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La Iglesia en los medios Eximirán a médicos que se nieguen a abortos

LA REPÚBLICA |

Los profesionales que aleguen que por sus “convicciones personales” no pueden interrumpir un embarazo, podrán retirarse de la asistencia y derivar a la paciente a otro médico.

El próximo 18 de noviembre se plebiscitará el Código de Ética Médica (CEM), el que deberá ser ratificado por al menos del 35% de los 14 mil profesionales que deberán votar en forma obligatoria.

El nuevo CEM contiene ocho capítulos, en los que además de establecer la relación los “problemas éticos específicos”, hace hincapié en la relación médico paciente.

En referencia a la interrupción voluntaria del embarazo, en el texto se sostiene que “si el médico, en razón de sus convicciones personales considera que no debe practicar un aborto aun cuando esté legalmente amparado, podrá retirarse de la asistencia, debiendo derivar la paciente a otro médico”.

También exime a los profesionales en casos de “esterilización de mujeres u hombres” si tiene objeciones de conciencia.

Sobre la reproducción asistida señala que “el médico procurará evitar generar embriones sobrantes, mediante técnicas de reproducción asistida. No es éticamente admisible que el médico contribuya a gestar seres humanos para investigar o comerciar. El embrión humano nunca puede ser sujeto de comercialización ni experimentación ni materia prima de medicamentos, cosméticos u otros productos”.

Por otra parte, en el CEM se considera “no ético” que el médico participe “para llevar a cabo embarazos obtenidos in vitro con uno o ambos gametos de terceros progenitores implantados en el vientre de una mujer, contratada como madre gestante subrogada mediante recompensa material o promesa de ello”.

Añade que es “éticamente inadmisible la clonación humana con fines reproductivos”.

En relación a la actitud que deberán tener los médicos ante enfermos terminales, señala que “la eutanasia activa entendida como la acción u omisión que acelera o causa la muerte de un paciente, es contraria a la ética de la profesión”.

Agrega que “en caso de muerte encefálica el médico no debe emplear técnicas, fármacos o aparatos cuyo uso solo sirva para prolongar este estado, salvo con fines de preservación de órganos y tejidos para trasplantes o por protocolos de investigación debidamente autorizados”.

“En enfermos terminales, es obligación del médico continuar con la asistencia del paciente con la misma responsabilidad y dedicación, siendo el objetivo de su acción médica, aliviar el sufrimiento físico y moral del paciente, ayudándolo a morir dignamente acorde con sus propios valores. En etapas terminales de la enfermedad no es ético que el médico indique procedimientos diagnósticos o terapéuticos que sean innecesarios y eventualmente perjudiciales para su calidad de vida”, precisa.

No obstante, en el CEM se aclara que “el médico debe respetar la voluntad válida de un paciente que libremente ha decidido rechazar los tratamientos que se le indiquen, luego de un adecuado proceso de consentimiento informado”.

Tortura y derechos

En el CEM se hace mención al tema de la “tortura o tratamientos crueles”, en los que se advierte que los profesionales tienen “prohibida” toda participación.

“Se prohíbe todo acto médico que signifique participación o cooperación de cualquier naturaleza con una acción reprobada por los principios éticos de la profesión. La prohibición incluye la participación activa, el silencio cómplice, el encubrimiento, la tolerancia y toda otra intervención que signifique aconsejar, sugerir, consentir o asesorar en la comisión de actos incompatibles con el respeto y la seguridad debidas al ser humano. En ninguno de estos casos el médico podrá ampararse en la obediencia debida”, advierte.

Subraya que en caso “de conflicto armado, incluida la lucha civil, respetará los preceptos éticos mantenidos en este Código, obligándose además a las normas del derecho internacional humanitario. El médico que trabaja para instituciones militares o policiales deberá actuar respetando todas las normas éticas que rigen para el ejercicio profesional. Los principios de este Código de Ética son superiores a cualquier reglamento. El médico tiene derecho a una completa independencia para decidir el tipo de atención médica para la persona bajo su responsabilidad”, afirma.

Huelga

“El médico tiene derecho a recurrir a la huelga como el recurso mayor de reivindicación. Una huelga médica será éticamente admisible cuando se avise a la sociedad con antelación suficiente y se le asegure la continuidad asistencial así como la asistencia de los pacientes internados, y las consultas urgentes e inaplazables. Es requisito imprescindible que quienes juzguen la condición de urgentes o inaplazables sean exclusivamente los médicos”, se expresa en el CEM.