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La Iglesia en los medios Impacto del papa en estados Unidos [Opinión]

EL OBSERVADOR |

Dos alocuciones de fuerte impacto del papa Francisco, ante el Congreso en Washington y la Asamblea General de Naciones Unidas en Nueva York, marcaron la trascendencia de su visita a Estados Unidos. Su convocatoria a respetar la dignidad humana, a terminar con la exclusión de los más desprotegidos, a luchar por la paz y la conciliación, a erradicar el armamentismo y las guerras, y a defender el medio ambiente para preservar la especie humana fue recibida de pie y con aplausos en ambos foros. Su habitual tono mesurado no atenuó la firmeza de sus pronunciamientos. En la ONU exigió libertad de educación, defender a la familia como “célula primaria del desarrollo”, combatir el narcotráfico y todas sus derivaciones, y que se corrija el incumplimiento de los principios contenidos en la Carta de la organización mundial.

Reiterando sus ataques a la indefensión de vastos sectores sociales, que ha sido tema central de su papado, fulminó como “un gravísimo atentado a los derechos humanos” la exclusión económica y social porque “golpea a los más débiles” y reclamó que las estructuras del sistema financiero internacional se apliquen a atenuar injusticias. Aunque elogió los logros alcanzados por la ONU en sus 70 años, enfatizó lo mucho que le queda por hacer para asegurar “la soberanía del derecho” como vía hacia la fraternidad mundial.

También se pronunció sobre estos temas al comparecer el día anterior ante una sesión conjunta de los diputados y senadores en Washington, en la primera vez que un jefe de la Iglesia Católica es invitado al Congreso. Allí atacó claudicaciones en esa potencia, como el tráfico de armas, la legalización del aborto y la pena de muerte en muchos estados y las injusticias sociales. Puso énfasis en la necesidad de proteger, con sentido de justicia, a los 11 millones de inmigrantes indocumentados, mayoritariamente latinoamericanos, que el precandidato republicano Donald Trump quiere expulsar, además de construir un muro en la frontera con México para impedir el éxodo desde ese país. Lo aplaudieron hasta los legisladores republicanos que coinciden con Trump y que se niegan a formalizar el levantamiento del embargo económico a Cuba, pese a que ya ha perdido todo sentido. La importancia de la visita del papa Francisco a Estados Unidos trascendió la euforia popular que rodeó a todas sus apariciones en público, como ocurrió antes durante su permanencia en Cuba.

Se reflejó también en el rompimiento sin precedentes del protocolo que rodea a la llegada de jefes de Estado. Obama y toda su familia concurrieron al aeropuerto de Washington a recibir al pontífice, con claras demostraciones de afecto. Y el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, lo acompañó durante toda su permanencia en la sede de la organización, en vez de esperarlo en la sala de la Asamblea General, como es usual. En la ONU despertó uno de los muchos aplausos que jalonaron su discurso cuando citó la estrofa del Martín Fierro que insta a que “los hermanos sean unidos”. Al darle la bienvenida a la Asamblea General, Ban Ki-moon le dijo: “Gracias por hacer historia”. Si así ocurre y quienes dirigen a las naciones se empeñan en atender los sensatos llamados del papa Francisco, el mundo será un lugar mejor para todos. l