Iglesia al día

" En este tiempo de pandemia, que dejó sin efecto o en suspenso tantos proyectos personales y colectivos... damos, en primer lugar, gracias a Dios por todo lo bueno que hizo surgir en los corazones de hombres y mujeres de nuestra tierra. En todo ello encontramos motivos de esperanza. "
Mirando con Dios este tiempo

Noticeu Mons. Wirz propone algunas “claves navideñas” y recuerda que “estamos a tiempo para cambiar”

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El Obispo de Maldonado, Mons. Rodolfo Wirz, anima en esta Navidad a dejarse amar por Dios y  aceptar su misericordia como un regalo para superar las dificultades de la vida.

“El Niño que nace en Belén nos invita a valorar cada ser humano como lo más importante: Él es la Misericordia encarnada que no presenta otras armas que la mera presencia,  desarmada de poder, propaganda o fuerza. Es el Amor que Dios presenta en su pobreza, escándalo para entender pero solución para todo aquél que se acerca consciente de su fragilidad humana¨, enfatiza el Pastor.  Mons. Wirz explica que la Misericordia “es la invitación radical e insistente a dejarnos amar por Él, incluso en la situación más desesperada de soledad, conciencia de la culpa, abandono de los seres queridos”.

Mons. Wirz recomienda en su mensaje, algunas “claves navideñas” para que “pasada la fiesta, no todo siga igual”. Una primera clave es la Misericordia, “como toma de conciencia de que necesitamos realmente cada día el amor y el perdón que Dios nos ofrece”. El obispo recuerda, asimismo, que “la oración es una llave para abrir las puertas que nos cierran y alejan de Él  y de los demás¨. Finalmente, Mons. Wirz sugiere cambiar algunas rutinas que “nos envejecen” y propone asumir alguna iniciativa permitiendo que “Él guíe nuestra vida, sin importarnos demasiado lo que piensen y digan los demás”.

“La vida va pasando, pero el Niño de Belén nos recuerda la clave en cada Navidad que estamos a tiempo para cambiar”, puntualiza el Obispo de Maldonado.

 

 

MENSAJE DE NAVIDAD 2015 

 A LA COMUNIDAD DIOCESANA DE MALDONADO Y ROCHA  

Muy feliz Navidad les deseo de corazón, a los pocos  días  de iniciar el  “ Año de la Misericordia ” invitados por el Papa Francisco, como nueva oportunidad de vivir cada jornada motivados por el amor de Dios.

El Niño que nace en Belén nos invita a valorar cada ser humano como lo más importante: Él es la Misericordia encarnada que no presenta otras armas que la mera presencia,  desarmada de poder, propaganda o fuerza. Es el Amor que Dios presenta en su pobreza, escándalo para entender pero solución para todo aquél que se acerca consciente de su fragilidad humana. En concreto: es la invitación radical e insistente a dejarnos amar por Él, incluso en la situación más desesperada de soledad, conciencia de la culpa, abandono de los seres queridos. Esta Misericordia, regalo de Navidad por excelencia, nos va a acompañar todo el año como celebración, pero en definitiva toda la vida como regalo e iniciativa para superar las dificultades.

Si me permiten, me atrevo a recomendarles algunas “claves navideñas”, para que pasada la fiesta, no todo siga igual……

Recordemos la clave de la Misericordia, como toma de conciencia de que necesitamos realmente cada día el amor y el perdón que Dios nos ofrece. La oración es una llave para abrir las puertas que nos cierran y alejan de Él  y de los demás.

Tal vez en nuestra vida necesitemos cambiar alguna rutina que nos  envejece, cuando más allá de la edad física, puede haber una motivación que nos rejuvenece, al dejar que Él guíe nuestra vida, sin importarnos demasiado lo que piensen y digan los demás.

En concreto, la rutina puede significar cosas contrapuestas: nuestra fe que se contenta con lo mínimo y no se motiva para ponernos al día o la falta de fe por comodidad e influencias diversas que no cuestionamos. La vida va pasando, pero el Niño de Belén nos recuerda la clave en cada Navidad que estamos a tiempo para cambiar.

Les deseo una vez más una muy lograda Navidad, a la vez que les pido me recuerden en la oración por cumplir en estos días los 30 años al servicio de esta querida diócesis, a la vez que agradezco a todos los que en múltiples formas y tiempos distintos han hecho su parte que sólo Él, nacido en Belén,  conoce de verdad.

+ RODOLFO WIRZ