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La Iglesia en los medios “Hay una operación internacional del fundamentalismo evangelista”

ECOS.LA/UY |

La jornada para evocar la primera manifestación LGBTI del país tuvo un mensaje político y reivindicativo. Federico Graña pidió “firmeza”.

“Esta celebración nos encuentra en un momento muy especial. El sistema de partidos está generando la llegada de fundamentalismos evangelistas y eso es algo muy peligroso”. Así, megáfono en mano, habló este miércoles al mediodía Federico Graña, director nacional de Políticas Socioeducativas del Ministerio de Desarrollo Social (Mides), en el acto conmemorativo de los 25 años de la primera manifestación de la diversidad sexual en Uruguay, en la Plaza Cagancha.

Dos pares de banderas multicolores y unas treinta personas se dieron cita en la plaza este 28 de junio, Día Mundial del Orgullo Gay y aniversario de la primera manifestación. No eran mucho más que los congregados en aquella vez inicial, inmortalizada en una gigantografía blanco y negro. “A esta hora nunca se puede pretender demasiada gente”, se rió Graña, militante LGBTI. Ese colectivo dijo que esperaba más concurrencia para el acto en la Junta Departamental en la tarde y en el evento del Teatro Solís en la noche este mismo miércoles.

Pero el acto evocativo de aquella jornada, que incluyó un breve discurso de Karina Russa, dirigente de la Asociación Trans del Uruguay (ATRU) y una de las pioneras manifestantes hace un cuarto de siglo, dejó paso a una instancia política y reivindicativa. “Algunos legisladores y legisladoras han dicho de la necesidad de dar ‘marcha atrás’ en los derechos conquistados”, dijo a su turno Julio Calzada, director de Política Sociales de la Intendencia de Montevideo (IM).

No los nombró, pero la alusión era obvia: se refería al diputado nacionalista Alvaro Dastugue, evangelista y yerno del pastor Jorge Márquez, líder de la Iglesia Misión Vida, y de la senadora Verónica Alonso, también nacionalista.

El primero le había dicho al semanario Búsqueda, en una entrevista publicada el jueves 22, que de llegar el Partido Nacional al poder se revisarían las leyes de la llamada “agenda de derechos”. La segunda, aliada política del anterior, lo defendió en un comunicado público diciendo que “lo tiraron a la hoguera de las redes sociales y algunos medios tradicionales de comunicación por el solo hecho de pensar distinto”.

Al momento de cerrar el acto, Graña aludió a este episodio –también sin nombrar a los legisladores- pidiendo a la sociedad que esté alerta y atenta, “en avance” y “no de defensa”. Afirmó, como antecedentes, que en la región el fundamentalismo evangelista ya demostró su fuerza al ayudar “al desastre en Brasil” (la destitución de Dilma Rousseff, en 2016) y “al desastre en Colombia” (la derrota del Sí en el plebiscito sobre los acuerdos de paz, también en 2016). “No hay que ser inocente y hay que tener firmeza” ante estas expresiones, indicó, trabajar en ámbitos educativos e impulsar la Ley Integral para Personas Trans, hoy un anteproyecto en la Comisión de Población y Desarrollo del Senado.

Agenda internacional

En diálogo con ECOS, Graña dijo estar seguro de que en la región hay una “agenda, una gran articulación” de los “movimientos fundamentalistas” evangelistas.

“Es tan grande esta agenda internacional que en diciembre del año pasado varios representantes suyos pudieron reunirse con un primer ministro, el de Israel (Benjamin Netanyahu). Entre ellos estaba el pastor Márquez. Y mueve tanto dinero esa agenda que genera productos culturales como la serie ‘Moisés’, que es producida por ‘Pare de sufrir’ (N. de R. Nombre con el que es conocida la Iglesia Universal del Reino de Dios). Es tan importante que produce campañas como el referéndum por la paz en Colombia”, subrayó.

Un país como Uruguay, una isla agnóstica en la región más cristiana del mundo, no sería ajeno a esta influencia, aseguró Graña. “¿No llama la atención que a una semana del 28 un legislador salga a plantear la necesidad e dar marcha atrás en una agenda de derechos? ¿Eso cuando en la OEA unos 70 legisladores evangelistas presentaron una nota pidiendo que no se reconocieran los derechos de las personas LGBT? Hay una operación internacional, lo peor que se puede hacer es no verla o dejarla pasar de lado. O, lo que sería el peor defecto de un partido político, que por el mero hecho de tener unos votos aceptar discursos como este, que son totalitarios y fundamentalistas”.

Finalmente, el funcionario del Mides y militante LGBTI le puso límites a la “libertad de expresión” y la “tolerancia y el respeto” invocados por quienes matizaron los dichos del diputado Dastugue.

“A uno le piden tolerancia y que se calle cuando le dicen que es un pervertido, que se acuesta con animales, que es pedófilo y que está enfermo… ¡Yo no tengo que respetar eso! ¡Esa persona no piensa distinto, esa persona es fascista! No lo digo como insulto, son como sujeto, como alguien que busca oprimir a otra persona imponiéndole su visión del mundo! ¡Eso es un límite! Y más cuando lo que dice no es cierto: la ciencia ya determinó que la homosexualidad no es una enfermedad (N. de R. la Organización Mundial de la Salud resolvió eso en 1990), ¡en cambio la homofobia sí lo es!”, concluyó.