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La Iglesia en los medios Estadísticas de la Iglesia de Montevideo marcan caída superior al 50% en matrimonios, bautismos y asistencia a misa en los últimos 20 años

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LA TENDENCIA PREOCUPA AL ARZOBISPADO PORQUE ES “ESTRUCTURAL Y PROFUNDA”, Y DIFÍCIL DE REVERTIR EN “EL CORTO PLAZO”

La desazón es casi unánime cuando termina la presentación. Es que las gráficas muestran una caída en todos los rubros analizados, un descenso sostenido a lo largo de las últimas décadas. Para peor, queda claro que las causas de ese fenómeno no son puntuales ni se pueden individualizar culpables. Se trata de una tendencia “estructural y profunda”, que no puede ser revertida en el corto plazo.

En las últimas semanas el Arzobispado de Montevideo organizó reuniones en sus sedes zonales y en algunas parroquias para analizar y planificar una estrategia a futuro para la Iglesia Católica en la capital. El punto de partida de la discusión son dos presentaciones de powerpoint: la primera contiene un mensaje del arzobispo Daniel Sturla, y la segunda una serie de estadísticas sobre la participación de los montevideanos en las actividades religiosas.

Las gráficas incluidas en el segundo documento, indican que entre 1989 y 2013 los matrimonios cayeron 75%, los bautismos 56%, las comuniones 42% y la asistencia a misa 51%.

Cada vez menos. Ni bien asumió en marzo como arzobispo de Montevideo, Sturla inició un análisis profundo de la situación de la Iglesia capitalina para después aplicar cambios en la institución y en su despliegue territorial. Para elaborar ese plan consultó primero al Consejo de Presbiterio, un organismo que asesora al obispo, sobre el “impacto religioso de la Iglesia Católica en la sociedad montevideana”. Ahora Sturla quiere recibir los aportes de los sacerdotes, diáconos y laicos que trabajan en parroquias y otras instituciones vinculadas al Arzobispado.

“La vida de la Iglesia la vivimos y cultivamos todos. Por eso, en esta etapa, quiero ampliar esa consulta a los diversos sectores del Pueblo de Dios con el fin de escuchar todas las voces y enriquecer la mirada”, explica Sturla en la primera presentación powerpoint que dispara el debate en las parroquias.

Los datos que generan preocupación entre las autoridades de la Iglesia están en la segunda exposición. En ese caso, se presentan solo los que muestran las instancias que tienen “como finalidad directa el anuncio de la vida de fe y el integrarse a la vida de la Iglesia”, dice una de las diapositivas. “Únicamente son indicadores que nos dan una idea de cantidad de personas, pero no pueden decirnos si cada una de esas personas realmente tiene un vínculo con Jesucristo que le da sentido a su vida”.

En 1996 el 54% de los montevideanos se consideraba una persona religiosa, el porcentaje era el mismo en 2011, según la presentación. La cantidad que no se consideraban religiosos cayó en esos 15 años de 36% a 27%, mientras que los ateos subieron de 8% a 15%.

Al preguntarles “qué tan importante es en su vida la religión”, 19% respondió “Muy importante” en 1996 y 20% en 2011. Lo que más creció fue el porcentaje de encuestados que respondió que la religión es “Nada importante” en su vida: de 25% a 36%.

Mientras que en 1997 el 56% de las personas decía que era católica, en 2011 ese porcentaje disminuyó a 36%. En el otro extremo, cuando en 1997 el 26% respondía que no tenía ninguna religión, eran agnósticos, ateos o no sabían qué religión mencionar, ese grupo creció al 51% de los encuestados en 2011.

En todos los rubros. Después de exponer los datos globales sobre religiosidad en base a encuestas, la presentación incluye estadísticas de 1989 a 2013 de la Arquidiócesis de Montevideo. Las comuniones en el primer año registrado fueron 4.357, mientras que en 2013 hubo 2.511; un descenso de 42%.

La caída más pronunciada ocurrió en los matrimonios celebrados por la Iglesia Católica, que cayeron 75%: de 3.562 en 1989 a 889 en 2013. Los bautismos bajaron 56% en el período analizado y la asistencia a misa 51% (ver cuadro).

Al cruzar el dato de personas que concurrió a misa en 2012 (28.966) con el resultado del censo 2011, el Arzobispado concluye que en las misas dominicales en parroquias y capillas participa cerca del 3% de las personas entre 15 y 18 años. Además, sostiene que casi un tercio de los niños que nace son bautizados.

Conclusiones. La exposición incluye un análisis elaborado por el vicario pastoral del Arzobispado, Javier Galdona. “De los datos, parecería que la caída de participación trasciende las propuestas pastorales de cada parroquia y cura, ya que son consistentes en todas las zonas y promedialmente en todas las parroquias”, dice una diapositiva. “En 20 años han habido muchos cambios de párrocos y de estilos pastorales, y sin embargo la pendiente de caída se ha mantenido constante en el tiempo”.

El documento, que también circula por correo electrónico entre personas vinculadas a la Iglesia, señala que en los más de 20 años analizados han habido períodos de bonanza económica y también de crisis, aunque eso no parece “influir en el proceso” de caída. “De ello se desprende, en primer lugar, la conclusión de que la caída de participación en los sacramentos es estructural y muy profunda”.

La segunda conclusión es que “no parecería” que se trate de una tendencia que se pueda modificar “únicamente con cambios de estilo pastoral”, sino que “hay que considerar otros elementos socioculturales que trascienden” la “capacidad de incidencia directa” de la Iglesia. “Es decir”, continua, “una tendencia de esta magnitud no se puede revertir simplemente con voluntarismo”, ni “en un corto plazo”.

Miembros de la Iglesia Católica consultados por Búsqueda explicaron que el equipo del Arzobispado está recogiendo los insumos que se generan durante las discusiones. En particular, interesa a las autoridades eclesiásticas de Montevideo comprender las “causas internas y externas” de la caída general de participación.

Más allá de las conclusiones que se sacarán de los debates, el primer efecto que tiene la difusión de esa información en la interna de la Iglesia, según las fuentes, es una sensación de de­sá­nimo entre los fieles y religiosos al ver expresado en gráficas y números rojos lo que perciben cada domingo cuando van a misa.