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Noticeu La CJCU se adhiere a propuesta de un Día Nacional de la Convivencia en Paz

Imagen tomada de El Espectador

La Confraternidad Judeo-Cristiana del Uruguay (CJCU) se adhirió al llamado por un Día Nacional de la convivencia en paz. contra toda violencia y discriminación.

En su servicio de noticias, la CJCU se hizo eco de una declaración en la que se llama a “luchar sin tregua contra todas las formas de violencia y discriminación, pero sin violencia ni discriminación” y a erradicar  “todo tipo de terrorismo, sin recurrir al terror”. En esa declaración se convocaba, asimismo, a participar el viernes 8 de un acto contra todo tipo de discriminación al cumplirse un mes del asesinato del comerciante de tradición judía, David Fremd por motivos religiosos.

En el mensaje se exhorta, asimismo, al compromiso con la paz y la convivencia pacífica “practicándolas a diario en cada ámbito: desde la familia al Estado, desde la escuela al trabajo, desde el deporte a la diplomacia”.

 

 

Llamamiento a una Convivencia en Paz contra todo tipo de violencia.

La  violencia  es  el  miedo  a  los  ideales  de  los  demás (Mahatma  Gandhi).

No se puede sentir más que consternación. Cómo pudo pasar aquí, en una esquina del centro de Paysandú. Mataron a un uruguayo frente a su hijo, frente a su tienda, delante de todos nosotros. David Fremd murió por ser judío, un crimen que no puede quedar en el  olvido.

Como sociedad debemos preguntarnos cómo responder. La historia reciente del mundo y del país nos enseña el camino: con la rebeldía de los justos, el coraje de los comunes y el amor al prójimo.

El terrorismo es uno de los peores flagelos del mundo actual. Se transformó en una práctica sistemática de grupos e individuos que pretenden dominar por el miedo y la sumisión, asesinando en cualquier parte, en cualquier momento y, fundamentalmente, a civiles desarmados.

Llamamos a luchar sin tregua contra todas las formas de violencia y discriminación, pero sin violencia ni discriminación. Erradiquemos todo tipo de terrorismo, sin recurrir al terror.

Comprometámonos con la paz y la convivencia pacífica practicándolas a diario en cada ámbito: desde la familia al Estado, desde la escuela al trabajo, desde el deporte a la diplomacia.

Practiquemos el diálogo respetuoso y el reconocimiento del otro, aceptemos nuestras diferencias como aspectos esenciales de la diversidad humana y cultural que enriquecen al mundo.

Hace pocos días otras muertes violentas empañaron la convivencia ciudadana, esta vez tocó nuevamente a hinchadas deportivas. Lo que debió ser motivo de disfrute se transformó en área de disputa, violencia y separación. No podemos, no queremos acostumbrarnos. Tampoco a los ya “comunes” asesinatos de mujeres por sus propias parejas o de mujeres trans por su condición.

La educación en valores democráticos y humanistas a todo nivel es, en última instancia, la mejor defensa contra todos esos crímenes.

No renegamos de las medidas preventivas y represivas que el país deba adoptar ante este tipo de episodios. Al contrario, sería una irresponsabilidad gigante dejar florecer grupos violentos, fundamentalistas, neonazis o racistas del tipo que sea. La cuestión es dar la gran batalla, la que nos hará más libres y mejores, la de los ideales que sintetiza la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948 reconocida y aceptada por todos los países, por todas las creencias, por todas las ideologías humanistas y democráticas. La que nació como respuesta esencial al nazi-fascismo, a la guerra, al racismo, a los campos de concentración, a todo tipo de discriminación.

Que el dolor no nos ciegue y la amargura no envenene nuestros espíritus. Firmes en defensa de la democracia que tanto nos ha costado, intransigentes en la defensa de las leyes, atentos a estos brotes insanos y, sobre todo, dispuestos a no ceder un milímetro en nuestros valores de respeto, equidad social y justicia.

Llamamos a toda la sociedad uruguaya, a todos los poderes del Estado, a todas las colectividades políticas, sociales, deportivas y religiosas a contribuir decididamente a enfrentar este mal que transforma la vida en un infierno.

Detengámonos a pensar qué estamos haciendo, cada uno de nosotros, y qué queremos y vamos a hacer en conjunto para contribuir en la edificación de un país de paz, respetuoso del prójimo, sin excluidos de clase alguna.

Llamamos a transitar por el camino de ponerse en el lugar del otro, de los discriminados. Llamamos a garantizar el derecho de cada uno, que es la forma de garantizar el derecho de todos.

Queremos que el 8 de abril sea el Día Nacional de la Convivencia en Paz, queremos recordar a David –como padre, amigo, uruguayo judío – y en él a todas las víctimas de la intolerancia. Necesitamos señales y referencias precisas para que ese día se transforme en hito para el fortalecimiento de valores para esta y futuras generaciones. Que todos los uruguayos en cada rincón del país sepan que un hombre de paz, como la inmensa mayoría de sus compatriotas, fue brutalmente asesinado por el delirio fundamentalista.

Llamamos a no ser indiferentes, y encontrarnos el viernes 8 en Plaza Libertad a las 19.00 horas unidos contra toda violencia y discriminación.

Que se sepa. Nos comprometeremos siempre, una, otra y cuantas veces sea necesario, todos juntos a no olvidar para poder decir NUNCA MÁS. El camino puede ser largo, la cuestión es comenzar.

¿Te sumas?

https://www.change.org/p/sociedad-uruguaya-llamamiento-a-una-convivencia-en-paz-contra-todo-tipo-de-violencia?recruiter=519922637&utm_source=share_petition&utm_medium=copylink