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La Iglesia en los medios La familia: soporte fundamental [Opinión]

LA REPÚBLICA |

Por: Dari Mendiondo, Analista

El Estado atiende los derechos y deberes de los ciudadanos mediante la aplicación de la Constitución, el ejercicio de la misma vela por su cumplimiento a través de los sucesivos órganos de gobierno, la sociedad uruguaya históricamente, ha tenido en la familia una base esencial para la contención así como para la educación de valores éticos.

En el hogar se generan las primeras relaciones entre el significado del derecho y los deberes inherentes a la formación ciudadana. La Patria Potestad actúa como factor de contralor por parte del Estado de las obligaciones patronímicas de los jefes y jefas de familia sobre los hijos/as.

Históricamente en Uruguay ha habido un equilibrio entre las obligaciones sociales y la responsabilidad formativa en los valores morales y éticos de la familia.

Dicho equilibrio se resquebrajó durante la dictadura y estalló luego en democracia, cuando aparecieron las políticas gubernamentales que adoptaron en la economía una orientación que llevó a la desindustrialización que significó: cierre de fábricas, miles de obreros desocupados, industrias clásicas prácticamente desaparecidas, fábricas textiles, vidrio, curtiembres, vestimenta, frigoríficos del Cerro y de La Teja, barracas de lana, etc., etc., lo que generó particularmente en Montevideo una emigración de población hacia la periferia, formándose una red explosiva de asentamientos, de viviendas muy precarias, carentes de luz, agua, transporte, de calles, policlínicas, alejadas por lo demás del contralor social y político. Al mismo tiempo se producía un vaciamiento del centro de la ciudad precisamente la zona de mayor inversión urbana que significa servicios que enriquecen la calidad de vida como el gas por cañería, la luz eléctrica, el agua corriente, el transporte y una elevada convivencia social.

De la noche a la mañana se generó toda una extensa zona de conflictividades sociales de nuevo tipo; los niños y luego adolescentes nacerán y se criarán en barrios sin calles, sin escuelas, sin liceos, sin atención médica ni transporte.

Esa nueva realidad significa que los intentos de urbanización serán lentos, trabajosos y dolorosos, ya que proliferará una masa de desocupados que sin trabajo tomarán por el camino de los carros con caballo, carros de mano y una nueva industria marginal “hurgar y comercializar los residuos”, lo que la gente dice vulgarmente “la basura”.

Las sucesivas crisis de esos gobiernos y en particular la de 2002 cuando hubo asentamientos en los que los niños comían pasto, esa realidad estalló en el rostro del país y en particular en los montevideanos.

Las consecuencias de esas políticas neoliberales fueron brutales -en aquel entonces se hacía gárgaras- con la plaza financiera y una teoría “hay que hacer crecer la torta para después repartirla”, fue la engañosa teoría del derrame, mientras tanto asistimos al “festín en medio de la peste”.

La rosca banquera se hizo el agosto con la desestructuración y destrucción de los hogares uruguayos.

Será el gobierno del FA, a partir de 2004, en que el Dr. Tabaré Vázquez comenzará con el proyecto del Panes hasta llegar a un Ministerio -el Mides- que en este período de 15 años ha contribuido a la reducción de la pobreza y de los carenciados.

La base fundamental de una identidad nacional son su geografía, su historia, sus símbolos, con ellos la estructura del Estado que se asienta en su base social, sus ciudadanos, y estos surgen y se forman en primer lugar en los hogares, en la familia que debe contribuir y desarrollar ciudadanía.

Abogamos para que en esta etapa de afirmación de una política de identidad y salvación nacional que la familia en su plenitud sea considerada y especialmente atendida en sus derechos a la vez que en sus deberes de la Patria Potestad, conscientes de que es el primer escalón de la formación de valores en los niños y en la juventud hacia un Estado que brinda deberes y una ciudanía amparada y protegida en sus derechos.

Así entendemos la justicia, con libertad y obligaciones.