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Mirando con Dios este tiempo

La Iglesia en los medios Jóvenes del Grupo Castores Entienden que la experiencia que adquieren en las jornadas de trabajo será un aporte para su vida

CRÓNICAS |

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Durante vacaciones de invierno se está haciendo común todos los años recibir en Soriano a un grupo de chicos que llegan a través de la obra de los Padres Jesuitas.

Durante vacaciones de invierno se está haciendo común todos los años recibir en Soriano a un grupo de chicos que llegan a través de la obra de los Padres Jesuitas concretando la experiencia denominada “Pachacutí” que en lengua quechua significa “Mundo al revés”. Estos muchachos uruguayos a quienes se unen jóvenes provenientes de otros países, viven una experiencia de ayuda, colaboración dedicación al otro que para ellos tiene un gran significado.

Uno de los grupos que llegó este año estuvo alojándose en el salón de las Hermanas de la capilla San Juan y ayer en forma sencilla les agradecieron todo el apoyo recibido dejándoles de recuerdo un trabajo en madera tallado a mano.

Crónicas tuvo la posibilidad de dialogar con Chiara Lagomarsino que ayer cumplía sus 17 años y Lucas Yen proveniente de Los Angeles, Estados Unidos, quienes ofrecieron una reflexión sobre la experiencia vivida.

Chiara recordó palabras del capataz de la cooperativa de viviendas donde estuvieron ayudando, quien les dijo que quizá en una semana no pudieran girar el mundo pero, lo que generan los jóvenes en esos días, el trato con la gente, les da esperanzas a los demás para comenzar a cambiar las cosas.

“Creo que esta experiencia nos ayuda a crecer como personas, a valorar mucho más todo a ser agradecidos con la vida, se toman en cuenta las cosas que realmente importan y al dejar de lado nuestras comodidades, nos damos cuenta que a veces tenemos cosas materiales que no tienen tanta importancia y a lo que sí debemos dedicarnos es a las personas y a los valores”.

En tanto Lucas, que asiste a un colegio de Padres Jesuitas, recordó que hay muchos jóvenes que ya han tenido la oportunidad de ser “castores” y participar de este tipo de propuestas. “En Los Angeles no hay una propuesta similar a la que se cumple en Uruguay y nos parece muy interesante dejar de lado nuestras vacaciones para integrarnos a otros jóvenes y ayudar a nuestros semejantes.

Para mí ha sido una experiencia única, valoramos realmente aquello que importa y he podido compartir muchos días con un grupo de compañeros realmente excelente. Vuelvo a Estados Unidos feliz y con una gran experiencia que comentaré con mis compañeros”.

Chiara comentó que cuenta con el apoyo de toda su familia, quienes entienden su vocación de servicio, la alientan a llevarla adelante y saben que en esos días los muchachos logran una convivencia que los fortalecerá para la vida futura.

Ayer los grupos que estaban dispersos en diferentes puntos del país mantuvieron un encuentro final en San José donde evaluaron la tarea cumplida, contaron sus experiencias y se prepararán para otra instancia que llegará en el futuro.