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La Iglesia en los medios Las Hijas de María Auxiliadora celebraron 140 años en Uruguay

REVISTA ECCLESIA |

Las Hijas de María Auxiliadora celebraron 140 años de presencia en Uruguay con Misa en la Catedral Metropolitana

El Cardenal Daniel Sturla recordó que cuando llegaron las primeras salesianas a Uruguay, concretamente a Villa Colón, apenas hacía 5 años que habían sido fundadas (el 5 de agosto de 1872) por Don Bosco.

Durante este año las Hijas de María Auxiliadora celebran los 140 de la llegada de las primeras hermanas a Uruguay. Con este motivo el jueves 26 de octubre se celebró una Misa en la Catedral Metropolitana colmada de amigos.

La Misa fue presidida por el Arzobispo de Montevideo, Cardenal Daniel Sturla sdb, y concelebrada por los obispos Mons. Alberto Sanguinetti (Obispo de Canelones), Mons. Heriberto Bodeant (Obispo de Melo), Mons. Nicolás Cotugno (emérito de Montevideo), decenas de Salesianos, entre ellos el Padre Inspector, P. Néstor Castell y el Inspector electo, P. Alfonso Bauer, y sacerdotes del clero.

Acompañaron a las hermanas integrantes de las presencias salesianas de todos el país y también un grupo de niños que fueron los primeros en ingresar al templo seguidos por los sacerdotes y obispos.

El Cardenal recordó que cuando llegaron las primeras salesianas a Uruguay, concretamente a Villa Colón, apenas hacía 5 años que habían sido fundadas (el 5 de agosto de 1872) por Don Bosco. “Recién nacía el Instituto y no eran unas grandes señoras, eran unas hermanas muy jóvenes, muy sencillas, hijas de familias campesinas de Mornese, que habían empezado su experiencia de vida consagrada para ayudar a las chicas de este pequeño pueblo”. Pero lo que tenían esas mujeres y lo que tenía Madre Mazzarello fue “una fe ardorosa, una fe que no se dejaba apedrear, que no se dejaba limitar por las dificultades”, destacó el Cardenal.

“Era gente que encendía y por eso provocaron un incendio, pero no un incendio como algo malo, provocaron una luminosidad que se expandió, porque ustedes piensen que en 1877 llegan y un poco después se iban dando, desde Villa Colón, una serie de fundaciones: Las Piedras, Paysandú… Canelones. Y después van de misioneras y desde Villa Colón el carisma se expande, no solo a una cantidad de lugares en Uruguay, pensemos que las hermanas hasta hace poco tuvieron colegios en pequeños pueblos donde casi eran la presencia de Iglesia, en Lazcano, en Rincón del Pino y en varios barrios de Montevideo, entre otros, en Peñarol”, reconoció el Arzobispo de Montevideo.

El Cardenal Sturla subrayó, asimismo, la rapidez con que se suscitaron vocaciones. Cuando llegaron las hermanas, “el P.  Lasagna las esperaba con la primera vocación uruguaya, Laura Rodríguez, hermana de dos que después fueron Salesianos, dando inicio a la vida de las salesianas en América”.

El Cardenal destacó, en su homilía, asimismo,  la fraternidad de Salesianos y Salesianas y confesó que la ha vivido “como uno de los grandes regalos de mi vocación salesiana, sentirme hermano de mis hermanas”.
El Arzobispo resaltó que  fue una característica muy de los salesianos, ‘aceptar a los uruguayos y a las uruguayas´ y no decir `esto no sirve´ o ‘estos no tienen perseverancia´ como decían en otros institutos”.  “Fueron capaces de aceptar porque incultura ron el Evangelio. El carisma se hizo uruguayo rápidamente”, enfatizó.

“¿Qué traían las hermanas?”, planteó Sturla, y respondió “la confianza que da la fe”. “Don Bosco les decía confíen en ‘Jesús Sacramentado y en María Auxiliadora y verán lo que son los milagros’”.  “No tenían internet, no tenían whatsapp, ¿cuál era el lugar de encuentro de Madre Mazzarello y sus hijas? Permanentemente repetido “nos encontraremos en el corazón de Jesús´,  esa es la fe ardiente”, afirmó el Arzobispo de Montevideo.

“Quienes estamos presentes, les damos las gracias por todo el bien que han hecho a la Iglesia. Ojalá recordar no sea solo nostalgia sino impulso, apertura al Espíritu Santo para renovar esta fe ardiente de los inicios”. Que “en el corazón de Jesús nos podamos encontrar de verdad cada día, en la Eucaristía, en la oración renovada, en la confianza en Jesús sacramentado y en María Auxiliadora”, abogó el Cardenal Sturla.

Fuente: Conferencia Episcopal Uruguaya