Iglesia al día

" “Todos somos discípulos misioneros en salida” "
I Asamblea Eclesial de América Latina y el Caribe

La Iglesia en los medios Ex prisioneros de Guantánamo piden construir mezquita en terreno municipal

BUSQUEDA |

http://semanario.busqueda.com.uy/699_1807–marzo-12-al-18/34245_-ex-prisioneros-de-guantanamo-piden–construir-mezquita-en-terreno-municipal/

LA INTENDENCIA DE MONTEVIDEO SE COMPROMETIÓ A ANALIZAR LA CONCESIÓN DE UN PREDIO

La ausencia de mezquitas en Uruguay es un problema para los ex detenidos de Guantánamo refugiados en el país. La oración, uno de los cinco pilares del Islam, es un ritual esencial para los que profesan esa religión, y es en esos templos donde los musulmanes se reúnen a orar.

Por eso, mientras empiezan a aceptar la idea de que Uruguay será, al menos en el mediano plazo, su hogar, los ex prisioneros decidieron iniciar gestiones para conseguir un lugar donde construir la primera mezquita de Montevideo.
Con ese fin ayer miércoles se reunieron con autoridades de la Intendencia de Montevideo (IMM) para solicitarles la concesión de un terreno, dijeron a Búsqueda fuentes que trabajan en la inserción de los ex detenidos.

La intendenta Ana Olivera recibió a los refugiados —que asistieron acompañados de un traductor— para escuchar el pedido, y se comprometieron a estudiar el tema, añadieron las fuentes.

Los informantes indicaron que cuatro de los seis refugiados “están resueltos” a quedarse en el país. Otros dos, uno de ellos el palestino Mohammed Tahamatan, tienen intenciones de marcharse. En el caso de Tahamatan, su objetivo “desde el primero momento” fue retornar a su país, precisaron.

La agencia de las Naciones Unidas para los refugiados (Acnur), puede realizar repatriaciones en los casos en que se comprueba que ya no existe el peligro que originó la necesidad del refugio, explicaron. Pero antes debe comprobarse que el ex detenido no será perseguido cuando retorne a su país.
Trabajo. Los ex prisioneros de la cárcel norteamericana en Guantánamo, Cuba, llegaron al país a comienzos de diciembre, luego de que el presidente José Mujica accediera a un pedido de su par norteamericano, Barack Obama. Pero con la llegada al poder del nuevo gobierno, Tabaré Vázquez prometió un “profundo análisis” de los proyectos para dar refugio a familias sirias y a ex detenidos de Guantánamo, “para ponderar los efectos del mismo en las personas y familias refugiadas, pero también cómo ha repercutido en la sociedad uruguaya a efectos de diseñar el camino a seguir”.
Por el momento los refugiados no trabajan, un punto que genera controversia entre los representantes del gobierno y del PIT-CNT que han colaborado con su inserción. Es que mientras los liberados de Guantánamo alegan dificultades con el idioma y problemas de salud, el Poder Ejecutivo cree que es importante que se inserten en la sociedad y se ganen la vida por sus propios medios.

Una fuente que ha acompañado a los refugiados en su adaptación dijo a Búsqueda que desde el gobierno consideran que es “urgente” que empiecen a trabajar. En el momento se están haciendo gestiones para que dos de ellos —un sirio y un tunecino “muy buenos cocineros”— sean contratados por un restaurante.

Además los refugiados están tramitando el carné de salud, un requisito para comenzar a trabajar.

Por otra parte, los ex detenidos solicitaron disponer de una cuenta bancaria para poder recibir dinero desde el exterior. Algunos de ellos provienen de familias con muy buena posición económica. Una fuente informó que se realizarán gestiones ante el Banco República (Brou) para que se les otorgue la cuenta. Esto permitiría además, que puedan recibir donaciones de ONGs extranjeras, precisó el informante.

Salud y vivienda. En febrero el gobierno y el PIT-CNT decidieron dejar en manos el Servicio Ecuménico para la Dignidad Humana (Sedhu), la agencia implementadora de Acnur en Uruguay, el proceso de inserción de los ex detenidos. El trabajo que empezó a llevar adelante Sedhu incluye la provisión de una mensualidad de $15.000, ayudarlos a encontrar una vivienda y coordinar la atención sanitaria.

A partir de este trabajo se elaboró un “plan de salud” para atender los problemas de cada uno de ellos y gracias a esto en las últimas semanas su estado físico “ha mejorado muchísimo”, aseguró una fuente.
Uno de los principales anhelos de los ex detenidos es disponer de una vivienda individual. En la actualidad cuatro de ellos comparten una casa cerca del centro de la ciudad, y otros dos duermen en un hotel, pero concurren a la vivienda a diario.

La convivencia en la casa ha generado “cortocircuitos” entre ellos y les impide visualizar la posibilidad de rehacer sus vidas en Uruguay, dijeron a Búsqueda fuentes cercanas a los refugiados.

Dos ex detenidos consultados por Búsqueda, que solicitaron no ser citados, expresaron con insistencia su deseo de contar con sus propias viviendas para traer a sus familias o formar nuevos lazos en el país.

Las dos manos. En febrero, luego de que Búsqueda informara que existían “cortocircuitos” entre los ex detenidos que llevaron a que dos de ellos se mudaran a un hotel y que pese a contar con diferentes ofertas laborales, ninguno las había aceptado, el entonces presidente Mujica decidió visitarlos. “Te doy una mano pero vos tenés que poner las dos manos”, les dijo a los ex detenidos.
Mujica les recomendó que empiecen a trabajar lo más rápido posible. Los ex detenidos le plantearon que su situación física y psicológica aún “no está resuelta” y que es por eso que no han comenzado a trabajar. “No es por que no queramos o falta de voluntad”, le transmitió uno de los ex prisioneros.
Al día siguiente, durante su audición radial en M24, Mujica dijo que “son gente de clase media y en algunos casos algo más”, que “si hubieran sido del desierto, del pobrerío, seguramente serían más fuertes”.
“Pero no lo son, son frutos de esta época de aficionados a Internet. De todas maneras, se irán adaptando”, agregó.
En las últimas semanas algunos de los ex prisioneros han expresado en distintos medios de prensa que las secuelas de la prisión y la insuficiente contención que recibieron del gobierno dificultan su adaptación al país.
En una entrevista con la agencia The Associated Press, publicada el 2 de marzo, dos ex detenidos expresaron preocupación por su futuro y narraron algunas de las dificultades que enfrentan para adaptarse. El tunecino Adel bin Muhammad El Ouerghi, dijo que en Guantánamo solo pensaban “en salir”.
“Acá tenemos que pensar en comida, ropa, toda clase de cosas”, dijo.

A su vez, el sirio Omar Abdelahdi Faraj expresó preocupación por el costo de vida en Uruguay. “Comprar una casa aquí es imposible”, afirmó. “¿Cómo podría alguna vez casarme?”.