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La Iglesia en los medios Hijos de hogares con más estudios prolongan su carrera educativa

EL OBSERVADOR |

Análisis. Economistas coincidieron en que la formación es clave para el desarrollo

En aquellos hogares en los que hay adultos con más de nueve años de estudios, se prolongan los años escolares de los menores y los jóvenes tienen más posibilidades de una mejor preparación que la de sus padres.

En cambio, en aquellas familias donde los padres tienen bajos niveles educativos, los jóvenes abandonan los estudios más fácilmente. Así lo explicó el economista Gabriel Oddone, del Estudio CPA Ferrere al presentar un estudio en el ciclo de charlas Educación: Herramienta para el Desarrollo y la Inclusión, dictado ayer en el Liceo Jubilar de Casavalle. Junto a Oddone disertaron los economistas Ignacio Munyo, de Ceres, y Javier De Haedo.

Según el estudio que presentó Oddone, basta que un miembro del hogar (cuatro personas) tenga estudios terciarios para que el hogar pase del 1er quintil (ingreso menor a $?15.715) al 2o quintil (ingreso de entre $?15.716 a $?22.224).

En tanto, si en el hogar hay un integrante que tiene completos sus estudios universitarios, esto posibilita que la familia pase del 1er quintil al 3o (ingreso de $?24.225 a $?34.498). En el 1er quintil, las personas no tienen más de seis años de educación, mientras que en el quintil 5o, los años de educación acumulados llegan a 10.

Según Oddone, el bajo nivel educativo ha llevado a que durante el período 1995-2009, Uruguay haya sido el país de América Latina que experimentó el menor progreso en la reducción de la brecha educativa, lo que genera menor cohesión y mayor desigualdad.

“La educación es la clave: sostiene las tasas de crecimiento, permite la acumulación de capital humano, provee movilidad a los hogares y permite mejoras salariales”, subrayó Oddone.

El problema está en que el sistema educativo uruguayo es el mismo desde hace 40 años. “Hay que ir hacia una gestión mucho más descentralizada”, que se adapte a las necesidades de cada contexto donde se trabaja. Solamente cambiando el sistema de gestión se pueden lograr resultados”, reafirmó.

Finlandia y Afganistán juntos

De Haedo, por su parte, coincidió con el concepto y reafirmó que el sistema educativo uruguayo “amplifica las diferencias” y que hay que caminar hacia la “tercerización”.

El economista manifestó que, teniendo en cuenta los índices de desarrollo humano, en nuestra sociedad conviven Finlandia (Punta Carretas, Pocitos, Carrasco con un índice de 0,8) y Afganistán (Casavalle, Punta Rieles, Puntas de Manga con un índice de -0,5).

“Si existen realidades diferentes, hay que tratarlas de manera diferente”, dijo y apuntó a la tercerización. “No hay que mirar la tercerización como si fuera una empresa de limpieza”, subrayó.

La diferencia entre ella y el sistema actual es “el afecto y el cariño en lugar de la burocracia”, agregó.

A su juicio, el fracaso del sistema educativo actual no se debe a la ignorancia, sino a los intereses y a la ideología, que guarda “resabios de que lo privado va contra lo público”. De Haedo indicó que los sindicatos deben ser parte del proceso, pero su rol no es gobernar, ni definir políticas. El tema es que “cuando nadie asume este rol, lo ocupa otro”, señaló.

Educación y delincuencia

Munyo hizo hincapié en cómo la calidad de la educación puede incidir en la delincuencia juvenil.

Insistió con su idea de que si en Uruguay se lograra equiparar la calidad y los resultados educativos de los alumnos pertenecientes a contextos desfavorables a los de aquellos que viven en contextos favorables, se lograría reducir la delincuencia en 40%. En los últimos 15 años, la delincuencia se multiplicó por cuatro y el 40% de los delitos son cometidos por adolescentes, que en su mayoría no lo hacen por necesidad, sino como opción de vida.

Según Munyo, esto sucede porque los jóvenes perciben que el “botín” que pueden obtener por la vía ilegal es mayor que el salario que pueden alcanzar por la vía legal de acuerdo a su formación.

Citando a Roland Fyer, profesor de la Universidad de Harvard, Munyo concluyó que el impacto de un programa de educación “es equivalente” a encontrar la cura para el cáncer. “Debemos replicar esta cura porque muchos chicos se están muriendo literal y figurativamente”, reflexionó.

La herramienta de la educación

“No tenemos derecho a mirar la realidad y no invertir en ella. No tenemos derecho a seguir robándoles a los jóvenes las oportunidades”

Gonzalo Aemilius

Exdirector del Liceo Jubilar en una charla que se dictó en el centro.

“Digo que fui al Jubilar y me miran como un heróe”

“Una vez nos fuimos de campamento con el liceo y nos preguntaron qué queríamos hacer con nuestras vidas, yo dije que quería cambiar el mundo. Parecía imposible, pero después en el liceo me enseñaron cómo hacerlo: no tenemos la solución para todos los problemas, pero tenemos nuestras manos para los problemas del mundo”, aseguró Matías Vidal, exalumno del Jubilar invitado a dar su testimonio por el exdirector del liceo, el padre Gonzalo Aemilius, quien llamó a no privar de oportunidades a los jóvenes. “No tenemos derecho a mirar la realidad y no invertir en ella”, enfatizó.

“Cuando digo en facultad que fui al liceo Jubilar, me miran como si fuera un superhéroe. Pero no somos superhéroes, somos personas. Esa es la posibilidad más grande que me dio el liceo: crecer como persona”, remató Matías. Aemilius dijo que “la vida de Matías es el mejor PowerPoint de todos”. Hoy continúa sus estudios y es profesor en dos liceos.