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Noticeu Fundación Sophia de la Arquidiócesis : Educación académica y pastoral de calidad para todos

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El pasado miércoles 27 se realizó la presentación de la Fundación Sophia en el colegio Elisa Queirolo de Maihlos, en el Cerrito de la Victoria. En el evento estuvieron presentes el cardenal arzobispo de Montevideo, Cardenal Daniel Sturla, y el obispo auxiliar de Montevideo, Mons. Milton Tróccoli, así como las autoridades y personal de la Fundación, políticos de diversos partidos, representantes de las universidades privadas del país, benefactores y allegados al proyecto.

El acto estuvo amenizado por el coro del Colegio Sagrada Familia de las Hermanas Ursulinas y  niños de la Obra Social y Educativa Don Bosco.

Cerca de 1.800 niños de barrios populares de la ciudad asisten a colegios que estaban por cerrar o que al menos no tenían un buen pasar. Esas instituciones se han saneado en términos económicos y tienen ahora una propuesta académica, pastoral y de gestión efectiva y eficaz.

Se trata de colegios que están amparados por la Fundación Sophia, una organización sin fines de lucro de la Iglesia de Montevideo que pretende apoyar a los colegios católicos de la ciudad (especialmente de barrios más frágiles y populares) y ser un aporte en innovación pedagógica para la educación en el país.

El sueño del cardenal

El Cardenal  Sturla comenzó su intervención relatando el dolor que sintió cuando, apenas asumió la Vicaría de Educación, se cerró el colegio San José de la Misericordia, que era llevado adelante por hermanas. “Me pareció que no podíamos quedar indiferentes ante estas situaciones”, comentó.

Prueba de ello es que siete días después de haber sido designado arzobispo de Montevideo, en febrero de 2014, se reunió con el superior de los jesuitas para pedirle “con nombre y apellido” que el padre Julio Fernández Techera se dedicara al proyecto que tenía en mente.

“El tema educativo es parte de mi vocación como salesiano”, dijo el cardenal, al tiempo que apuntó que en el país hay una emergencia educativa y que esta Fundación quiere ser una respuesta a eso.

“No nos estamos preguntando qué valores queremos transmitir, lo tenemos clarísimo: es Jesús. La fe cristiana es lo más humanizador que puede existir”, agregó, antes de hacer un repaso por la tradición de enseñanza católica que hay en Uruguay, donde la primera escuela, de 1640 en Colonia del Sacramento, fue dirigida por jesuitas.

De la hojita de nombres a la realidad

El padre Fernández Techera, director ejecutivo del proyecto, comenzó con una referencia a una obra de Shakespeare y al salmo que entonan los vencedores en una batalla: “Non nobis, Domine, non nobis, sed nomini tuo da gloriam” (“No a nosotros, Señor, no a nosotros, sino a tu nombre toda la gloria”). Con esto quiso recordar que lo que hoy es realidad es obra de Dios y para su gloria, y que fue posible gracias a la colaboración de incontables personas.

“Cuando empezamos esto era una hojita con nombres de colegios”, describió, ante un auditorio repleto en un teatro en perfectas condiciones y donde se apreciaba que todos los detalles estaban cuidados. Ese papel con nombres de instituciones que podían ser saneadas es hoy una realidad en el Borro, Malvín, Cerro, Aires Puros, Cerrito de la Victoria, Camino Maldonado y Maroñas.

El director detalló cómo se concretan los cuatro pilares que soportan el proyecto.

El primero es una propuesta académica sólida y de excelencia, que prepare a los alumnos para los estudios superiores y el trabajo. Esto se realiza con la aplicación de programas de vanguardia, como el método Singapur para la enseñanza de matemáticas. El segundo pilar es la formación cristiana y humana de calidad. Al día de hoy todas esas instituciones tienen un sacerdote encargado, preparan a los alumnos para los sacramentos y acompañan a su familia en el camino de piedad. Luego, una gestión educativa eficiente. Y en cuarto lugar, una administración profesional y eficaz de los recursos. Esto ya ha permitido que los colegios dejaran de ser deficitarios.

La educación es una

Irupé Buzzetti, directora general del Consejo de Educación Inicial y Primaria, tomó luego la palabra y explicó que su presencia en el evento radicaba en que “la educación es única, pública y privada, para todos los niños”.

Reconoció que en el país se registran malos resultados en aprendizaje y aseguró que “comparte” los pilares de la Fundación. “Son los mismos que tenemos nosotros. También queremos educación de calidad, buena gestión. Cambiaría el segundo pilar por el de la formación en el carácter, pero compartimos todo lo demás”, indicó.

Luego agregó: “Además, yo coincido en algo con el cardenal. Tenemos que cambiar la palabra ‘laicismo’ por la palabra ‘laicidad’, porque nos han enseñado a usar mal estas palabras”. Mons. Sturla es experto en el tema y se había referido previamente a él. Buzzetti compartió su postura.

“Laicidad es la solidaridad con el otro; aunque no piense como yo, igual trabajar con él. En general entendemos por laicidad otra cosa, y es un concepto equivocado”. La representante del Estado agregó que la educación pública también necesita formación y mejoras, “¿y por qué no pensar que los docentes de escuelas públicas participen en cursos de formación del Centro Sophia? Bien puede ser”, concluyó.

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Fuente: http://www.arquidiocesis.net/educacion-academica-y-pastoral-de-calidad-para-todos/