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" Me alegra que el tema elegido por la familia ecuménica para la celebración del Tiempo de la Creación 2020 sea 'Jubileo de la Tierra', precisamente en el año en el que se cumple el cincuentenario del Día de la Tierra "
Papa Francisco

La Iglesia en los medios La paz, “un compromiso cotidiano”, fue el eje del mensaje del Papa

EL PAÍS |

EN SU BENDICIÓN PAPAL RECORDÓ QUE “LAS GUERRAS DESTROZAN VIDAS”

Ciudad del Vaticano | EFE

El papa Francisco dedicó el mensaje de la primera Navidad de su pontificado a pedir la paz para los lugares del mundo donde reina la violencia y tuvo también palabras para los inmigrantes y las víctimas de las catástrofes naturales.

El Papa asomado al balcón de la Logia central de la basílica de San Pedro para la tradicional bendición “Urbi et Orbi” (“A la ciudad y al mundo”, en latín) comenzó su mensaje diciendo en italiano: “Hermanos y hermanas de todo el mundo: ¡Feliz Navidad!”.

En su mensaje Francisco recordó que “las guerras destrozan tantas vidas y causan tanto sufrimiento”, y después, en un larga plegaria, fue enumerando los lugares de la tierra donde existen conflictos rogando para que llegue la paz.

Una paz, explicó el papa argentino, “que no es un equilibrio de fuerzas opuestas. No es pura “fachada”, que esconde luchas y divisiones. La paz es un compromiso cotidiano, que se logra contando con el don de Dios, con la gracia que nos ha dado en Jesucristo”.

Ante una plaza de San Pedro a la que acudieron 70.000 personas, según datos del Vaticano, Jorge Bergoglio recordó a “los niños que son las víctimas más vulnerables de las guerras”, pero instó también a pensar “en los ancianos, en las mujeres maltratadas y en los enfermos”.

“Sigamos rezando al Señor para que el amado pueblo sirio se vea libre de más sufrimientos y las partes en conflicto pongan fin a la violencia y garanticen el acceso a la ayuda humanitaria”, dijo el Papa.

También recordó la República Centroafricana, “a menudo olvidada por los hombres” y pidió al Señor que “reine la paz también en aquella tierra, atormentada por una espiral de violencia y de miseria, donde muchas personas carecen de techo, agua y alimento, sin lo mínimo indispensable para vivir.

“Que se afiance la concordia en Sudán del Sur -rogó Bergoglio- donde las tensiones actuales ya han provocado víctimas y amenazan la pacífica convivencia de este joven Estado”. El primer Papa latinoamericano suplicó para que se “convierta el corazón de los violentos, allá donde se encuentren, para que depongan las armas y emprendan el camino del diálogo” y le pidió a Dios que vele “por Nigeria, lacerada por continuas violencias que no respetan ni a los inocentes e indefensos”.

También hizo un llamamiento para que llegue la paz a Tierra Santa, donde se espera viajará el próximo año. “Bendice la tierra que elegiste para venir al mundo y haz que lleguen a feliz término las negociaciones de paz entre israelíes y palestinos”, añadió.

No olvidó a Irak y pidió para que “sanen las llagas de la querida tierra azotada todavía por frecuentes atentados”.

“Protege a cuantos sufren persecución a causa de tu nombre. Alienta y conforta a los desplazados y refugiados, especialmente en el Cuerno de África y en el este de la República Democrática del Congo”, fue otra de las súplicas del pontífice.

El Papa, que eligió la isla de Lampedusa como su primer viaje en Italia, pidió a Dios “que los emigrantes, que buscan una vida digna, encuentren acogida y ayuda. Que no asistamos de nuevo a tragedias como las que hemos visto este año, con los numerosos muertos en Lampedusa”, agregó.

El Papa también rezó para que “El Niño de Belén, toque el corazón de cuantos están involucrados en la trata de seres humanos, para que se den cuenta de la gravedad de este delito contra la humanidad”.

Tuvo un pensamiento también por “los niños secuestrados, heridos y asesinados en los conflictos armados, y sobre los que se ven obligados a convertirse en soldados, robándoles su infancia”.

Tras el mensaje, el pontífice impartió como es tradición la bendición “Urbi et Orbi”.

“El pueblo en camino ve una gran luz”

El papa Francisco celebró en la noche del 24 de diciembre la Misa del Gallo, el primero de los ritos de la primera Navidad de su pontificado y en la homilía aludió también a las tensiones que sacuden al mundo.

“Somos un pueblo en camino, y a nuestro alrededor -y también dentro de nosotros-hay tinieblas y luces”, pero en la Nochebuena, “cuando el espíritu de las tinieblas cubre el mundo, se renueva el acontecimiento que siempre nos asombra y sorprende: el pueblo en camino ve una gran luz”, afirmó en su homilía.

Para la Misa de Nochebuena, que conmemora para los católicos el nacimiento de Jesús, además de las miles de personas reunidas en la basílica vaticana, varios centenares de fieles también se concentraron en la Plaza de San Pedro para seguir la misa a través de cuatro pantallas gigantes.

Concelebrando con el papa Jorge Bergoglio hoy había en la basílica de San Pedro 30 cardenales, 40 obispos y 250 sacerdotes y 14 diáconos.

La misa se inició con el canto de la “Kalenda”, que en latín cuenta la espera del advenimiento de un mesías en el Antiguo Testamento, y tras el canto, el sonido de las trompetas anunció el inicio de la misa y siguió la procesión del Papa y los concelebrantes. Como novedad respecto al resto de pontífices, el papa Francisco quiso depositar personalmente la imagen del Niño Jesús en el pesebre colocado ante un trono. La homilía fue breve y su único tema fue la llegada de Jesús. El papa argentino disertó sobre las palabras “caminar” y “ver” al considerar que “la identidad de los creyentes católicos es ser peregrinos hacia la tierra prometida”.