Iglesia al día

" En este tiempo de pandemia, que dejó sin efecto o en suspenso tantos proyectos personales y colectivos... damos, en primer lugar, gracias a Dios por todo lo bueno que hizo surgir en los corazones de hombres y mujeres de nuestra tierra. En todo ello encontramos motivos de esperanza. "
Mirando con Dios este tiempo

La Iglesia en los medios Federico Soneira: 50 años de sacerdocio

LA REPÚBLICA |

http://www.republica.com.uy/federico-soneira-50-anos-de-sacerdocio/

#OPINIÓN Dari Mendiondo Bidart, Nuevo Espacio, FLS, FA

La invitación fue telefónica: sería el domingo 6 a las 11 horas, en la Iglesia Santa Gema, en Belloni (ex Cuchilla Grande) y Roma. Corazón de la popular barriada de Maroñas, ayer zona plagada de fábricas textiles, metalúrgicas, curtiembres, y ahora territorio poblado de asentamientos, muchos de ellos regularizados, pero la deuda social aún continúa.

Las 11 de una mañana gélida de julio nos sentamos en los “apoltronados” bancos de la diócesis decenas, luego cientos –es posible que cerca de 500 personas- esperando el inicio de lo que sería un acto religioso: la misa y el ritual que acompaña, dispensada por el homenajeado Federico Soneira y otros clérigos hermanos, destacándose la presencia de obispos argentinos, brasileros y de Monseñor Cáceres quien, hace 50 años, le colocara el hábito al entonces joven sacerdote. En un acto de esa relevancia siempre es importante contar con la asistencia de la familia, y en este caso la más destacada y emocionante fue la presencia de la mamá, con lúcidos ¡102 años!

La misa, a la que asistimos con respeto y admiración, fue la reafirmación de una trayectoria, a la vez que un mensaje de confirmación entre la religión y la vida.
El Padre Soneira, como base de su prédica a los feligreses y presentes, comenzó con un símbolo sencillo a la vez que complejo; la Trama, patentizada en un telar cerca del púlpito donde los convocados, todos ellos representativos de actitudes, referentes, testimonios de bautismos, casamientos y singularidades de la actividad y de la vida, materializados no en un gesto, sino en un entretejer con sus manos el hilado, demostrando que aislados éstos son hojas al viento, pero unidos se transforman en el tejido que sólo la trama puede unir, con sus colores y sus dibujos. La trama es la unión del singular y el diferente, la unión de la idea y la acción; la trama es participación, es cobijo, es construcción de almas, de espíritu, alientos y vida.

Emocionante alegoría que convocó y convoca a construir presente, rescatando lo mejor del pasado para otear y enfrentar el futuro.

Los 50 años de un Cura que eligió trabajar y forjar comunidades de base, que vio la sociedad, sobre todo a los humildes y desamparados como un fermento de las mejores potencialidades de una Iglesia ligada al pueblo, a sus alegrías, sus desgarros y derrotas, como lo hizo –y me consta- durante la dictadura, que supo abrir puertas y atender corazones. Eso es compromiso, como lo reclamara ese grande de la Iglesia uruguaya que fue Monseñor Carlos Partelli, quien estuvo presente invocado, así como el Padre Cacho -Ignacio Alonso- y tantos otros, entre ellos el Abate Pierre, fundador de Emaus.

En síntesis, una Santa Ceremonia entre católicos, laicos, creyentes y no creyentes, que nos permitió estar presentes para reconocer méritos y convivir con compatriotas henchidos de espiritualidad y compromiso, coincidiendo con las ideas del prócer José Artigas: que los infelices sean los más privilegiados, o el alegato del Gólgota: Da de tu pan al hambriento, y tus vestiduras al desnudo.