Iglesia al día

" El Tiempo de la Creación es un tiempo para renovar nuestra relación con el Creador y con toda su maravillosa obra, la naturaleza, por medio de la celebración, la conversión y el compromiso. "
Tiempo de la Creación

La Iglesia en los medios “La gente busca en Dios lo que no encuentra en los políticos, en los gobernantes, en las ideologías”

EL PUEBLO |
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Pastor Jorge Márquez – Iglesia Misión Vida y organización Beraca

Visitó nuestra ciudad el reconocido Pastor Jorge Márquez, líder de la Iglesia Misión Vida y fundador de la organización Beraca que nuclea a jóvenes con problema de adicción. EL PUEBLO dialogó con él, respecto a varios puntos de actualidad.

¿Qué lo trae a Salto?

Me trae a Salto visitar nuestra Iglesia, visitar a la gente de nuestro Hogares Beraca, y tener algunos encuentros y charlas especiales con algunos pastores de la ciudad, amigos de otras iglesias.

En cuanto a estas charlas con los pastores, resulta que han surgido muchas inquietudes que tienen que ver con el avasallamiento de nuestros derechos ciudadanos, la libertad de conciencia, la libertad de expresión, la libertad religiosa. Se ha desatado una especie de discusión, por el hecho de que la Iglesia Evangélica ha despertado, y ha cambiado su actitud frente a ciertos problemas básicamente sociales, que, por supuesto, tocan el tema de la política.

Hemos estado acostumbrados a que el laicismo nos enseñe a que nosotros no podemos opinar porque somos religiosos; que la separación de la Iglesia del Estado; que la laicidad y qué se yo cuantas cosas más, ignorando que, cada persona, opina, actúa y vota, en función de los valores intrínsecos que esa persona tiene, sin importar cuál sea la filosofía o la creencia. Porque, si vamos a hablar de creencias, el ateísmo es una creencia; el agnosticismo, también; la masonería, y tantas otras corrientes. Parecería ser que algunas personas que tienen que ver con esas filosofías o con esas ideologías, no tendrían ningún problema en opinar, porque forman parte del Estado laico; pero, pareciera ser que nosotros, no.

¿Y por qué cree que sucede eso?

Tenemos entendido que, la laicidad, no significa que nadie pueda opinar, sino que, todo lo contrario, todos tienen el derecho a hacerlo, ya que eso es la democracia.

Esa actitud es más específica; no es contra la religiosidad, es contra el Cristianismo. Este, es la corriente religiosa más perseguida en el mundo, hoy, están siendo, los cristianos, acribillados en todas partes; y, es la religión que más mártires está ofreciendo en el mundo. Mueren más Cristianos que integrantes de cualquier otra religión: asesinados, masacrados, los templos quedamos y destruidos, etc. Es tristísimo lo que está pasando. Estamos frente a una aversión al Cristianismo, más que a la religión.

Entonces, nosotros, qué hacemos: defendemos la vida, defendemos el matrimonio, ambas cosas muy naturales. Han sido los matrimonios los que poblaron el planeta tierra y, sin ellos, no habría población en el mundo, por eso, los defendemos. También defendemos a la familia. Y, parece ser que en este momento, esas cosas producen una enemistad muy grande, por eso, cantan en la calle: “Iglesia, basura, vos sos la dictadura”. En principio se lo cantaban a la Iglesia Católica, ahora, nos lo cantan, también, a nosotros.

Entonces, hemos descubierto algo que estaba muy escondido, parece, que es la realidad de que somos ciudadanos y, como tales, tenemos derecho a votar y ser votados; tenemos de derecho a opinar y a participar.

Por la cantidad de feligreses que ostentan hoy en día en el Uruguay, ¿buscan tener una voz en el espectro político?

Precisamente, por el hecho de que se está expandiendo en el mundo y se está imponiendo en el mundo la ideología de género, parece ser que nosotros somos los enemigos más grandes de los cultores de esa ideología, la que, básicamente, la promueve la izquierda y los organismos internacionales como la ONU y sus organismos apéndices, algunos de los cuales son poderosísimos. Algunos de estos, quieren en el mundo objetivos como el de reducir la población y, descontruir todos los valores que se han considerado tradicionales y como verdades. El tema no es por qué está mal; sino que, hay que descontruirlos por el sólo hecho de que hay que establecer otros valores que están en la antítesis.

Entonces, desde su punto de vista, ¿usted sostiene que la familia, es enemiga o un obstáculo para un “nuevo orden mundial” que se pretende instaurar?

Claro. Porque se tiene que pedir disculpas hoy en día, si se dice que se es heterosexual, por ejemplo. Serlo es una vergüenza, para algunos. Y, nosotros, estamos orgullosos de ser heterosexuales y de aportar un poco de población a la pirámide poblacional tan destruida que tiene el Uruguay.

¿Qué busca la gente cuando arriba a su iglesia; ávida de qué está?

La gente busca en Dios lo que no encuentra en los políticos; en los gobernantes; en las ideologías, las que no están preocupadas por el dolor de la gente y, los políticos, están preocupados por mantenerse en su poder o solucionar problemas macroeconómicos o qué se yo, cuando, la gente tiene dolor, soledad, hambre, le falta trabajo, tiene enfermedades y para conseguir que un médico la atienda tiene que esperar entre dos o tres meses, etc. Es tristísimo lo que le pasa a la gente; y, esta, está decepcionada de la misma gente. Por lo tanto, Dios, ofrece paz; ofrece el descanso, perdón de pecados, vida eterna, contención, familia. La Iglesia es la familia de Dios.

Ante la ausencia del Estado en varios aspectos, su iglesia lleva adelante desde hace años los centros Beraca; ¿qué responde frente a las críticas?

Nosotros tenemos el deber, por mandato de Jesús, de predicar el Evangelio; y, predicar el Evangelio, incluye mandamientos tan sencillos como, el amar al prójimo, sin importar de qué religión sea, de qué filosofía sea. Si un ser humano -creado por Dios, aunque no lo sepa-, está sufriendo, es nuestro deber socorrerlo; a nosotros no nos mueven atracciones políticas, ni atracciones económicas, a nosotros, nos mueve el amor. Dios me ha tocado, a mí, para que yo me dedique a atender a esa gente; si él no me hubiese tocado, me quedaba tranquilo en mi casa. Yo tengo mi profesión de Arquitecto, soy inteligente, podría vivir de otra manera; pero, he abrazado el Evangelio de Jesucristo. Socorremos a la gente por un mandato de nuestro Maestro, quien hacía eso, y, por eso, nosotros también o hacemos. Si la gente lo entiende, bien, y, si no lo entiende, también. No vamos a dejar de hacerlo, porque nos digan que explotamos a los chicos y tantas otras cosas. Tampoco consideramos que sea algo malo y mucho menos un delito, que les prediquemos el Evangelio a esos chicos. Ahora, nadie ama a Dios por obligación.