, ser pastor es caminar por este camino que caminó Jesús. “No hay mayor amor que dar la vida por los amigos” (Jn. 15,3) “El buen pastor da su vida por sus ovejas” (Jn. 10,11). Este cayado que hoy me entregaron no es un adorno. Es para recordarme que mi vida está para esto. Y estoy convencido de que este es el camino más revolucionario y que puede producir más cambios en la sociedad y en el mundo que nos toca vivir”.