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La Iglesia en los medios Más allá del libro de texto (Se citan a Colegios)

EL OBSERVADOR |

Los manuales escolares a menudo son considerados insuficientes para atender a la complejidad educativa de los tiempos actuales, motivo por el cual varios colegios optan por nutrirse de bibliografía extra

El año pasado tuvo una gran convocatoria, y para hoy ya cuenta con más de 500 libros

No es algo infrecuente que los libros de texto generen polémica. Recordada es la discusión que se armó en 2012 por el caso del libro de sexto de Ciencias Sociales, que se destacaba por tener en su portada las fotos de Tabaré Vázquez y Ernesto “Che” Guevara y fue tildado de “manual de adoctrinamiento” por el expresidente Julio María Sanguinetti. Pero más allá de los cuestionamientos ideológicos, los libros de texto a menudo son considerados material insuficiente para atender a la complejidad educativa de los tiempos actuales, motivo por el cual el uso de materiales alternativos se vuelve crucial.“Los textos escolares tienen sus ventajas y sus inconvenientes, pero nunca pueden ser considerados el único material dentro del sistema educativo”, sostiene Sonia Scaffo, profesora e investigadora del instituto de educación de la universidad ORT. En general, destaca la académica, los libros de texto tienen como ventaja su capacidad de llegar a los estudiantes pero cuentan con la limitación de que son reductores del conocimiento. A la vez, explica, impactan escasamente “en el desarrollo de procesos mentales, porque hay muy poco que inferir y sintetizar”. Siguiendo los estudios pedagógicos de Carlos Vaz Ferreira, Scaffo explica que los materiales educativos están regidos por dos principios: el escalonamiento y la penetrabilidad. El problema es que, en la actualidad, “el escalonamiento, en función de lo que se supone que un escolar puede entender, no tiene fundamento psicológico razonable”, ya que los múltiples estímulos a los que son expuestos los niños hacen muy difícil determinar hasta dónde puede llegar su aprendizaje. Por ello se vuelve necesario el uso de materiales alternativos.“La política de textos tiene que ser amplia. Es decir, (tiene que haber) materiales que están abocados a la penetrabilidad, a una comprensión mayor, que no tienen un destinatario de edad ni de nivel pero que tampoco son inalcanzables para la comprensión de un niño, ya que tienen un rango mayor”, agrega Scaffo. Algunos ejemplosVarias escuelas que trabajan con metodologías alternativas en Uruguay han optado por nutrir sus programas con material bibliográfico extra a los libros de texto. Este es el caso del Colegio Blue Blue Elefante, con locales en Minas y Punta del Este. El mismo desarrolla una enseñanza trilingüe con un método que combina una aproximación constructivista –es decir, donde el alumno construye su propio conocimiento– con elementos de pedagogías como Montessori y Waldorf.Fernanda Ferreiro, directora de la institución, sostiene que por lo general en el colegio no utilizan un libro concreto y preparan una carpeta con extractos de distintos textos a partir de la cual surjan ideas y palabras que sirvan como disparadores para que el alumno investigue. No obstante, Blue Blue Elefante utiliza la línea de libros de texto de la editorial inglesa MacMillan. Los mismos son una alternativa paralos alumnos bilingües, “cumplen tres propósitos: idioma, matemática y ciencia, y completan muy bien la currícula nacional uruguaya”, explica Ferreiro. Por otra parte, destaca la directora, utilizan libros que reflejen cabalmente el contenido que se quiere transmitir, como El diario de Ana Frank, para hablar sobre el nazismo, o El principito, para inculcar valores. Por su parte, el Colegio del Sur, en Malvín, una institución de educación primaria cuya metodología se define como “natural e integral”, decidió crear su propio manual escolar ante la falta de un libro de texto que se adecuara a su metodología de enseñanza. Fundado en 1991 por exmaestras del CENI y seguidoras de la pedagogía creada por la directora de ese establecimiento, Clelia de Melo, el Colegio del Sur tiene el foco en la propia experiencia del niño y en trabajar desde una perspectiva cognitiva relacional, con acento en la curiosidad y el trabajo expresivo.El libro de texto del Colegio, hecho para incentivar la lectura y la escritura, se llama Abrapalabras. “Tiene una página de lectura y una donde (los alumnos) pueden escribir. Buscamos un diseño que no estuviera muy sobrecargado, que es lo que encontramos en los libros para los niños más chicos”, sostiene Rosario Zeballos, parte del equipo de dirección de la institución. En el caso de la asignatura matemáticas, no utilizan libros de texto en los primeros años, ya que trabajan todo el sistema de numeración en su conjunto, y recién los usan con los más grandes, pues están conformes con los que edita Santillana.Zeballos destaca además el aporte de obras literarias como El Hobbit o Harry Potter, que leen los alumnos de quinto y sexto año. “Valoramos ese tipo de redacción que no va tanto al lenguaje de los niños. En algunos autores uruguayos hay una tendencia a utilizar demasiado el lenguaje infantil, entonces ahí se pierde un poco el valor literario”, asevera. No obstante, la docente destaca el libro El tesoro de Cañada Seca, de Julián Murguía.Por otra parte, está el Colegio Inglés, institución educativa bilingüe situada en Parque Batlle, que se caracteriza por llevar a cabo un Programa de Enriquecimiento Instrumental (PEI), tiene como fin el desarrollo cognitivo de los alumnos y toma como base las investigaciones de la neuropsicología y del psicólogo Reuven Feurstein. Ese colegio, que tiene primaria y secundaria, utiliza los textos escolares regulares pero le agrega un plan lector de la editorial Vincens Vives, que tiene como propósito que el niño disfrute de la lectura a la vez que trabaja sobre los valores éticos y sociales que estos libros transmiten, explica Zully Di Trane, directora del área de español de 3º, 4º y 5º año. Entre esos libros se encuentran El gigante egoísta y otros cuentos, de Oscar Wilde, La perla, de Jon Steinbeck, La llamada de lo salvaje, de Jack London o Historia de dos ciudades, de Charles Dickens. La institución tiene además dos proyectos de trabajo: para 1º, 2º y 3º estudian Platero y yo, en conmemoración a los 100 años de la primera edición del libro de Juan Ramón Jiménez, y los alumnos de 4º, 5º y 6º trabajan en base a la obra de Charles Chaplin.Para Scaffo, cualquiera que aprendió a leer bien, seguramente tiene la experiencia en su familia y en la escuela de que nadie le puso la traba de lo que podía leer por su edad. “Uno va adquiriendo lo fundamental que es la capacidad de elaborar una comprensión”, explica la académica. Es por ello que es necesario que las escuelas y las aulas dispongan de buenas bibliotecas y que los maestros sepan orientar, incentivar y responder a la curiosidad de los niños ante el conocimiento.