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La Iglesia en los medios Estrategia. Comisión de No a la Baja evita dar mensaje de confrontación

EL OBSERVADOR |

Un paso hacia el centro

La comisión por el No a la Baja de la imputabilidad trabaja con jóvenes blancos y frenteamplistas. J. M. Ramos

El presidente de la juventud del Partido Nacional, Gonzalo Baroni, llegó el jueves de noche hasta la Facultad de Psicología de la Universidad de la República (Udelar) con la expectativa de no sentirse un sapo de otro pozo. Sin hacer mucho ruido, el joven blanco se sentó con otros dos militantes nacionalistas en la cuarta fila del ala derecha del aula magna de la institución para seguir el plenario de la Comisión Nacional No a la Baja, una reunión de planificación de campaña de ese movimiento.

Baroni, Matías Stagnari y Agustín Iturralde (hijo del diputado de Futuro Nacional, Pablo Iturralde) no son tres blancos más. Esos jóvenes blancos siguen a Jorge Larrañaga y están dispuestos a tomar partido para evitar la reforma constitucional que aprueba la baja de la edad de imputabilidad a 16 años, una propuesta impulsada por el candidato colorado Pedro Bordaberry y apoyada por el candidato nacionalista Luis Lacalle Pou.

Además de los tres nacionalistas, la reunión nucleó a otros 150 militantes políticos, sociales y sindicales, que debatieron durante dos horas y media sobre los ejes de su campaña. Entre otros, concurrieron miembros de las juventudes comunistas y socialistas, docentes, representantes de una organización de jóvenes judíos y el exdirector del IMPO, Álvaro Pérez.

Uno de los temas que más preocupa a los miembros de la comisión No a la Baja y que fue planteado por casi todos los integrantes del plenario es la identificación del movimiento con el Frente Amplio.

Un representante del departamento de Flores afirmó que “Bordaberry hace hincapié en que es una propuesta del FA”. “En el interior se nos dificulta mucho deslindarnos de eso”, dijo. Distintos miembros del plenario repitieron ese planteo.

En respuesta, los líderes de la comisión, Fabiana Goyeneche y Federico Barreto, insistieron en que el movimiento no está partidizado y transmitieron a los militantes la directiva de poner énfasis en ese punto para atraer a nuevos adherentes.

En la reunión, Goyeneche, de profesión abogada, remarcó la estrategia de comunicación a desarrollar. “Muchas veces por estrategia no decimos un montón de cosas”, admitió incluso al finalizar la reunión.

La estrategia

De aquí a octubre, la comisión No a la Baja promoverá un mensaje conciliador, alejado de la radicalización, y buscará distanciarse del FA, según aseguraron en la reunión los responsables de comunicación de la campaña.

“Se cree necesario un pequeño giro en la estrategia de comunicación”, dijo en el plenario uno de los responsables de esa área. El militante habló sobre “eliminar elementos que puedan sugerir violencia para llegar a los más permeables” al cambio de posición y pidió evitar transmitir “un mensaje de confrontación”.

Otro de los puntos claves, según los comunicadores, pasará por separarse de la palabra “no” que incluye la consigna, informó ayer La diaria. Los referentes de la Comisión No a la Baja organizarán talleres con militantes sobre estrategia discursiva y de argumentación. Según una encuesta realizada por estudiantes de Ciencias Sociales que adhieren a la causa, los argumentos más efectivos son los referidos a la desigualdad social como elemento que lleva hacia conductas delictivas y el menos convincente es que la baja implica un retroceso en los derechos. Los blancos, en tanto, anunciaron que buscarán organizarse a la interna para nuclear a todos los nacionalistas que rechazan el plebiscito. l

En busca de los más permeables

lll Los cerebros de la campaña por el No a la Baja definen tres tipos de público: los que están en contra, los que están a favor y los intermedios. Según dijeron, resulta difícil cambiar en cuatro meses la decisión de cualquiera de los dos polos, por lo más conveniente es concentrar el esfuerzo en esos votantes intermedios.

Para identificarlos, estudiantes de Ciencias Sociales adheridos a la causa realizaron una encuesta. Según la muestra en Montevideo, el 51,8% del electorado está a favor de la reforma, aunque hubo un descenso de 26,8% en un año. El estudio también reveló que los más sensibles a ser convencidos por quienes rechazan la propuesta son las mujeres, los jóvenes, y los votantes del Frente Amplio y del Partido Nacional. Para determinar eso, una de las modalidades aplicadas fue consultar sobre la posición de los encuestados en primera instancia y luego volver a consultarlos tras leer los argumentos promovidos por los opositores a la reforma.