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La Iglesia en los medios La Iglesia Católica pidió perdón ante denuncias de abuso e investiga

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Ocurrieron hace unos 20 años pero fueron denunciados solo en 2015. La Iglesia Católica uruguaya recibió el año pasado dos denuncias formales de abuso sexual cometidos por religiosos en Montevideo.

De acuerdo con el protocolo aprobado en 2013, la Iglesia analizó la “verosimilitud” de las acusaciones para definir si seguía adelante con la investigación o las descartaba, explicó a Búsqueda el obispo auxiliar de Montevideo, Milton Tróccoli. Una de las denuncias continúa en proceso de revisión, mientras que la otra “fue considerada cierta” y el sacerdote responsable del episodio ya fue separado del cargo.

Estos casos fueron los que llegaron a la Iglesia hasta el momento, aunque el diario “El País” informó el domingo 3 que las autoridades eclesiásticas están al tanto de un tercer caso de un hombre de 30 años, pero no lo han investigado ya que la presunta víctima no se comunicó ni presentó una denuncia formal ante la institución.

Ayer miércoles 13 el programa “Santo y Seña” de Montecarlo TV recogió el testimonio de ese hombre que denunció el caso a través de Facebook en primera instancia, luego en Italia y en la Justicia uruguaya dijo haber sido víctima de abuso sexual y maltrato por parte de tres sacerdotes (uno de ellos, Franceso Sapella, ahora radicado en Europa con su actividad suspendida). Heriberto Bodeant, obispo de Melo, informó que Sapella ya está siendo investigado en su diócesis italiana y que el superior del segundo acusado fue notificado de la denuncia.

En cuanto al tercer caso, ocurrió cuando la víctima ya era mayor de edad. El protocolo de menores establece que al obispo le corresponde indagar aun si se trata de una “noticia al menos verosímil”, pero Bodeant se amparó en que cuando el hombre fue presuntamente abusado, ya había pasado los 18 años.

El cardenal Daniel Sturla dijo a “Santo y Seña” que “corresponde siempre al obispo la investigación, y si es remiso en hacerlo”, entonces el caso deberá ser derivado a un órgano superior. Sería la Santa Sede si se concluyera que el obispo no ha “actuado responsablemente”. El denunciante dijo que “va todo lento”.

Sturla aseguró que “la Iglesia está haciendo todo lo posible para que estas cosas no sucedan más y que haya justicia” respecto a lo ocurrido. El programa de TV también difundió otras denuncias de abuso sexual en Montevideo con respuestas de la Iglesia que no satisfacen a quienes se sienten heridos.

La Iglesia Católica, en un comunicado difundido ayer, pidió “perdón a las personas que han sufrido abusos por parte de algunos clérigos y religiosos” en Uruguay. “Sentimos dolor y vergüenza ya que son personas que habiendo prometido servir a Dios y al prójimo, cometieron actos aberrantes”, dice el documento. “Este es un pedido de perdón que nos avergüenza”, ratificó Sturla a “Santo y Seña”.

Adultos.
Las dos denuncias por abusos en Montevideo que recibió la Iglesia involucran a “personas adultas”, dijo Tróccoli. La Iglesia no denunció la situación ante la Justicia, sino que le sugirió a la víctima que lo hiciera si lo consideraba necesario. “Cuando se trata de menores que están sufriendo el acoso sexual, el protocolo establece que la Iglesia presente una denuncia en la Justicia”, añadió.

Frente a las acusaciones, los obispos de la Conferencia Episcopal del Uruguay (CEU) reiteraron su “firme disposición a recibirlas, escucharlas y acompañarlas, investigando y procediendo con rigor de acuerdo al Protocolo antes mencionado. También manifestamos nuestra total disponibilidad para colaborar con la justicia”.

Según “El País”, hubo al menos tres denuncias que ameritaron activar el protocolo de la CEU desde 2013: dos en Montevideo y una en Maldonado. Además, hubo casos que no fueron denunciados ante los obispos, como el de un argentino ya preso en Salto por abuso.

La Iglesia trabaja actualmente en la creación de una “comisión para la prevención de abusos” dentro de la institución.

“Nuestra diaria tarea nos pone en contacto con la fragilidad humana. Somos conscientes de las miserias propias y ajenas, y de la necesidad de la ayuda de Dios y el apoyo de los hermanos que nos sostengan”, declararon los obispos en el comunicado.

“Todos saben que, desgraciadamente, hechos como estos, se denuncian de unos años a esta parte en diversos países, y en todos los estratos de la sociedad. Pero de ningún modo se puede justificar que ocurran en la Iglesia. Hacemos nuestras las palabras que Benedicto XVI dirigió a los autores de hechos similares: ‘traicionaron la confianza depositada en ustedes por padres que les confiaron a sus hijos. Deben responder de ello ante Dios todopoderoso y ante los tribunales debidamente constituidos’”, añadieron.