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La Iglesia en los medios Francisco con periodistas en el avión: “Aquí estoy en medio de los leones”

EL OBSERVADOR |

El papa mantuvo un distendido diálogo con representantes de los medios en el avión que lo llevaba de camino a Brasil

“He visto que no habéis sido feroces”, bromeó este lunes el papa Francisco, al final de un encuentro muy caluroso con 70 representantes de los medios en el avión que lo llevaba de camino a Brasil.

El pontífice se comparó con el profeta Daniel, quien se encontró en la fosa de los leones frente a fieras apaciguadas.

El papa, que había anunciado que no daría una conferencia en el avión, expuso los objetivos de su viaje a las Jornadas Mundiales de la Juventud (JMJ), otorgándole un tono muy social, antes de saludar individualmente a cada uno de los periodistas y fotógrafos presentes.

Una periodista mexicana, Valentina Alazraki Crastich, de la cadena Televisa, decana del grupo de periodistas por sus numerosos viajes acompañando a diversos papas, tuvo el honor de pronunciar un pequeño discurso de bienvenida, al mismo tiempo que el portavoz de la Santa Sede, el padre Federico Lombardi.

En principio con cara grave y sombría, austera, el papa se relajó enseguida: “Vosotros no sois santos de mi devoción”, bromeó en respuesta a la periodista mexicana, que hablaba de santidad. “Aquí estoy en medio de los leones”, añadió con humor.

El pontífice se disculpó por no haber ofrecido una rueda de prensa, o ni siquiera aceptar un intercambio de preguntas preparadas con anticipación como hacía Benedicto XVI, para decepción de muchos periodistas que habían querido estar presentes en el vuelo a pesar de los asombrosos costos del viaje.

Dificultad para dar entrevistas

“Es cierto. No doy entrevistas. ¿Por qué? ¡No sé! No puedo, es así. Para mí es un poco difícil de hacer”, admitió, con su franqueza habitual.

Al final del encuentro que duró tres cuartos de hora y durante el cual conoció a todos los periodistas uno a uno, el papa dedicó unas palabras de humor, tras haber invitado a los medios a “colaborar” con él, “por el bien de la sociedad, de los jóvenes, de los mayores, de todos en conjunto”, afirmó.

“Me quedo un poco triste como el profeta Daniel en la fosa de los leones porque ¡he visto que no habéis sido feroces!”, explicó.

Improvisando en italiano, el pontífice se lanzó a un alegato con pequeñas frases puntuadas de exclamaciones en un tema que le es querido: no excluir, no aislar a los demás. Los jóvenes de hoy en día, que a menudo se enfrentan a un desempleo prolongado, no deben ser, como las personas mayores, “rechazados” o convertidos en los “desechos” de una sociedad en crisis.

Fustigó así la “cultura del ‘scarto'” que en italiano quiere decir “rechazo”, “dejado a un lado”, “desecho”, “abandonado”, como ya había hecho en varias ocasiones anteriores en los meses precedentes en el Vaticano.

El pontífice explicó que espera encontrar a los jóvenes de todo el mundo que “no están aislados” sino insertados e involucrados en el “tejido social” como deben estar también las personas mayores, cuya “sabiduría” debe aprovecharse.

No se puede privar a los jóvenes de su “pertenencia” “a una familia, a una cultura, a una fe”, señaló.

El papa también hizo referencia a asuntos poco vinculados a temas religiosos propiamente dichos. A cada periodista que desfilaba ante él le respondió con atención y gentileza.

Fue voluntad del papa conocer individualmente a cada uno de los periodistas y fotógrafos que le siguen cada día, a él que no le gusta dialogar con la prensa y que se ha quejado en diversas ocasiones de filtraciones de sus conversaciones privadas en los medios.

Se tomó el tiempo de escuchar a cada uno, como ningún otro papa lo había hecho antes, bendijo el rosario de uno, recibió la pequeña ofrenda de otro, como una bandera brasileña, recibió la solicitud de otro de rezar por su familia, trazando en una ocasión la señal de la cruz sobre su frente. Y terminó casi siempre por un “os pido rezar por mí”, que ya se ha convertido en una frase ritual de su pontificado.

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