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Mirando con Dios este tiempo

La Iglesia en los medios “Jesús, mandanos algunos ángeles”: las desesperadas reacciones de los pasajeros del avión de Southwest Airlines

EL OBSERVADOR |
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Testimonios de lo que vivieron en 20 minutos de terror en el aire

Un vuelo de Southwest Airlines, que viajaba con 144 pasajeros y cinco tripulantes, tuvo una falla en el motor izquierdo el pasado martes, poco después de despegar del aeropuerto Laguardia, en Nueva York. Los pasajeros escucharon una explosión, una ventana estalló y esquirlas de metal volaron por los aires. Las máscaras de oxígeno cayeron.

Los pasajeros contaron al New York Times lo que vivieron en 20 minutos de terror en el aire.

Timothy C. Bourman, un pastor de Woodside, Nueva York, de 36 años, dijo que agarró fuerte la mano de su esposa y empezó a rezar: “Querido Jesús, mandanos algunos ángeles. Solo sálvanos de esto”. Aseguró que creyó que se venía la hora de su muerte. El pastor no pudo colocarse su máscara de oxígeno, así que razonó que esta no lo salvaría en caso de que el avión se estrellara.

Mientras el avión descendía en Filadelfia, los pasajeros se las arreglaban para colocarse sus máscaras de oxígeno y comprar acceso a internet, para enviar a sus familias el que podía ser su último mensaje. “Parece que nos vamos hacia abajo”, escribió Marty Martínez, de 29 años, quien grabó en un video en vivo de Facebook el descenso del avión, con su máscara de oxígeno puesta.

Sheri Sears, de 43 años, pensó en su hija Tyley, de 11. El padre de Sears había fallecido cuando ella tenía 7, y pensaba para sí misma: no voy a estar ahí para ella. Luego, su reacción fue rezar y pedirle a Dios que la dejara “irse rápido”, que no le permitiera sufrir.

Su amigo y compañero de viaje, Tim McGinty, intentó tranquilizar a su esposa y a Sears, diciéndoles que todo iba a estar bien, y ajustó sus cinturones. Luego se paró e intentó salvar a Jennifer Riordan, quien había sido siendo succionada por la ventana y había sufrido graves heridas.

Riordan quedó inconsciente y comenzó a sangrar. McGinty, otro pasajero, la acostó sobre una fila de tres asientos. Una enfermera retirada que estaba en el vuelo corrió a ayudarlo a practicarle reanimación cardíaca durante todo el descenso en Filadelfia, pero fue en vano. La mujer murió en el hospital, con traumatismos de cabeza, cuello y torso.