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La Iglesia en los medios La muerte sigue siendo un tema tabú para los uruguayos

ECOS.LA/UY |

Aunque el Día de los Difuntos es un evento importante para las familias religiosas, de la muerte sigue sin hablarse, dijo experto.

“La muerte es un tema del que no se habla y con lo que no se convive. En Uruguay ocultamos la muerte”. Así de concluyente es Juan Fernández Romar, profesor de Psicología Social de la Facultad de Psicología, consultado por ECOS. En el país con menor presencia indígena de la región, la celebración del Día de los Difuntos, como este jueves 2 de noviembre, es un evento importante casi que solamente para las familias religiosas uruguayas.

Hay países de Latinoamérica en los que la celebración de la muerte es muy marcada. Quizás el caso más notorio sea México en donde el que el Día de los Difuntos se celebra como una fiesta en el que las familias se trasladan a los cementerios como días de picnic. En Uruguay -donde recién en los últimos lustros se le da un cierto carácter profano-festivo a estas fechas con la importación de Halloween- no pasa nada ni remotamente parecido.

Según Fernández Romar eso sucede debido a la aculturación de la poca población indígena existente en el país. “En otros países y regiones de América Latina confluye la tradición del cristianismo con tradiciones indígenas vernáculas”, dijo el psicólogo, quien agrega asimismo otra causa: la laicidad del país hace que no se tenga una cultura religiosa muy fuerte.

Eso lleva a tener un trato más reservado con la muerte. Se oculta y se vuelve más aséptica en los velatorios o en algunas celebraciones religiosas. “Por lo general no se vela a los familiares en la casa sino que se hace en lugares alejados”, explicó, atribuyéndolo a que no se quiere tener mucho contacto con la muerte.

Se los vela lejos de las casas y se los entierra más lejos aún.

También se controla mucho la cercanía de los niños con este tema: “se regula mucho la exposición del cadáver frente a ellos así como su contacto con los ritos funerarios”.

Fernández Romar dijo que hay dos vertientes ideológicas muy influyentes para que el trato de los uruguayos con la muerte sea de esta forma: “El racionalismo y el ateísmo masón conjugado con el racionalismo y el ateísmo anarquista”.

De igual manera, si bien la muerte se oculta, la celebración del Día de los Difuntos está presente. “De acuerdo a la historia familiar, se desarrolla una forma de contacto, de recordación o de práctica de algún ritual funerario con los difuntos”.

La edad es un factor que influye mucho en cómo encarar la jornada. Ya que los rituales están más alejados de la cotidianidad, eso hace que se escape al contacto con los más jóvenes. Por ello, a los jóvenes se les permite socialmente continuar con su vida -tomarlo como un feriado más- ante sucesos vinculados con la muerte. “Eso salvo que hayan sufrido la pérdida de alguien cercano recientemente”, aclaró.

Pero, son las personas de más edad las que sí practican más habitualmente rituales religiosos que están vinculados a la muerte. “De alguna forma se ven interpeladas por la finitud de la vida y por eso sostienen la ida al cementerio, el llevar flores y recordar a los difuntos”, dijo el docente.

En lo personal, Fernández Romar fue al Cementerio del Norte esta mañana, como lo hace habitualmente el 2 de noviembre. Notó un movimiento intenso. Solo por días como este, los cementerios -y la muerte- no parecen tan lejanos.