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" El Tiempo de la Creación es un tiempo para renovar nuestra relación con el Creador y con toda su maravillosa obra, la naturaleza, por medio de la celebración, la conversión y el compromiso. "
Tiempo de la Creación

La Iglesia en los medios La esperanza, eje de la navidad [Opinión]

EL OBSERVADOR |

La esperanza es, para todos, el eje del tiempo que comienza con la Navidad. Para los cristianos, es la esperanza que generó la venida de Jesús al mundo. También para ellos y para los que no tienen sentido religioso, es la esperanza de mejores condiciones de vida y de una sociedad más justa, con menos desequilibrios y más oportunidades de igualdad para la formación individual, especialmente en niños y jóvenes. El país ha avanzado en algunos de estos objetivos, pero permanece estancado en otros o ha retrocedido agudamente, como ocurre con el concepto de familia. Aunque es el pilar insustituible del orden social, ha sido fracturado este año, una y otra vez, pese a que se lo sigue invocando por inercia en los días navideños.

En otras áreas, el aumento global de los ingresos y la sustancial reducción de la pobreza le permite a más gente vivir mejor. Pero las perspectivas de desarrollo individual siguen empantanadas por la falta de acceso a una educación que le abra a los jóvenes un futuro más alentador y promisorio. Esta grave falencia no se solucionará mientras la inoperancia oficial y las murallas sindicales sigan combinándose para impedir las reformas del sistema de educación pública. Es una necesidad que todos reconocen, pero que subsiste inconclusa por omisión del gobierno, de las autoridades de la enseñanza y de los sindicatos de docentes.

Y la familia ha sido la gran víctima en 2013. Las leyes que legalizaron el aborto, la reproducción asistida y el matrimonio igualitario conspiran contra su vigencia natural. La formalización del aborto por la sola voluntad de la madre ha tomado el expeditivo atajo funesto de sacrificar vidas humanas en aras de la defensa de la salud femenina, objetivo loable, pero que se puede proteger con otras medidas, y de un desviado derecho de la mujer a decidir si su hijo vive o muere. Igualmente errados son la reproducción asistida y el espejismo de que existen diferentes modelos de familia, como si se tratara de modelos de vestidos o de celulares.

Por lo menos sigue trabada y a los tumbos la publicitada legalización de la marihuana, que ha conducido a que Uruguay sea denunciado por Naciones Unidas por quebrantar tratados internacionales de los que el país es signatario. A las inapelables objeciones científicas y jurídicas, se agregan las enredadas idas y venidos sobre quien o como controlará la producción, distribución, venta y consumo. La inconveniencia del proyecto radica en que, en vez de combatir el narcotráfico y la drogadicción, como sostiene el gobierno, alentará el continuado mercado negro por razones de precios e inducirá a jóvenes a buscar el estímulo mayor de drogas aun más perniciosas.

Y el efecto del consumo de cannabis sobre las funciones cerebrales será, además, causa de un incremento de delitos y accidentes de tránsito, dos pesadas cargas con las que la población convive a diario en forma creciente.

Pese a tantos problemas, Navidad subsiste como época de esperanza en todos los campos, por encima de su celebración cristiana, del festejo alrededor de una mesa o de su mero impacto comercial.

Es la esperanza de una realidad más beneficiosa para todos, que no se pierde y que El Observador comparte con sus lectores.