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La Iglesia en los medios “¡No digan mentiras, no somos tarados!”  [Entrevista al Pte. de ACDE]

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Fernando Rachetti, presidente de la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa (ACDE) parece hablar con la voz de quien está al borde de explotar. Se queja con dureza por la baja rentabilidad que, asegura, afecta amplios sectores empresariales sin que el gobierno actúe como, a su entender, debería. Siente que les mienten y responde: “El empresario no es tarado”.

Rachetti fue crítico cuando abrió este martes 27 el foro con el equipo económico organizado por la ACDE, una edición que había sido postergada en diciembre por la crisis interna en el gobierno por el polémico proyecto para los llamados “cincuentones” (ver nota aparte). Luego mantuvo la siguiente conversación con Búsqueda, en la que descargó su descontento.

—En su discurso defendió la figura del empresario. ¿Por qué entendió necesario hacerlo?

—ACDE es una organización que trata, primero, de reivindicar el rol del empresario; está muy venido a menos y todo el mundo cree que es mala persona. Y un empresario es un trabajador que arriesga en inversión, que da mano de obra real, que debe pagar buenos salarios e impuestos, además de dar un buen producto o servicio.

Empresario es toda persona que arriesga un capital, sin importar que sea grande o pequeño. Una peluquera, un pequeño comercio, un verdulero, un quiosquero; son empresarios que aportan el real y efectivo empleo. No el empleo público. El real. Les tenemos que dar las condiciones necesarias de trabajo, que es lo que no existe. ¡Nos hablan acá del PBI, de las inversiones, de los ingresos!

—¿Dónde está el problema hoy para el empresariado?

—El tema es la rentabilidad. ¿Por qué el PBI va hacia arriba, los salarios hacia arriba y el consumo va hacia arriba, pero no hay inversión? No hay porque no están dadas las condiciones para que un empresario invierta. Hoy no hay rentabilidad. ¡El tema fiscal es brutal! ¡El tema salarial es brutal! Yo pago buenos salarios, pero denos un poquito de respiro.

No podemos seguir en este tren… la gente no se da cuenta. El tema de los “autoconvocados”, por ejemplo, es una realidad más grande que una casa. Mire que he trabajado como abogado en la crisis de 1982, en el 2002, y nunca vi una salida del empresariado rural de la forma en que salió, ¿y por qué? ¡Porque no pueden más! Y no se entiende. Y las medidas que dan… El presidente no puede decir que con $ 3.000 que se le da de beneficio a un lechero es bueno. ¡No, no nos mintamos! ¡No digan mentiras, no somos tarados! El empresario no es tarado.

Desde ACDE lo que vemos es que no hay vasos comunicantes. Lo que queremos es tirar muros y tratar de buscar consensos, porque si no lo hacemos y no sacamos los lentes de la ideología —como tenemos puestos—, no puede ser. No puede ser que uno sea bueno o malo según se piense que está a favor o en contra del gobierno. ¡No es así! No se puede seguir creando esa grieta, dando manija y dividiendo el Uruguay. Hoy hay vasos estancos: los empresarios dicen una cosa, los sindicatos otra, el gobierno otra. Y hablamos, pero cuando vamos a la cancha no nos ponemos de acuerdo y no pateamos para un mismo lado.

—¿Hay una cuestión ideológica, entonces?

—La filosofía política que tiene el gobierno va más enfocada hacia lo social, y allí no está el empresario. Señalé, como dice el Papa, que el cheque mensual no sirve; la dignidad de la persona está en el puesto de trabajo, no la asistencia. Lo que hay que hacer es crear trabajo.

Claro, subió el PBI, subió el consumo y ¿qué tenemos? 40.000 puestos de trabajo menos. ¿Eso qué significa? ¿No hay algo que está fallando y el gobierno debería darse cuenta? Al empresario no le gusta echar a un empleado porque sí; lo echa porque no le dan los números.

—¿El problema de rentabilidad es generalizado por sectores?

—Salvo los importadores, el empresario en general está teniendo problemas. El exportador está teniendo problemas.

Hay costos que, cuando hacen los números, el productor, el industrial, el comerciante, se están endeudando para producir. No importa que sea chico o grande; el tema de la rentabilidad es fundamental.

—¿No hay empresarios que están haciendo plata? ¿A todos les va mal?

—Hay situaciones distintas. Hay gente que hace plata y feliz de ellos, pero hay sectores… las empresas medianas, chicas, esos están con problemas. Pagás el BPS, pagás la DGI, el tema de la bancarización. ¡Todo son costos!

—Plantea una situación que parece dramática.

—No es que estemos ante una crisis que vamos a terminar… No. Estamos advirtiendo sobre algo que puede llegar a pasar y poniendo una luz amarilla en ciertos temas para que se abran los ojos. Y además, en Uruguay, hay ciclos y cada tanto, se viene. Siempre está el tema del dólar: no es posible ser caro en dólares frente a vecinos que son baratos.

Insisto: reconozco que no hay que tener dramatismo y decir que estamos en un caos. Hay que reconocer que se ha seguido una política macro, con la que uno puede estar de acuerdo o no. Pero hay que empezar a tener en cuenta a la persona que protesta porque no tiene rentabilidad; no se le puede simplemente decir “no”.

Se dijo que no subirían las tarifas, pero subió la luz, el teléfono, el agua, el gasoil. No puede ser que salga más barato transportar un container de Uruguay a China que de Cerro Largo a Montevideo. Son esas las cosas por las que la gente está movilizada. Y hablan de la inversión en infraestructura…¿de qué infraestructura me hablan? Están todas las carreteras hechas bolsa. Se dijo que se iba a gastar US$ 12.000 millones en infraestructura, ¿qué se hizo?

—¿Sirven las medidas de estímulo a la inversión y el empleo anunciadas?

—No las he leído en profundidad y no puedo dar una opinión.