Iglesia al día

" El Tiempo de la Creación es un tiempo para renovar nuestra relación con el Creador y con toda su maravillosa obra, la naturaleza, por medio de la celebración, la conversión y el compromiso. "
Tiempo de la Creación

La Iglesia en los medios Jugaron un picadito bajo la lluvia y no pararon de sonreír

EL OBSERVADOR |

Las familias sirias generaron empatía con sus nuevos vecinos

Mucho verde, árboles, una fresca brisa, el canto de los pájaros. Paz, sosiego visual y sonoro, solamente quebrado por la presencia de efectivos de la Policía y el movimiento de la prensa en la puerta de la casa San José de los Hermanos Maristas. Seguramente el panorama del nuevo hogar de las familias sirias sea muy distinto al que dejaron en su tierra natal, empañado por la guerra y teñido de sangre, con estruendos de bombas que no discriminan entre combatientes y civiles.

El desarraigo seguramente no será fácil y la adaptación deberá sortear varios obstáculos, pero la ilusión se podía ver en sus caras. Tras casi un día entero de viaje, los niños dejaron ver su entusiasmo. Luego de una media hora de haber arribado al hogar de los religiosos, salieron a los balcones y finalmente al jardín.

Varones y niñas corrieron detrás de la pelota, los más grandes movieron unos arcos que había en el lugar e improvisaron una cancha de fútbol. Más temprano en el aeropuerto de Carrasco, el director de Derechos Humanos, Javier Miranda, quien coordinó la llegada de los sirios a Uruguay, había contado que varios niños ya eran fanáticos de Luis Suárez.

Cuando el juego comenzó el cielo quiso que una lluvia intensa cayera en el lugar, pero lejos de aguar la fiesta, los niños redoblaron la alegría. Siguieron corriendo y sonriendo.

La residencia en la que vivirán durante cuatro semanas (mientras se acondicionan las viviendas en las que residirán definitivamente) presenta todas las comodidades. Los maristas les destinaron cinco grandes habitaciones –una para cada familia– y una cocina equipada para que puedan prepararse los alimentos para que el cambio en sus costumbres sea menos drástico.

Ayer el parrillero ubicado en la barbacoa de la casa humeaba desde temprano para la recepción de las autoridades que participarían de un almuerzo. También estaban representantes de colectividades religiosas como Sergio Gorzy, presidente del Comité Central Israelita, y Alem García, representante de la filial uruguaya de la Federación Árabe. Entre las autoridades los primeros en llegar fueron el ministro del Interior, Eduardo Bonomi, y la intendenta de Montevideo, Ana Olivera. Luego arribaron también desde el aeropuerto el canciller Luis Almagro y el presidente José Mujica.

Afuera, en la calle, detrás del portón con una vigilancia inusual, los vecinos se agolparon para darles la bienvenida entre aplausos cuando pasó el ómnibus que los trajo desde el aeropuerto.

El barrio entero lo vivió como un gran acontecimiento. Banderas uruguayas, un par de banderitas sirias y un cartel que le daba la bienvenida en los dos idiomas se destacaron entre el público que a la hora 11 ya aguardaba a los protagonistas de la jornada, que llegaron a la casa de camino Maldonado a las 13.15.

En diálogo con El Observador, los vecinos dijeron que existía mucha expectativa en el barrio, y que estaban contentos de que a estos niños que vienen de la guerra se los traiga a un país en el que hay paz, pese a la inseguridad que vive el barrio. “Acá (en el barrio) hay pobreza, pero no podemos comparar con lo que esta gente debe haber pasado en su país”, dijo Beani Reyna, quien vive frente al hogar de los maristas. Agregó que “también va a ser bueno para el barrio porque seguramente va a haber mayor seguridad ahora”.

“Esperamos verlos andando por las calles en los próximos días”, dijo otra señora a la que le dio vergüenza revelar su nombre. l

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Lo dijo

“No podemos parar una guerra, pero sí mitigar sus efectos”

José Mujica

Presidente de la república al recibir a los sirios

“Va a ser bueno para el barrio porque seguramente va a haber mayor seguridad ahora”

Beani Reyna

Vecina de la casa de retiro de los maristas