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Mirando con Dios este tiempo

La Iglesia en los medios Las bellezas que nos ha legado el ritual de la muerte

LA REPÚBLICA |

EL MUNDO HA PERDIDO SUS PREJUICIOS SOBRE ESTOS LUGARES QUE GUARDAN LA HISTORIA DE LA HUMANIDAD

Ayer se realizó una fascinante recorrida guiada por el Cementerio Británico

Muerte

El ritual de la muerte, nacido con la humanidad, ha dejado constancia de diferentes formas de sentir y ver la vida a lo largo de la historia. Las ciudades de los muertos, que son los cementerios, han dejado de verse en el mundo con el simple prejuicio de un lugar “oscuro”. Por el contrario resulta fascinante descubrir en ellos sus tesoros arquitectónicos, la simbología de sus sepulcros, las historias que guardan y el recuerdo de personalidades únicas que descansan allí. En algunos ámbitos se lo ha dado en llamar “necroturismo”.

Uruguay se está aggiornando en este camino y unos de sus mayores impulsores es el Cementerio Británico, que desde hace un tiempo viene organizando diferentes actividades bajo el nombre de: “Encuentros a la puesta del sol”. Estos encuentros proponen una fascinante reflexión sobre la presencia de los cementerios, la muerte y sus ritos, la visión de las religiones y los distintos enfoques posibles: religioso, artístico, urbano-territorial y costumbrista, musical, histórico, cultural, patrimonial y turístico. Incluyen espectáculos corales, tangueros, exposiciones fotográfícas, recorridas guiadas y hasta un espectáculo de gaitas escocesas. Ayer en la tarde se realizó un recorrida guiada por sus bellezas arquitectónicas.

“Es un recorrido por los sepulcros que destaca elementos artísticos para observar. También se explican ciertas simbologías como ángeles, cruces, clepsidras, reloj de arena y agua, que simboliza el paso del tiempo. Son distintas simbologías que usualmente no se entienden. Hay un legado que implica la expresión de una sociedad”, explicó a LA REPÚBLICA, el arquitecto Eduardo Montemuiño, a cargo de la recorrida. Además de las simbologías también se descubrieron notables obras arquitectónicas y esculturales firmadas por importantes artistas nacionales y europeos.

El recorrido, gratuito, duró una hora y se entregó un cuidado folleto a los visitantes.

Se descubrieron piezas muchas veces únicas e invaluables y a su vez de gran fragilidad ante el paso del tiempo o que una tormenta las deteriore y se pierdan para siempre. Obras traídas de Suiza, Italia o por contrato a escultores locales reconocidos por su talento, conformando un conjunto estatuario auténtico de los siglos XIX y XX. Que dan cuenta de las tendencias y movimientos artísticos – Art Noveau o Art Decó, Modernismo, etc.- como las referencias de sus creencias religiosas y posibilidades financieras.

Desde una majestuosa cruz de la familia Harley a una pequeña cruz con conchillas y un corazón de metal. De palabras talladas con mensajes diferentes en una placa, al ángel alado o un símbolo esculpido en mármol.

“Esto se realiza en el marco de trabajo de distintas actividades que se realizan mes a mes. Hace mucho que esto se realiza en Europa”. El Británico forma parte de la Red Internacional de Cementerios. “La idea es que no sea un lugar olvidado, sino que se permita la visualización como un lugar de cultura de la historia. El cementerio guarda personas ilustres que están enterradas aquí. Hay poetas, artistas, personajes importantes para la historia. Aquí, por ejemplo, está el primer técnico de la selección uruguaya que era escocés y fue que dijo la famosa frase que quedó en la historia “cortita y al pie”, contó Montemuiño.

Un cementerio que nació con el país
En 1818 -cuando aún se estaba en las primeras luchas independentistas y la Banda Oriental era invadida por Portugal- el sacerdote Manuel Salinas solicitó un predio inmediato a la línea del Ejido de los arrabales de la ciudad de esos años, confinada aún en sus murallas. Es decir donde hoy se emplaza la Intendencia de Montevideo.

Apenas a poco más de un kilómetro de las murallas se encontraba este predio que en setiembre de 1825 el súbdito inglés Juan Hall compra al Padre Salinas en $ 400. El 14 de abril de 1828 el cónsul británico en Montevideo Thomas Hood compra a Hall el terreno en nombre del gobierno inglés y desde ese entonces es destinado a cementerio de su colectividad y de otras personas que no siendo católicos ni ingleses tuvieron un destino de sus cuerpos al final de sus vidas. Hasta 1884 ocupa ese lugar que, ante el crecimiento urbano de Montevideo el gobierno del momento del Cnel. Máximo Santos propone ese lugar para un monumental Palacio de Gobierno. Se expropia este cementerio y se destina una nueva ubicación en una zona que se consideraba alejada y de más bajo valor de la ciudad de fin del siglo XIX. Se ubica junto a una nueva necrópolis surgida de la Guerra Grande en ese lugar conocido como “del Buceo” por el hundimiento en el SXVIII de una nave con valioso cargamento del cual se obtenían objetos y monedas mediante la inmersión en el río.

El cementerio Británico siempre fue abierto a otras muchas nacionalidades europeas debido a la gran inmigración a nuestra zona de españoles e italianos mayormente en busca de trabajo y mejor vida. Hoy están todas las condiciones para descubrir su historia y los tesoros que guarda.

El Central y sus tesoros

La Intendencia de Montevideo también organiza visitas para descubrir el Cementerio Central. “Arte e Historia en el Cementerio Central” se denomina la propuesta. El Cementerio Central es la materialización de las convicciones filosóficas de la sociedad montevideana del siglo XIX.

En lo arquitectónico, de tradición europea y producto del cambio en la planificación de la ciudad. El diseño paisajístico, los arcos romanos, los símbolos religiosos, los portales de estilo clásico, la ornamentación, las capillas, vitrales y las puertas de hierro conviven en un paseo-jardín en torno a un eje central rodeado de verdes arboledas e importantes monumentos funerarios.

En el recorrido se destacan obras de los más renombrados artistas nacionales como José Luis Zorrilla de San Martín, José Belloni, Enrique Lussich, Juan Manuel Ferrari, Félix Morelli, Juan Azzarini, José Livi, Moreno y Lavarello entre otros.

En el Panteón Nacional descansan los restos de personalidades como Eduardo Acevedo, Francisco Acuña de Figueroa, Delmira Agustini, Juan Manuel Blanes, José Ellauri, Pedro Figari, Carlos Reyles, José Enrique Rodó, Florencio Sánchez, Juan Zorrilla de San Martín y el cacique Vaimaca Perú.

La idea es perpetuar el patrimonio inmaterial de la sociedad, que es una manera de asegurar su continuidad cultural.

“Es un recorrido por los sepulcros que destaca elementos artísticos para observar. También se explican ciertas simbologías como ángeles, cruces, clepsidras, reloj de arena y agua, que simboliza el paso del tiempo. Son distintas simbologías que usualmente no se entienden. Hay un legado que implica la expresión de una sociedad”.