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La Iglesia en los medios Freno lógico a la guía sexual [Opinión]

EL OBSERVADOR |

El descarte de la guía sexual, dispuesto por las autoridades de la enseñanza, se justifica porque el documento excede el objetivo razonable de combatir la discriminación al proponer un nuevo sistema educativo generalizado en esa área. Han quedado atrás las épocas de la ingenua explicación expeditiva de que a los bebés los traía la cigüeña y del embarazo de padres atribulados cuando tenían que explicar a sus vástagos las realidades de la sexualidad. Pero aunque se han atenuado, persisten las exclusiones sociales basadas en la orientación sexual de las personas. La solución, sin embargo, no es la introducción de una “ideología de género” que de hecho reemplazaría una forma de discriminación con otra al introducir, para todos los escolares, una nueva concepción única acerca de cómo encarar el tema.

Ese era el curso promovido por la “Guía didáctica sobre educación y diversidad sexual”, emanada del Ministerio de Desarrollo Social (Mides), pero que el Consejo Directivo (Codicen) de ANEP ha frenado ahora. Este organismo anunció que la reemplazará con otro documento, que tomará en cuenta algunos aspectos de la guía descartada, pero los equilibrará con los derechos de todos, en línea con las condiciones imperantes en la sociedad actual. El Codicen, a cuyas manos no había llegado la guía para su obligatorio estudio y resolución antes de que tomara estado público y entrara en vigencia, consideró atinadamente que contenía propuestas que no se ajustaban a la lucha contra la discriminación por diversidad sexual.

Carece de fundamento, por ejemplo, recomendar a maestros y profesores homosexuales de ambos sexos que revelen explícitamente su condición, como modelo para los alumnos. Darla a conocer es una opción estrictamente personal. Y el modelo que un docente debe a sus alumnos tiene que basarse exclusivamente en su competencia educativa y no en ser gay, lesbiana o heterosexual. Pero el aspecto más censurable del documento del Mides, defendido por Daniel Olesker, titular de la cartera hasta el cambio de gobierno el 1º de marzo, era profundizar los ataques que reiteradamente han lanzado algunos sectores del Frente Amplio contra la familia.

La Guía proponía “promover la desconstrucción del modelo hegemónico de familia y pareja”, así como instruir a los niños “sobre los modelos de masculinidad y femineidad construidos a lo largo de la historia (…) para reconstruirlos y desnaturalizarlos”. Es negar una de las bases del orden social asumir que hay modelos de familia alternativos al que constituyen un hombre, una mujer y sus hijos e, incluso, pretender desconstruir esta organización familiar que ha funcionado en todas las civilizaciones a lo largo de la historia. Bajo la administración Mujica ya se incurrió en el exceso de oficializar como “matrimonio” la unión de personas de igual sexo, cuyos derechos ya estaban plenamente reconocidos en disposiciones legales establecidas años atrás.

Corresponde rechazar toda forma de discriminación por razones de orientación sexual. Pero es igualmente censurable el curso que propugnaba la Guía. Conllevaba una forma de absolutismo ideológico al tratar de imponer a todos los niños de edad escolar una única visión educativa en materia sexual, pese a que solo la comparte un sector de la sociedad. Es ahora responsabilidad de las autoridades de la Administración Nacional de Educación Pública corregir ese error, protegiendo equilibradamente los derechos de todos, sin discriminaciones en uno u otro sentido, como forma de asegurar una sociedad estable. l