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Mirando con Dios este tiempo

La Iglesia en los medios Francisco rompió el protocolo y brindó un sermón en Castel Gandolfo

EL PAÍS |

El sumo pontífice mantuvo un encuentro informal con los pobladores de Castel Gandolfo

El papa Francisco abandonó por un día la tradición dominical de saludar a la multitud en la Plaza San Pedro y prefirió tener un encuentro informal con los residentes de un pueblo situado en una colina en las afueras de Roma, sede de la residencia papal de verano.

A diferencia de sus predecesores, Francisco no pasa el verano en la residencia del Vaticano en Castel Gandolfo, un pueblo situado a orillas de un lago a 30 minutos en automóvil desde Roma en las colinas Albanas. En cambio vino a pasar el día, escapando de la sofocante humedad de la capital italiana por unas horas.

Por lo general cuando los pontífices están en Castel Gandolfo los domingos se asoman por una ventana que mira sobre un patio interno o en un balcón que da a una plaza del pueblo. Sin embargo en esta ocasión, Francisco habló con la gente y los saludó en la puerta principal, inclinándose para besar a los bebés.

El ambiente era casi de un vecindario: un joven se acercó al papa Francisco y le dio una palmada en el hombro, mientras que otra persona que le contó a Francisco que era su cumpleaños. Asimismo dijo que iba a almorzar con sus colegas jesuitas, que administran el observatorio astronómico del Vaticano en Castel Gandolfo, antes de volver a Roma.

El papa, que nació en Argentina, mencionó que viajaría pronto a Brasil para reunirse con los jóvenes para el Día Mundial de la Juventud de la Iglesia. “Partiré en ocho días pero muchos jóvenes viajarán a Brasil mucho antes”, dijo Francisco sobre su peregrinaje del 22 al 29 de julio a Río de Janeiro.

El papa pidió oraciones a fin de que los participantes “se guíen en sus pasos” y que puedan “abrir sus corazones a la misión que Cristo les dé”. Francisco no había estado en Castel Gandolfo desde marzo, cuando visitó a su predecesor Benedicto XVI, quien semanas después de su histórica jubilación se hospedaba en la residencia veraniega.

Poco después Benedicto se trasladó a Roma para vivir en un monasterio dentro del Vaticano, donde tiene previsto pasar sus días en oración y meditación.