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Tiempo de la Creación

La Iglesia en los medios Iglesia Católica considera que colocar la imagen de la Virgen María en la rambla de Montevideo no es apropiarse de ningún espacio público y no afecta la laicidad  

LA RED 21 |

La Arquidiócesis de Montevideo expresó que emplazar imagen de la Virgen María en Rambla de Montevideo, como así lo ha solicitado a las autoridades, no es apropiarse de ningún espacio público y que tampoco ello afectará la laicidad, sino que por el contrario el planteo constituye una expresión de libertad.

La Arquidiócesis de Montevideo realizó una serie de puntualizaciones respecto a pedido de emplazar imagen de la Virgen María en la rambla del Buceo.

La Iglesia Católica asegura que el pedido surgió por iniciativa de “un numeroso grupo de laicos católicos”, fue acogido por el Arzobispo  de Montevideo, cardenal Daniel Sturla, y presentado a la Intendencia de Montevideo.

La primera motivación fue que en el lugar elegido, rambla del Buceo, “desde hace cinco años, un grupo cada vez más numeroso de creyentes se  reúne el cuarto sábado de enero para el rezo del “Rosario por las familias”, orando  para que en todas las familias uruguayas reine  la paz y la armonía”.

El pedido “no es fruto de una estrategia pensada y menos aún de un deseo de apropiarse de un espacio”.

La Iglesia lamenta la polémica que se suscitó sobre el tema, pero clara que tampoco rehúsan defender su punto de vista como ciudadanos de este país plural y democrático.

El Arzobispo de Montevideo pide “disculpas si en la polémica ha podido excederse en sus expresiones y si por ese motivo algunas personas se han sentido descalificadas, ya que no tuvo ninguna intención de agredir a nadie”.

En tal contexto la Arquidiócesis plantea algunos argumentos a favor de la colocación de la imagen de la Virgen María en la rambla de Montevideo.

Recuerdan que “la Virgen María es una persona histórica, madre de Jesús de Nazaret, el hombre que ha marcado la historia de la humanidad  tanto que su nacimiento es el punto de partida que para marcar el inicio de nuestra era”.

“En la tradición cristiana ella es la criatura humana más importante, más santa, símbolo de la pureza, la maternidad, la humildad, el coraje de quien estuvo al pie de la cruz de su Hijo, y acompañó luego a la comunidad cristiana naciente. Para muchos es un signo de consuelo y esperanza.  Es obviamente una figura religiosa venerada por la inmensa mayoría de  los cristianos, de un modo especial por la Iglesia Católica Romana y las Iglesias ortodoxas de oriente”, remarca la Arquidiócesis de Montevideo.

También menciona que en la cultura occidental, a la cual pertenecemos, se le rinde homenaje de diversas maneras: “incontables expresiones musicales, pictóricas, esculturales y arquitectónicas, que marcan nuestra cultura, la tienen a ella como motivo artístico”.

Se ejemplifica con “La Piedad” de Miguel Ángel, el “Avemaría” de Schubert, la “Anunciación” de Fra Angélico, Notre Dame de París y una estela innumerable de obras reconocidas universalmente.

También Uruguay “hay testimonios artísticos que la honran comenzando por la Iglesia Matriz que está a ella dedicada. Muchísimas personas llevan su nombre, así como infinidad de lugares geográficos que recuerdan las diversas advocaciones con las cuales es conocida y venerada.

En nuestro país su nombre es el primero que aparece asociado a la toponimia desde que llegaron los españoles a esta tierra hace 500 años, en la expedición de Solís: “Cabo de Santa María” y “bahía de Nuestra Señora de la Candelaria”.

Desde entonces hasta ahora el nombre de María está presente en nuestra geografía, asegura la Iglesia Católica.

“Pensemos sólo en los nombres originales de varias de nuestras ciudades: Nuestra Señora de Guadalupe de Canelones, Nuestra Señora de los Remedios de Rocha, Inmaculada Concepción de Minas, Nuestra Señora de las Mercedes, Nuestra Señora de los Dolores, Nuestra Señora del Rosario, Carmelo, el Carmen de Durazno”, enumera.

También se expresa que desde una visión histórica “resulta innegable  la devoción mariana de nuestros héroes patrios, comenzando por Artigas”.

El pueblo cristiano, después de los hechos de 1825, comenzó a llamar “Virgen de los Treinta y Tres”  a una pequeña  imagen de la Virgen que se venera en Florida  asociándola con  la Cruzada de 1825 y la declaratoria de la independencia. Don Manuel Oribe fue devoto de esta imagen y regaló a la misma la corona de oro que hoy luce la estatua, asegura la Iglesia.

Indica además, que tales argumentos históricos solo quieren recordar que la tradición cristiana “es parte de lo que somos como nación”.

“La Iglesia Católica concretamente ha contribuido y continúa contribuyendo a la construcción de la sociedad,  no como un factor externo a la misma, sino como parte integrante del entramado social. Pero además, como elemento fundante, con otros, de nuestro ser nacional, más allá de las vicisitudes de nuestro particular proceso secularizador”, se indica.

Descristianizar
La Iglesia también asegura que en este largo proceso de casi 80 años hubo, en algunas décadas, un intento sistemático de “descristianizar” la sociedad que fue más allá de la conveniente secularización que se dio en todo Occidente.

“Este intento de ‘descristianizar’, ¿fue positivo para nuestro país? Es claro que nosotros entendemos que no. Parte de las polémicas que se suscitan en torno a nuestra laicidad, cuando de Iglesia Católica se trata, tiene que ver, a nuestro modo de entender, con algún reflejo que queda de ese ‘laicismo combatiente’ que se dio en nuestro país hace cien años”, remarca la Arquidiócesis.

Al tiempo, se asegura que la Iglesia “está muy lejos de reclamar antiguas hegemonías. Solamente ejerce su libertad en la sociedad plural”.

Reconocen que el país “ha cambiado en muchos aspectos positivamente y es este uno de los campos donde parece que hubo una evolución positiva desde los tiempos de la secularización, hasta esta etapa del Uruguay que ha retornado a su tradición democrática”.

También la Iglesia, sobre todo a partir  del Concilio Vaticano II, “cambió su modo de percibir su relación con la sociedad y el poder político”.

“Creemos que poner una imagen de la Virgen María no es apropiarse de ningún espacio, del mismo modo que los monumentos de personas de los diversos partidos,  corrientes de pensamiento o tradiciones, que ya  existen, no significa que la colectividad perteneciente a este partido o a esta tradición se apropie del lugar”, asegura la Iglesia.

También se afirma que en muchas de nuestras ciudades del interior, en los cruces de camino o a lo largo de nuestras rutas, “hay estatuas de la Virgen María en espacios públicos, otras veces aparecen colocadas espontáneamente por personas anónimas”.

“Lejos de significar que un grupo particular intenta apropiarse del espacio público, esas imágenes señalan un sentir popular y son expresiones del espíritu de nuestra gente, y se integran al plural paisaje ciudadano”, se asegura.

También indican que se ha planteado que el tema “afecta la laicidad”. Pero remarcan que el planteo “constituye una expresión de la libertad y por lo tanto de la verdadera laicidad, que significa también la admisión en la sociedad plural del hecho religioso como un elemento clave de humanidad, que naturalmente se manifiesta”.

La Iglesia en Montevideo tiene diversas propuestas para realizar su misión de “anunciar el evangelio”.

Con el objetivo de cumplirla, este año se están llevando a cabo algunas iniciativas que son públicas.

“Desde esta perspectiva el hecho de poner una imagen de la Virgen en la Rambla no tiene un carácter fundamental. Sin embargo, la polémica que se ha suscitado, nos da la oportunidad de expresar nuestro punto de vista, siendo fieles a nuestro leal saber y entender, en el respeto máximo de las opiniones que difieran de la nuestra y sin ánimo de ofender a nadie. Creemos que, más allá de lo que determine la Junta Departamental respecto al tema, el hecho en sí de que se pueda debatir libremente sobre esta propuesta u otra, contribuye a la sana convivencia de una sociedad plural y democrática”, puntualiza la Iglesia Católica.