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La Iglesia en los medios Las 40 de Teresa Herrera, la feminista de los 1.000 búhos [Cita a la Iglesia Católica]

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LOS OTROS 8 DE MARZO

“Si un nene o una nena sufre abuso sexual y es de nivel alto, tiene muchas más probabilidades de tener que comérsela que si es de nivel bajo”. Por Gerardo Tagliaferro.

“Para que sepan todos, a quién tu perteneces // con sangre de mis venas te marcaré la frente // Para que te respeten aun con la mirada // y sepan que tú eres mi propiedad privada”. Estas estrofas son parte de la canción “Propiedad privada”, escrita previsiblemente por un hombre, aunque justo es decir que la han interpretado también mujeres.

La creencia de que los seres humanos pueden ser objeto de propiedad ha sido motivo de crímenes probablemente desde que nuestros antepasados comenzaron a establecer lazos sociales, hace muchos miles de años. Sin embargo, no fue hasta hace un par de siglos que una de las formas de esa pretendida “propiedad” -la que ejercen los hombres sobre las mujeres- comenzó a ser cuestionada por movimientos organizados, que se constituyeron en lo que hoy conocemos como “feminismo”.

Como viene pasando desde hace algunos años, las distintas corrientes que forman el movimiento feminista uruguayo se hicieron sentir, y mucho, durante el mes de marzo, en particular el 8, cuando miles de mujeres y unos cuantos varones marcharon por 18 de Julio. Pero estamos en abril, y toda ola rompe y se retira. El tema salió de los titulares y la vida sigue igual, aunque quienes han hecho de la igualdad de género su causa saben bien que miles de años no se redimen en un ratito.

“Hemos hecho (las feministas) la revolución más importante de los últimos 200 años”, dice Teresa Herrera, socióloga y referente del feminismo en Uruguay. En esta entrevista, la forma de concebir la lucha, parte de la propia historia personal y la esperanza de una “bruja” que vive en una casa de tres pisos, custodiada por 1.000 búhos.

Por Gerardo Tagliaferro
tagliaferro@montevideo.com.uy

1) ¿Qué es ser feminista para Teresa Herrera?

Lo primero que podría decir es que es una esperanza. Una no nace feminista, se va haciendo, y a esta altura es una esperanza de que las cosas pueden cambiar. No tengo ninguna duda de que nosotras hemos hecho la revolución más importante de los últimos 200 años. Y además incruenta, solo se ha derramado la sangre de las mártires del feminismo. Votamos, manejamos nuestro dinero, podemos trabajar, estudiar… todo eso que hoy en día parece como dado, tiene 150 años de historia, más o menos.

2) Una revolución que está en proceso.

Exactamente. Alguna gente incluso dice que estamos en la segunda, porque claro, ahora nos estamos preocupando por cosas más de fondo que tienen que ver con la vida cotidiana, con la relación entre los varones y las mujeres y otras orientaciones. Y si uno no tuviera la esperanza de que esto puede cambiar, no estaría en esto.

3) ¿La violencia de género tiene hoy mayor visibilidad, producto de toda la movilización feminista, o hay un aumento de los casos?

Yo creo que las dos cosas. Por supuesto siempre hubo violencia contra la mujer, pero ahora las contamos. Ha habido como una mutación, sobre todo en los últimos años. Antes a las mujeres normalmente las mataban sus parejas, ahora las matan sus ex parejas. Y eso ha aparejado un aumento, porque las mujeres han decidido que no aguantan años, de años, de años… Probablemente, hace 100 años, muchas de ellas no estarían muertas, porque hubieran aguantado y entonces no las hubieran matado.

4) Has dicho que los hombres no soportan que sus parejas los dejen. ¿No hay otros componentes en la violencia machista que quizás no se visualizan tanto?

Mirá, no podemos hablar de un solo tipo de agresor. Sí hay una cosa que creo que está hasta en el ADN y tiene que ver con la prédica aristotélica, de que el varón es el que tiene espíritu y por lo tanto es el dueño de la vida y la muerte de la mujer, de sus hijos, de sus esclavos. Esa cosa del patriarcado que tenemos matrizada todos y todas. Yo misma me descubro con alguna actitud de ese tipo. Creo que esa es la gran base del asunto. Claro, hay varones que llegan hasta un punto y no llegan a matar. Ahí hay variedades que tienen que ver con el tipo de agresor, y con eso tenemos una gran deuda: no tenemos estudios sobre el tipo de agresor. Necesitamos un perfil del agresor uruguayo, porque sin duda no todos son iguales. Hay sin duda casos de trastornos de la personalidad, lo que no quiere decir que sean enfermos inimputables.

5) El hombre muchas veces siente la infidelidad -real o supuesta- como un ataque a su esencia de hombre que no puede tolerar. En muchos casos, pienso, más que el “te fuiste” está el “me engañaste”.

Claro, lo que pasa es que eso es válido en algunos casos, en otros no hay engaño e igualmente sucede.

6) No hablo de engaño real, puede existir solo en la cabeza del hombre.

Pero eso tiene que ver también con el patriarcado. Pierre Bourdieu, autor de “La dominación masculina”, es uno de los iniciadores de lo que llamamos la “sociología de los cuerpos”. El cuerpo de las mujeres siempre ha sido como pertenencia de los hombres. Ahora les molesta a los varones que estemos hablando del acoso, dicen “ay no puedo piropear”, pero claro, era algo que teníamos hasta nosotras naturalizado. Yo perdí la cuenta de la cantidad de veces que un tipo me mostró su pene, que me apretaba en el tren, en el colectivo… El otro día leía una nota de (la escritora y periodista española) Rosa Montero contando lo que le pasaba en España y es tal cual; ella viajaba en el tranvía con la hermana y le pasaba exactamente lo mismo. Es como esa cosa de que el cuerpo de la mujer no es de la mujer, es propiedad de los tipos, ya sea del que te grita en la calle o el marido que considera que la mujer es su propiedad. Y por lo tanto, si lo engañó, lo que hizo es como salirse de esa propiedad.

“El tema de la violencia contra las mujeres no es una prioridad del poder. Hay un discurso, pero la realidad es otra cosa”
7) Con eso tiene que ver también la virginidad en la mujer: cuando yo era chico me enseñaron que una mujer debía llegar virgen al matrimonio.

Claro, o el tema de “mi mujer”. Una vez estaba en una fiesta con amigos y había un señor que era amigo del dueño de casa, que estaba con su esposa. Como me jorobaban con el feminismo, cuando la pareja se fue, les dije: “a ver, ¿cómo se llama la señora que se acaba de ir?” Y nadie sabía, porque era “mi mujer”. Y eso de “ser el primero” como un valor, para muchas religiones sigue siendo así.

8) ¿Hay margen para hacer una evaluación de la aprobación de la ley de violencia de género?

No, imposible, porque no hay plata. Si la implementaran bien, capaz que se darían cuenta de que no necesitan tanto dinero.

9) ¿Para qué se precisa dinero?

Para reconvertir juzgados, por ejemplo, que tampoco sería tan terrible porque hay muchos juzgados de Familia comunes que tienen muy poco trabajo. Pero claro, hay que capacitar a los jueces. Si no fueron capaces de aplicar la 17.514 (N de R: Ley de Erradicación de la Violencia Doméstica, de julio de 2002), imaginate con esto que se necesita capacitación. La nueva ley (19.580, de enero de 2018) prevé al menos eliminar el peregrinaje judicial de las mujeres, porque antes tenían que ir a Penal, a Familia, a Familia Especializada, a ochenta lugares. Además con expedientes paralelos que a veces ni se tocaban, viste que pasa que hay tipos que tienen no sé cuántas denuncias antes pero como eran en otro lugar, no aparecían. En eso hay que trabajar y por ahí no se necesita tanto dinero. Después está el tema del sistema de protección, que es un desastre. Por eso la ley se llama “integral”, porque hasta ahora hay como compartimentos estancos, cada uno con su chacrita, su horario… y en esto eso no funciona, está probado en todas partes del mundo. Si no se trabaja interdisciplinariamente y cortando con eso del empleado público, del horario, la protección no es real. Entonces, además de necesitarse recursos, si la ley se aplica bien implica optimizar un montón de recursos. Si tu mirás un mapa de Casavalle y Marconi ves una cantidad de instituciones públicas y privadas trabajando que decís: acá hay algo que se está haciendo mal. Porque no puede ser que haya esa cantidad de instituciones y siga pasando lo que pasa. Yo he investigado ahí, y la gente que trabaja en el territorio no se conoce. Y además, a las ocho de la noche se baja la cortina y suerte empila. Hasta la cortina de la Unidad Especializada en Violencia Doméstica. Una mujer que es víctima de violencia de noche está en el horno.

10) ¿Hay falta de recursos o también falta de voluntad?

Yo creo que es más que nada falta de voluntad política. El tema de la violencia contra las mujeres no es una prioridad del poder, sin duda alguna. Hay un discurso, pero la realidad es otra cosa.

11) Los políticos se mueven al golpe de los hechos.

Claro, además de este tema no saben absolutamente nada, ni les interesa saber. No les interesa. Claro, “qué horrible, mataron a una mujer”, pero cómo es la cadena de causalidad para que lleguemos a que mataron a esa mujer, no les interesa.

12) Un aspecto de los que más se debatió en torno a la ley es el del aumento de las penas y la tipificación del “femicidio”…

(Interrumpe) Contrariamente a lo que la gente supone, la ley no aumenta las penas. Le pone nombre a las cosas, que no es lo mismo. O sea, el femicidio tiene la misma pena que el homicidio especialmente agravado.

13) Bueno, es una forma de aumentar la pena por homicidio, estableciendo un agravante en ese caso.

Claro, también los tipos mataban y matan a las mujeres y la familia, a los tres años, se encuentra con los señores caminando por la calle. Es muy duro eso, es muy duro.

14) Es tan duro como en cualquier otro homicidio.

Como cualquier otro homicidio, evidentemente son cosas que con la pena no vamos a solucionar, pero hay que ponerle nombre a las cosas. Esta ley también le pone nombre al abuso sexual infantil, que deja de ser “atentado violento al pudor”. No le habíamos podido poner nombre a una cosa tan grave como esa, hasta ahora.

“Los hijos no son solo de la mujer, son de los dos. Ahora, son de los dos para las responsabilidades y también para los derechos”
15) Una discusión que se dio es si vale más la vida de una mujer que la de un hombre o un incluso la de un niño, por el hecho de que quien la quite sea su pareja o ex pareja. Y hubo un hecho que vino a abonar este debate: en Salto hace unas semanas un hombre mató a su ex pareja y al policía que la custodiaba. Si no hubiera encontrado a la mujer y solo hubiera matado al hombre, el móvil era el mismo pero el delito tenía una pena menor.

Lo que pasa es que en realidad la figura del femicidio es lo que se llama “crimen de odio”. Es como el crimen de raza: si te matan por ser judío o por ser negro no es lo mismo que si te matan por otra razón. Hay todo un bagaje ideológico detrás. En este caso lo que nosotras reivindicamos es eso: cuando te matan solo por el hecho de ser mujer. El tipo que te mata por todo lo que estábamos hablando antes, porque lo engañaste, porque lo dejaste, te está matando porque sos mujer y sos su propiedad. Y ese es un crimen de odio, es el mismo esquema ideológico que el que mata a alguien por ser judío, porque cree que es inferior, o a un negro por lo mismo. Eso es lo que decimos que no solo hay que penar claramente, sino ponerle nombre. Ojo que femicidio no es solo la violencia doméstica, si te violan en la calle y te matan, también lo es. Es cuando te matan por el hecho de ser mujer.

16) En el caso de una violación seguida de muerte es más claro que esa mujer murió por su condición de tal, pero en el caso de una pareja no lo veo tan claro.

También murió por ser mujer, porque nos matan a nosotras.

17) Podría darse en una pareja homosexual, que alguien matara a su pareja por celos o porque la deja.

Podría darse y eso es violencia doméstica.

18) ¿Podría configurarse el femicidio en una pareja de lesbianas?

Depende de cómo sean las circunstancias. Ahí hay que estudiar cómo es la relación, el vínculo, quién tiene qué rol… podría ser o no.

19) A lo que voy es que más que por ser mujer, pienso que hay violencias que están dadas por las pretendidas relaciones de propiedad en un vínculo y que pueden darse en un marco que no sea hombre-mujer.

Claro, pero lo que pasa es que las mujeres hemos sido históricamente propiedad. Por eso decimos que nos matan por ser mujeres: los varones han sido históricamente propietarios de las mujeres. Las mujeres hemos sido invisibilizadas a lo largo de la historia, estamos como en un escalón más abajo que los varones.

20) ¿El movimiento feminista ha hecho lo suficiente para concientizar al varón sobre esta realidad?

Creo que sí, a veces no con los códigos adecuados. Tenemos que ser autocríticas también y decir que esto no es una guerra. Muchas veces parece una guerra. Si yo fuera varón sería feminista y estaría a la cabeza de esto, porque como varón, si no soy violento, me tendría que sentir mucho más interpelado por las mujeres. Este no es un problema de mujeres, estamos equivocados si lo vemos así, a pesar de que las muertas somo mujeres. Muchas veces me dicen “pero las mujeres también son agresivas”. Sí, pero por ahora a las que nos asesinan es a nosotras. Porque, de verdad, a ustedes les han enseñado desde chiquitos que el patrimonio de la violencia es de ustedes. Los hombres no lloran, los hombres tienen que agarrarse a trompadas, no te dejes llevar por delante… se mueren antes por eso, ¿sabías? No hay ninguna razón biológica que explique por qué los hombres se mueren siete años antes que las mujeres.

“Una mujer muy empoderada, que gana más que el tipo, cuestiona el rol de macho proveedor, entonces eso al tipo le molesta”
21) No sabía eso.

Yo hice un estudio hace seis o siete años para el Ministerio de Salud Pública que se llama “La salud de los varones con perspectiva de género”. Ahí nos preguntamos por qué las mujeres vivimos más ¿por qué? No somos más fuertes, no es cierto eso. Hay toda una teoría biologicista que dice que como parimos y bla bla bla. Mentira. ¿Sabés por qué? Porque ustedes cuando son jóvenes se matan entre ustedes, o se revientan con el auto o con la moto creyendo que son inmortales, y cuando son más veteranos no van al médico. Van al médico cuando es tarde, porque los hombres no lloran, los hombres no sufren, soy macho y me aguanto el dolor. Esa es la razón por la cual se mueren antes.

22) Eso está cambiando, presumo.

Está cambiando más rápidamente que otras cosas: el cuidado, el preocuparse un poco más, hacerse los chequeos… pero todavía hay mucho tipo que infarta sin tener claro que tenía las coronarias tapadas.

23) En el marco de toda esta movida por los derechos de la mujer ¿no sería necesario revisar la legislación que regula algunas relaciones matrimoniales? Un ejemplo quizás antipático: hemos visto episodios de violencia de un hombre hacia una mujer que se dan porque “no me deja ver a mis hijos”. No quiero decir que una cosa justifique la otra…

(Interrumpe) Pero vos sabés que eso es un mito urbano. No es así. Las estadísticas judiciales no dicen eso. Primero: la gran mayoría de los divorcios, el 90% o más, no son controversiales, son de común acuerdo. El tema de que “no deja ver a los hijos”… Es más, cuando hay abusos a veces los jueces o el Inau permiten que siga existiendo un régimen de visitas. O sea que no es tan fácil que un padre no vea a sus hijos, eso es parte de un mito urbano. Además, si tenés hijos, antes del divorcio tenés que acordar régimen de visitas y alimentos, si no, no te podés divorciar. Habiendo prole, no hay ningún juez que te dé el divorcio sin que previamente no haya un acuerdo sobre eso. Insisto: en el 90 y pico por ciento de los casos hay acuerdo. Cuando se produce eso otro, mi experiencia me dice que es porque hay abuso detrás. Además, otro dato estadístico es que el 60% de los hombres separados no pasan alimentos a sus hijos. Y en el 95% de los hogares con un solo adulto a cargo de niños, se trata de mujeres. Y eso es parte también de nuestra cultura. ¿Dónde está escrito que somos nosotras las que tenemos que hacernos cargo de los gurises, y no los varones? Es una cosa naturalizada.

24) ¿Debería cambiar?

Yo creo que sí, claro. Así como las mujeres tienen derecho a decir que no quieren ser madres. Los hijos no son solo de la mujer, son de los dos. Ahora, son de los dos para las responsabilidades y también para los derechos, porque lo que pasa es que muchas veces los varones reclaman derechos pero no asumen responsabilidades. Las mujeres seguimos haciendo el 70% del trabajo no remunerado en este país. Y eso permanece incambiado: llevamos los nenes a la escuela, al médico… los padres ¿qué hacen? Los llevan a pasear, a jugar… y no hablo de gente separada, hablo dentro de la propia pareja.

25) ¿No ves cambios en ese sentido?

Pero por supuesto, ¿por qué te dije que era feminista? Porque tengo esperanza. Claro que creo que las cosas en algunos niveles están cambiando. Cuando yo entré a facultad (Juan Carlos) Portantiero nos decía: “ustedes que van a ser sociólogos tienen que saber que el mundo no se comporta como uno y la gente que lo rodea, sino más bien todo lo contrario”. ¿Qué pasa? Mil ejemplos puede haber de varones que cuidan más a los niños, pero el problema es que no es tan así como uno cree en determinados ambientes. Si yo te hablo de mi hija y mi yerno te digo que sí, o mis hermanos y mis cuñadas, pero no puedo medir el mundo en función de esas experiencias más cercanas.

26) ¿La violencia doméstica o de género se da más en los estratos más bajos, como da la sensación?

No, es tremendamente democrática.

“Esa protesta (la agresión a la iglesia del Cordón) no es propia de Uruguay, es como copiada, como colonizada”
27) ¿Qué pasa en los estratos más altos? ¿No se sabe?

Se oculta mucho. Por ejemplo, si un nene o una nena sufre abuso sexual y es de nivel alto tiene muchas más probabilidades de tener que comérsela que si es de nivel bajo. Porque si va al Pereira, allí denuncian; si va a un seguro privado… ¿cómo nos vamos a meter con el cliente? Está el estudio de prevalencia que se hizo en 2013 por el Instituto Nacional de Estadística. Ahí es completamente democrático, es muy parejo. Hay distintas formas, las hay más encubiertas, pero es democrático. Por supuesto que si sos mujer, afrodescendiente y pobre tenés más probabilidad de sufrir violencia, pero porque además hay un entorno que favorece esa situación. Pero los estudios han demostrado también que los dos extremos son los más vulnerables, no tanto las mujeres del medio. Porque una mujer muy empoderada, que gana más que el tipo, cuestiona el rol de macho proveedor, entonces eso al tipo le molesta.

28) ¿Hay algún tipo de violencia, seguramente no física, que veas que existe de la mujer hacia el hombre en el marco de la pareja?

Yo creo que hay formas de violencia, por supuesto, somos todos violentos. El problema de la violencia de género o intrafamiliar es cuando hay un tema de sistematicidad, continuidad y permanencia. Una discusión dentro de una pareja no es violencia. El tema es cuando se da en forma sistemática, cuando lo que se busca es desvalorizar al otro. Una de las cosas típicas es el ninguneo, el asilamiento… eso en general no se observa de una mujer hacia el varón, pero sí en todos los procesos de violencia intrafamiliar de los varones hacia las mujeres. Ahora, que hay mujeres que ejercen violencia, sí las hay, pero son muy pocas. Ahí no tengo más remedio que volver a las estadísticas: mirá cuántos tipos hay en la cárcel y cuántas mujeres. Porque el patrimonio de la violencia esta sociedad se lo ha dado a los varones.

29) Hay más casos de violencia de género en el interior que en Montevideo. ¿Por qué?

Porque tiene que ver con la sociedad tradicional. En el interior a veces ni siquiera hay discurso políticamente correcto. En el caso de esta muchacha que la mató el estanciero en Treinta y Tres, mirás las redes sociales y hay comentarios: “y claro, si él la tenía como una reina”. Comentarios de mujeres y de varones, justificando que el tipo la haya matado. En el interior funciona más el “algo habrá hecho”.

30) Eso podría estar indicando que la gran concentración urbana genera conciencia.

El año pasado vino la ministra de Género de Suecia y dijo algo que me quedó grabado: “en Suecia hace años que las mujeres ganan lo mismo, que participan políticamente, pero gracias a la rabia y al enojo de los movimientos feministas nos dimos cuenta que teníamos que empezar a mirar qué pasaba dentro de las casas”. Porque con todo eso, seguían teniendo una tasa de violencia doméstica tremenda. Cuando nosotras decimos que lo privado es público, es por eso.

31) ¿Qué importancia le das a los hechos que se produjeron en la marcha del 8 de marzo, como el ataque a la iglesia del Cordón?

Muy poca. Incluso te diría más, y lo digo con conocimiento de causa porque soy argentina: creo que ahí hay un colonialismo argentino muy grande. Hay compañeras -yo las considero compañeras igual- que muestran las tetas en el Obelisco… en Argentina es hasta más comprensible porque el peso de la Iglesia Católica es mucho mayor. Además la complicidad con la dictadura, los curas bendiciendo la tortura. Entonces a mí me parece que esa protesta no es propia de Uruguay, es como copiada, como colonizada. La respeto en el sentido de que son muchachas jóvenes, que están haciendo su proceso, pero me parece que contribuye más al backlash (reacción negativa) que a la causa. Todo el mundo habló de que pintaron la iglesia del Cordón y no de la marcha.

32) ¿Hay grupos feministas que conspiran contra el objetivo de crear conciencia?

No sé si conspiran. Creo que hay concepciones estratégicas y tácticas y que en algunos casos algunas ayudan al backlash y no se corresponden con la tradición del movimiento feminista. Yo me enojé mucho con Lucía Topolansky cuando ella dijo que nosotros éramos violentas cuando ella sí viene de un movimiento totalmente violento. El movimiento feminista es un movimiento pacífico y pacificador. Queremos cambios y movilizar las estructuras pero nunca lo hemos hecho por la vía de la violencia.

“Si fuera tan sencillo como decir ‘derrotamos el capitalismo y se acabó la opresión a las mujeres’… pero lamentablemente no es así”
33) Otro cuestionamiento ha sido que algunos grupos asocian las reivindicaciones de género con posiciones políticas o ideológicas. El asociar la lucha contra el patriarcado con la lucha anticapitalista, por ejemplo.

Bueno, yo no estoy de acuerdo con el capitalismo, pero cuando me dicen eso, yo digo ojalá. Porque el capitalismo en la historia del mundo es cortito, el patriarcado es casi tan viejo como el mundo. Si fuera tan sencillo como decir “derrotamos el capitalismo y se acabó la opresión a las mujeres”… pero lamentablemente no es así. Y si no miremos lo que pasaba en el socialismo real o lo que pasa en Cuba. Es cierto que, por lo que uno sabe, en Cuba femicidios no hay, pero el machismo es tremendo. No las matan, pero… El patriarcado está tan en el ADN que va a costar mucho más derrotarlo que al capitalismo.

34) Al principio dijiste que uno no nace feminista, se hace. ¿Cuándo te hiciste tú?

Diría que fue un proceso. Elegí ser socióloga porque cuando tenía 13 años daba catequesis en una villa miseria, con sacerdotes del tercer mundo, una época muy fermental. Y dije que me gustaría colaborar para cambiar las condiciones de vida de la gente, y durante muchos años lo que veía era eso. Pero claro, era mujer y también por otro lado me pasaban todas estas cosas. Recién en la década del 90 me empecé a asumir como feminista, porque aunque había trabajado en las cosas más estructurales me costaba todavía mucho mirar lo que eran las violencias cotidianas. Es más, de mi segundo matrimonio me divorcié por violencia, y me di cuenta cuando estaba haciendo el primer estudio de violencia doméstica. Estaba escribiendo y decía “esto es lo que me está pasando a mí”.

35) Así que fuiste una víctima de violencia.

Sí, lo mandé preso. Y no era fácil en esa época, estoy hablando del año 2000, ni siquiera existía la 17.514. Fue un proceso, me fui dando cuenta con el tiempo que me estaba pasando eso. Insisto, hay cosas que las tenemos tan naturalizadas que no nos damos cuenta.

36) En Argentina fuiste presidenta de las Juventudes Políticas en el momento del golpe de Estado de 1976. ¿Eras de raíz peronista?

No, era demócrata cristiana y estábamos en aquel momento en un grupo que se llamaba Alianza Popular Revolucionaria. Tengo un oscuro pasado demócrata cristiano (se ríe). Nunca fui peronista. Creo que la experiencia del pueblo argentino con el peronismo es muy compleja. Yo creo que la Argentina no tiene fuerza institucional porque le pasó un tsunami que es el peronismo, que le ha dificultado como país poder realizarse. Y además tiene una izquierda que no existe, porque el peronismo, con ese catch all junta a todo el mundo: izquierda, derecha, centro. Mirando retrospectivamente, sin perjuicio de reconocer el avance de los trabajadores y que la oligarquía argentina es tremenda, creo que si no hubiera existido el peronismo, capaz que hoy en Argentina las cosas serían diferentes.

37) Has dicho que podías haber desaparecido.

Por supuesto, estoy viva porque no era mi día. En esa época eras un cheque en blanco, gente que tenía mucho menos que ver que yo… por supuesto que fui amenazada de muerte muchas veces.

“De mi segundo matrimonio me divorcié por violencia, y me di cuenta cuando estaba haciendo el primer estudio de violencia doméstica”
38) ¿Te fuiste de Argentina en ese momento?

No, me quedé e hice una cosa muy inteligente, mirada hoy retrospectivamente. Yo tenía que trabajar para vivir y estuve como secretaria de una multinacional francesa. Los montoneros le pusieron una bomba a mi jefe, en el piso de arriba. Y después entré a la compañía de Coca Cola; entré porque un pariente mío que se había ido de las Fuerzas Armadas porque no estaba de acuerdo con el golpe se llevó mi expediente. La Coca Cola pidió mi expediente por supuesto, y entonces yo estaba limpita, no existía. Y claro, trabajar en Coca Cola era una especie de protección digamos.

39) Viniste a Uruguay porque conociste a quien después fue tu esposo, Juan Carlos Doyenart.

Sí, que se murió hace muy poquito. Me vine a vivir a Uruguay porque Juan Carlos tenía dos nenes chiquititos y no era opción dejarlos. Eso fue en el 81, recién recibida de socióloga. Aclaremos que me divorcié de él y me volví a casar con otro señor, que fue el violento.

40) ¿Es cierto que tenés 1.000 búhos?

Mirá a tu alrededor (todos los estantes, repisas, muebles, están llenos de estatuillas de búhos de distintos tamaños). Y la casa tiene tres pisos (se ríe). Siempre me gustaron y cuando me vine a vivir a Uruguay vivíamos con Juan Carlos en un apartamento muy chiquito en el Paso Molino que era de unos amigos, y como yo había dicho que me gustaban un día vino ella y me regaló uno de esos de semillitas. Ahora están de moda pero en aquel momento era una cosa insólita. Y yo dije pobrecito, no va a estar solo, y compré un par más. Y ahí empecé. De todos modos, de los que tengo me deben haber regalado el 60% más o menos. Un querido amigo, Álvaro Barros Lemez, coleccionaba también y cuando murió me los dejó en su testamento. Son el bicho de la sabiduría porque eran el bicho de las brujas, que eran las que tenían la sabiduría. Obviamente yo me identifico con las brujas.