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La Iglesia en los medios Expulsan a Karadima, el mayor depredador sexual de la Iglesia Católica chilena

UY PRESS |
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El papa dimitió del estado clerical a Fernando Karadima, considerado como el mayor depredador sexual en la historia de la Iglesia Católica de Chile, que contara durante años con el encubrimiento de la jerarquía eclesiástica de su país.

Un comunicado de la Oficina de Prensa de la Santa Sede dio cuenta este viernes que el papa Francisco dimitió de su estado clerical a Fernando Karadima Fariña, de la Arquidiócesis de Santiago de Chile. En el Comunicado se precisa que Francisco ha tomado esta decisión excepcional en conciencia y por el bien de la Iglesia.

El Santo Padre ha ejercido su “potestad ordinaria, que es suprema, plena, inmediata y universal en la Iglesia” (Código de Derecho Canónico, canon 331), consciente de su servicio al Pueblo de Dios como sucesor de San Pedro, se afirma.

El decreto, firmado por el Papa el jueves 27 setiembre de 2018 – puntualiza la nota – entró en vigor automáticamente desde ese mismo momento, y comporta también la dispensa de todas las obligaciones clericales.

Por su parte, el Director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, Greg Burke, comentando la decisión del Santo Padre sobre la dimisión del estado clerical de Fernando Karadima dijo que, “es un paso más en la línea férrea del Papa Francisco ante los abusos. Estábamos ante un caso muy serio de podredumbre y había que arrancarlo de raíz”.

“Hay dos claves para entender este decreto: la primera, que el Papa lo hace en conciencia. La segunda clave, la motivación: por el bien de la Iglesia. El Papa Francisco está actuando como Pastor, como padre, por el bien de todo el Pueblo de Dios. La dimisión del estado clerical de Fernando Karadima es un paso más en la línea férrea del Papa Francisco ante los abusos. Estábamos ante un caso muy serio de podredumbre y había que arrancarlo de raíz. Se trata de una medida excepcional, sin duda, pero los delitos graves de Karadima han hecho un daño excepcional en Chile”.

El religioso, de 88 años, ya había sido condenado por la justicia canónica en 2011 por repetidos abusos a menores, pero hombres de la extrema confianza del Papa, como el obispo Juan Barros, le encubrieron durante años. En ese lapso fue el ejemplo más claro de cómo la Iglesia prefería mirar hacia otro lado y encubrir su podredumbre a tomar medidas reales más allá de los grandilocuentes anuncios de tolerancia cero. Hoy se cierra un penoso círculo de escándalos que explotó definitivamente con la visita del Pontífice a Chile y que ha provocado la dimisión de toda la cúpula eclesial de ese país y la expulsión del sacerdocio del propio Karadima.

La Iglesia católica atraviesa una de las mayores crisis de credibilidad moral desencadenada por una interminable lista de abusos a menores en todo el mundo y el encubrimiento sistemático de su jerarquía. Chile, Australia, México, Irlanda, Boston o Alemania conforman un vasto mapa de monstruosidades que, poco a poco, han ido salpicando a los últimos pontificados poniendo incluso en cuestión la credibilidad del Vaticano sobre el conocimiento que acreditó tener de ellos.

El Papa, en un comienzo y paradójicamente, había puesto en duda la veracidad de las acusaciones de las víctimas de Karadima, y enfrentó a quienes acusaban a Barros de encubrimiento, diciendo que eran calumnias y pidiendo que le entregaran pruebas. Y al parecer, las pruebas aparecieron.

La medida tendría que sentar un precedente bien claro y debería servir para futuras condenas. En mayo el pontífice mandó llamar a 34 obispos chilenos al Vaticano y estos presentaron sus renuncias en bloque tras reconocer que habían cometido “graves errores y omisiones”. El Vaticano ya ha aceptado las renuncias de siete sacerdotes, pero hasta ahora solo había expulsado por su implicación en abusos sexuales a Cristián Precht, un sacerdote emblemático en el enfrentamiento a la dictadura de Pinochet.  Precht estuvo entre 1976 y 1979 en la Vicaría de la Solidaridad, que se enfrentó a los militares y los paralizados tribunales de Justicia.

“El pedófilo Karadima expulsado del sacerdocio. Nunca pensé que vería este día. Un hombre que le arruinó la vida a tantas personas. Agradezco que el Papa Francisco haya tomado esta determinación al fin. Espero que muchos sobrevivientes sientan un ligero alivio hoy”, dijo a través de su cuenta en Twitter Juan Carlos Cruz, uno de los voceros de las innumerables víctimas de Karadima. Sin embargo, también arremetió contra los cardenales Ezzati y Errázuriz, a quienes acusa de encubrir los crímenes y han estado estos años muy cerca del Papa.

En 2011 la misma Santa Sede había declarado a Fernando Karadima culpable de abusos sexuales y psicológicos reiterados cuando era párroco en una iglesia en la capital y lo sentenció a una vida de penitencia y oración, al tiempo que se le prohibió tener contacto con antiguos feligreses o realizar cualquier acto eclesiástico de forma pública.

La justicia chilena investigó a Karadima pero no fue a prisión ya que las acusaciones en su contra se remontaban a la década de 1980 y la primera mitad de 1990, por lo que esos delitos prescribieron.

Antes de estar en el centro del mayor escándalo de abusos sexuales en la historia chilena Fernando Karadima era uno de los religiosos más prestigiosos del país.

Ordenado sacerdote en 1958, Karadima había sido nombrado párroco titular de la iglesia del Sagrado Corazón de Jesús, en avenida El Bosque, en 1985, y trabajó allí hasta 2006.

Sus misas y retiros tenían una alta convocatoria entre los sectores más influyentes de la comunidad chilena.

De allí la sorpresa que causó cuando el prelado fue acusado por algunos feligreses y exsacerdotes de El Bosque de haber cometido abusos.

Las primeras denuncias se presentaron ante la Iglesia en 2004 pero se mantuvieron ocultas y el tema no tomaría estado público hasta varios años más tarde.

Fue en 2010 cuando uno de los denunciantes, el médico James Hamilton, apareció en un programa de televisión llamado Tolerancia Cero e hizo una denuncia pública, lo que llevó a una investigación canónica y a la apertura de un juicio penal.

La periodista y académica Maria Olivia Monckeberg escribió la biografía “Karadima, el señor de los infiernos” (2011, Random House) sobre el ahora excura.

En declaraciones a BBC Mundo, Monckeberg dijo que el poder de Karadima residía en la red eclesiástica que había tejido. “Él formó a unos 40 sacerdotes y a cuatro obispos, y esto hacía que fuera un hombre muy poderoso”, señaló.

¿Cuántos abusos cometió? “No se sabe, porque muchas de las víctimas no han hablado”, explicó Monckeberg, quien estima que algunos de esos 40 sacerdotes formados por Karadima podrían haber sufrido de abusos.

“Él tomaba a estos niños jóvenes de familias acomodadas, que muchas veces estaban pasando por situaciones críticas en su vida familiar -por ejemplo la muerte de un progenitor o la separación de los padres-, y los acogía”, relató la autora.

“Existía un endiosamiento terrible del personaje. Le decían El santo o El santito. Era un pensamiento casi de secta”, reveló.

Algunas de sus víctimas agradecieron este viernes al papa por su decisión. Sin embargo, hay quienes, como Monckeberg, consideran que la reacción de la Santa Sede fue demasiado lenta.

“Llega tarde… es algo que tendría que haber ocurrido en 2011”, afirmó.

La periodista agregó que aún no queda claro qué repercusiones podrá tener el anuncio. Pero uno de ellos podría ser la expulsión de Karadima del hogar de ancianos católico donde reside, al cuidado de una monja, en un barrio acomodado de Santiago.

“Ya no es cura así que supuestamente ya no puede estar al cuidado de la iglesia”, señaló.

Fuentes: Vatican News, El País de Madrid, BBC Mundo