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La Iglesia en los medios La orientación religiosa del nuevo presidente de la Cámara de Diputados generó un debate sobre la laicidad en el Parlamento 

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Casi un siglo atrás la Constitución consagró que el “Estado no sostiene religión alguna”. Sin embargo, el debate sobre la laicidad aparece una y otra vez. El Batllismo lo generó cuando impulsó a comienzos del siglo XX que los símbolos religiosos desaparecieran de los hospitales, volvió al momento de discutir si se dejaba o no la cruz cerca del Parque Batlle en 1987 y se reiteró en estos días con el planteo de instalar un monumento a la virgen María en la rambla.

El Parlamento fue, esta semana, también escenario de debate respecto a lo religioso. La designación de Gerardo Amarilla como nuevo presidente de la Cámara de Diputados provocó un nuevo debate sobre el tema.

Gerardo Amarilla
El martes 1º se votó al nuevo titular de la cámara baja. Este año el lugar le corresponde a un representante de la oposición, en este caso el Partido Nacional. Los blancos propusieron que Amarilla ocupe ese lugar. Es tradicional que todos los legisladores voten al candidato propuesto, pero esta vez hubo uno que no apoyó la propuesta y varios hicieron referencia al tema.

¿Por qué se dio este planteo? Amarilla, diputado por Rivera, es un confeso evangelista. Previo a asumir la presidencia de la cámara, concedió varias entrevistas donde expresó sus puntos de vista en diversos temas. En radio El Espectador dijo que si algún día la Constitución y la ley contravienen los principios de Dios, él ejercerá “la desobediencia civil”. Además planteó que se deben rediscutir leyes como la del aborto y la marihuana.

Esas afirmaciones reaparecieron durante la votación de su presidencia. El alfabeto hizo que un debate que sería un mero trámite subiera el tono rápidamente ya que el colorado Fernando Amado, el segundo en emitir su voto, se negó a respaldar a Amarilla. Su razón: “Es inaceptable que manifieste que la ley de Dios está por encima de las leyes de nuestra República”. “La presencia de los valores democráticos contrarios a cualquier dogma están por encima del peso de cualquier cruz”, agregó. El malestar entre los legisladores del Partido Nacional era notorio y poco a poco lo fueron dejando ver a la hora de votar.

El nacionalista Gustavo Penadés respondió que “a quienes han hablado desde la intención de advertir, mencionando preceptos constitucionales, se equivocaron de palo a palo”. Y añadió :“Quizá lo hace entre búsqueda de titulares de prensa o de inculcarnos valores o transmitirnos sus miedos”, pero Amarilla “es propuesto por el Partido Nacional y no necesita más credenciales que estas”.

Su colega blanco Jaime Trobo afirmó que “la moral y la ética de Amarilla no puede ser puesta en duda porque sería poner en duda la moral del Partido Nacional”. La nacionalista Gloria Rodríguez dijo que le preocupa “la intolerancia de algunos integrantes del cuerpo”. Y su correligionaria Graciela Bianchi agregó que vive en una República democrática y que “la libertad de culto nació con la República”.

En filas coloradas marcaron distancia de los dichos de Amado. Ope Pasquet y Graciela Matiaude aseguraron que Amarilla cumplirá con la Constitución. Y el representante independiente Daniel Radío dijo que “no es posible que se hagan proscripciones por la vocación religiosa de una persona”.

En el Frente Amplio también hubo diferencias ya que los diputados del Partido Socialista plantearon sus dudas. El socialista Roberto Chiazzaro advirtió que “la tradición laica del Estado” debe respetarse y que la Cámara de Representantes es un “espacio republicano por excelencia, no puede transformarse en un ámbito para proselitismo religioso”. “No se pueden usar estas tribunas para un uso exclusivo de una religión en particular”, agregó.

También lo hizo Cecilia Bottino, del Movimiento de Participación Popular (MPP), al asegurar que Amarilla “está en las antípodas de los derechos humanos” por su oposición a la ley que despenalizó el aborto.

El resto del oficialismo sí acompañó el nombramiento de Amarilla. Alejandro Sánchez (MPP) justificó su apoyo al nacionalista en que “las sociedades funcionan sobre la base de los acuerdos, porque que existan acuerdos implica que hay personas diferentes”. “Se debe tratar a los otros como quisieran que nos traten a nosotros”, dijo.

Al asumir como presidente, Amarilla dijo ser defensor de la “libertad y de la laicidad”, un tema que la “sociedad resolvió sabiamente” en la Constitución de 1917. “Y desde allí la entendemos como el encuentro y la tolerancia de todas las concepciones, en el pleno ejercicio del respeto, como dijera el señor presidente de la República, Tabaré Vázquez: ‘la laicidad es un marco de relación en el que los ciudadanos podemos entendernos desde la diversidad pero en igualdad. La laicidad es garantía de respeto al semejante y de ciudadanía en la pluralidad. O dicho de otra manera: la laicidad es factor de democracia’”, citó Amarilla en su discurso.

Ayer miércoles 2, en el programa “En Perspectiva” de radio Oriental, Amarilla dijo que intentará “demostrar con la conducta” que quienes lo cuestionaron “no tenían razón”. “Me parece que uno tiene que votar por la conducta y no por las creencias. Está dentro del juego de la democracia, y lo respeto mucho, la expresión de los legisladores que me criticaron, incluso del que no me votó, que está en todo su derecho a no cumplir los acuerdos y compromisos asumidos en la Cámara por parte de los partidos. Está en todo su derecho y tiene toda la libertad de hacerlo”, dijo.