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La Iglesia en los medios “La violencia que vive nuestra sociedad no se soluciona con más violencia o acciones policiales”

LA REPÚBLICA |

EL SOCIÓLOGO Y SACERDOTE COLOMBIANO LEONEL NARVÁEZ EXPLICÓ SU CONCEPTO DE “CULTURA CIUDADANA DEL PERDÓN”

Por Marcelo Hernández
Asegura el padre que las tres ‘r’; las rabias, los rencores y las retaliaciones son las que echan por tierra los diálogos para evitar la violencia.

El padre colombiano Leonel Narváez es promotor incansable de los Derechos Humanos, incluyendo los derechos de la naturaleza y participó en forma efectiva para la liberación de decenas de secuestrados de las FARC, entre otras misiones.

Además, el presidente de la Fundación de la Reconciliación estuvo días atrás en Uruguay invitado por Cáritas Uruguay, Kolping y El Chajá, que desarrollan en forma conjunta desde hace 8 años en nuestro país el programa “Convivencia sin Violencia”, metodología que recibió el premio Unesco Educación para la Paz.

En el entendido de que los conflictos y la violencia que vive hoy nuestra sociedad no se resuelve con más violencia o con acciones policiales, las referidas instituciones impulsan el citado programa, que constituye una herramienta para abordar los conflictos y las heridas provocadas por la violencia con un nuevo enfoque.

El experto estuvo días atrás brindando conferencias en Montevideo, Canelones, Maldonado y Florida. Además se reunió con autoridades del Ministerio del Interior y de la Cárcel de Las Rosas, con empresarios, educadores y agentes sociales.

¿Cómo evalúa su experiencia con la FARC?

Me formé hace años en resolución de conflictos, y mi mayor fracaso, rotundo fue cuando colaboré en las negociaciones con la FARC ocurridas ya hace varios años. Y desde entonces me puse a estudiar porqué habíamos fallado, junto con los mejores negociadores de esa época, y descubrí que había un componente que no se había tomado en cuenta, que es que mientras en una mesa estaban los 20, 30 negociadores, encima estaban los problemas más visibles, como ser económicos, sociales, salud, empleo, tierras, educación, pero por debajo siempre hay energías poderosas que pueden tumbar la mesa en cualquier momentos, que son las tres ‘r’; las rabias, los rencores y las retaliaciones. Esos tres van en ascenso. Superar esas tres ‘r’ es lo más difícil que tenemos los seres humanos, tanto a nivel personal como colectivo.

¿Y cuáles son las soluciones para minimizar esas tres ‘r’?

En lugar de solo asumir un lenguaje negativo, cerrado, busqué soluciones y me encontré con lo que llamo Cultura Ciudadana o Política del Perdón y de la Reconciliación que estamos desarrollando en 18 países de Latinoamérica.

¿Cuál es el mensaje fundamental para los países que viven con la violencia y la inseguridad?

Una primera conclusión es que la violencia de los países latinoamericanos, desde México hasta argentina es un tema más social y económico, que político. Las tres r que son la causa principal de homicidios en Latinoamérica. Esto no se resuelve con la policía. Es impensado. Y tampoco se resuelve con la cárcel. Solo se resuelve logrando el ascenso cultural, el cual es posible empezando por los propios individuos.

Las cárceles son como barrer la basura debajo de la alfombra, y eso hace la sociedad con las personas que terminan en ellas. La policía no es la solución, sino una de las alternativas, una herramienta disuasiva, posiblemente la más costosa y la menos efectiva. Y esa concepción de que es solución es un error enorme. Cada vez que eliminás una persona de la sociedad, el que pierde es uno, porque perdemos parte de nuestra humanidad.

¿El ascenso cultural está relacionado con la educación, o hay algún matiz?

Sin dudas. Las escuelas como están hoy solo son un instruccionismo y no sirven para nada, solo sirven para perder tiempo. Debe cambiar o seguimos perdiendo la oportunidad de oro para los cambios que necesitamos, que pasan por mejorar la convivencia. Desde lo más chicos posibles hay que enseñarlos a tolerarnos.

Ese es el gran tema. Uno de los grandes problemas es cómo triangular familia, escuela y comunidad. Ese es un esfuerzo a hacer. Las escuelas no son islas dentro de la ciudad. Tiene que incidir en la convivencia, ser centro. Es dentro del aula donde se producen los grandes cambios y el líder de esos cambios es el maestro. Hay que cambiarle la cabeza al docente.

¿Y qué otra cambio debe hacer la sociedad para cambiar?

Hay que dialogar con los malos, y no seguir con el pensamiento cavernario que son las armas las que resuelven todo. Me da mucha más respuesta efectiva que no es ese el camino. En un país como Uruguay debería convocarse a bandas criminales a dialogar y buscar la paz. Esa puede ser una forma poderosa de resolver la violencia en la sociedad. Ese es un ejercicio fundamental. En Rio de Janeiro, Bogotá y Acapulco estamos promoviendo la justicia comunitaria, y nos aseguramos que lleguen los criminales.

Para superar la violencia se necesitan tres cosas. La primera es la favoribilidad jurídica. Hay criminales que tomaron ese camino porque la única que tendrían sería entregarse e irse para la cárcel, que son antros más horrorosos, que multiplican la criminalidad. O seguir sobornando, secuestrando para lograr cosas. Y la persecución de la policía no hace más que obligarlos a reforzarse más con armas. No les queda otra.

Se que esto que digo es rechazado, que soy un iluso. –en mi país, durante 60 años combatimos y creamos el segundo ejército más grande de Latinoamérica, detrás de Brasil. Eso no nos sirvió ni a nosotros ni a la guerrilla. Solo favoreció al que vende armas. Con esto, 60.000 guerrilleros volvieron a la sociedad de forma exitosa. Solo hay entre un 15 y 17% de reincidencia.

¿Cuáles son los otros factores que hay que generar para cambiar?

El otro es la empleabilidad y el tercero es educar para la convivencia no para la competencia. Esto implica que salir de esa cabeza cavernaria y hacer ese salto cualitativo que es perdón como cultura ciudadana, aunque hayas hecho lo peor contra mí. Cuando te perdono a ti todos ganamos en humanidad, nos enriquecemos. La clave es enseñarles esto a los políticos, lo que no es fácil. Hay que evitar la economía política del odio, que son políticos de buen olfato que saben que vendiendo odio ganan votos.

Como cierre, lo fundamental la paz y la convivencia sostenible tendrán a futuro procesos de cultura ciudadana del perdón. El perdón no cambia el pasado pero sí el futuro. La víctima que no perdonó se queda victima para siempre, en cambio la que logra perdonar, se vuelve victoriosa.

800% de ahorro

Narváez aseguró que “cada un dólar invertido en prevención, se ahorra el Estado 8 en intervención. Es un 800%”.

Tips para superar la violencia

El experto aseveró que para superar la violencia se deben generar tres factores: la favoribilidad jurídica, la empleabilidad y educar para la convivencia no para la competencia.