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La Iglesia en los medios Entrevista al jugador Alexis Viera: “Si me voy a Uruguay, ¿de qué trabajo?” Testimonio de un milagro…

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“Yo sabía que no iba a ser un milagro a medias. Los médicos me decían que no iba a poder. Dios y yo vencimos eso, y el milagro fue completo.”

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SERÉ CURIOSO: ALEXIS VIERA

Alexis Viera dice que no volverá a Uruguay, porque es caro y lo matan los impuestos. Un año después de haber sido baleado, se siente más vivo que nunca. Seré Curioso, por César Bianchi.

Cuando este 25 de agosto muchos uruguayos se despierten con resaca y repitiendo el falsete de Stayin’ Alive (sin recordar qué fecha conmemora el feriado), Alexis despertará en Cali, Colombia, sabiendo que ese día lo llamarán decenas de radios y diarios para preguntarle qué se siente, un año después. Y sabiendo, también, que no por eso tiene asueto: tendrá sus cuatro terapias diarias, como ya es habitual.

El 25 de agosto de 2015 el arquero uruguayo Alexis Viera fue baleado por un delincuente que ya le había robado la plata, el celular y las llaves del auto. Los dos tiros le dañaron sus pulmones y la médula espinal. Los médicos le dijeron que se preparara para no volver a caminar por sus medios. Pero la testaruda de su esposa logró que el doctor que lo atendía le diera un mísero 1% de chances de recuperarse totalmente y caminar sin muletas ni silla de ruedas. Alexis se aferró a ese insignificante porcentaje para jurarse una nueva vida. Y le ganó a la ciencia, dice, con Dios como aliado.

Desde Colombia, el ex arquero de Nacional -entre otros equipos- reflexiona vía Skype sobre lo que le pasó y cómo le cambió la vida, de forma literal y completa; de la delincuencia, de religión y los pastores truchos, de futbolistas indisciplinados y cuentas poco claras. Un Seré Curioso sentido, con el deportista que volvió a la vida para contarnos que Dios existe y lo ve todo, un año después de su tragedia personal.

Por César Bianchi
@Chechobianchi

-Te fuiste poniendo metas y las has cumplido, al punto tal que ya dejaste las muletas. ¿Cómo conseguiste esto, que contradijo la opinión de la ciencia?
-Ha sido muy difícil. Me decían que no iba a tener chances de caminar. Yo soy un milagro de Dios, eso no lo puedo ocultar, lo que Dios ha hecho por mí, que me dio una nueva oportunidad para estar con mi familia. Yo sabía que no iba a ser un milagro a medias. Los médicos me decían que no iba a poder. Dios y yo vencimos eso, y el milagro fue completo. Estoy convencido de que me voy a recuperar en un 100%, pero hay que tener paciencia, porque no todo en la vida sale rápido y hoy mismo. Todo lleva un proceso. Yo sabía que tenía la bendición de arriba, pero tenía que poner de mi parte. ¿Qué hice? Cuatro terapias al día; termino cansado todos los días, no paro quieto, arranco el día con una terapia, termino en casa con terapias, creo que esa ha sido la clave del éxito, del milagro. Uno tiene que estar convencido de lo que quiere lograr. Si yo hacía terapia y me entregaba cuando sentía dolor o me cansaba, no iba a lograr lo que hoy logré. Mucha gente que está en una situación como la mía se entregó, se cansó y se frustró, y hoy están en una cama o en silla de ruedas.

-De todos modos, me imagino que habrás tenido momentos en los que te frustraste, te quebraste y quisiste largar todo al demonio…
-Totalmente, pero fueron los menos. Eso pasó cuando me dolían las piernas o estaba aburrido de tomar pastillas, de repente voy a dar un paso, me canso y me agito. Pero yo sé que todo pasa por algo, y esto me está fortaleciendo a mí, que me hace cada vez más duro, me hace ver la vida de otra manera y yo solo tengo que aprender. Buscar el para qué y no el porqué de las cosas. Buscar el propósito. ¿Sabés qué es lo que más me llena de orgullo? Ser ejemplo para mucha gente que está necesitada, aunque sea una palabra de motivación. Una palabra te puede salvar la vida, o te mata.

-Precisamente, una meta que se te aproxima es volver a las canchas. Tu meta era hacerlo el 25 de agosto, el día del atentado. ¿Lo seguís creyendo viable?
-¡Ya volví a las canchas! ¿No me viste tapando un penal?

-Claro que lo vi… Pero pensé que aludías a volver a entrar al césped de un estadio, así sea para un remate simbólico.
-Pero yo ahí estoy en una canchita y estaba de pie antes de tirarme al piso a atajar el penal… Obvio que uno quiere volver a un estadio, con una camiseta, con gente en las tribunas. Capaz que no llegué a la meta principal de volver a un estadio con gente, pero voy en camino, me falta cada vez menos. Estoy a tiempo… todavía lo puedo hacer. Yo ya me puedo mantener de pie, puedo caminar dando pasitos, con mucha dificultad, pero he avanzado muchísimo. Imaginate que las piernas a mí no me respondían, estaban totalmente muertas y hoy estar de pie, dando pasitos, es una bendición. Yo me puse una meta muy ambiciosa, pero así ha sido mi vida: con metas, exigentes, por eso estuve 21 años jugando al fútbol, siempre tuve buen rendimiento en los clubes por donde pasé, a pesar de todas las operaciones que tuve -cuatro operaciones de rodilla- y todo eso porque he sido muy exigente conmigo mismo. De acá al 25 de agosto, quién sabe…

Foto: Juan Manuel López

“¿Sabés qué es lo que más me llena de orgullo? Ser ejemplo para mucha gente que está necesitada, aunque sea una palabra de motivación. Una palabra te puede salvar la vida, o te mata”

-¿Te moviliza, te trae de nuevo los recuerdos de aquella nochecita, que se acerque la fecha?
-Yo digo que voy a cumplir un año de vida. En ese momento volví a nacer, no solo por mi vida, volví a nacer espiritualmente, nací como otra persona, ese accidente me cambió. Lo voy a recordar para toda mi vida porque me ha cambiado totalmente… para bien. Lo que más me motiva hoy es que la familia está más unida que nunca. Yo antes, cuando estaba en el fútbol, no valoraba tanto la familia como ahora, porque el fútbol te absorbe mucho, te aleja de la familia, y hoy la disfruto muchísimo. Pero bueno, sé que fue el malo el que me hizo esto…

-A propósito de eso, ¿me podés recrear qué fue lo que pasó aquel 25 de agosto de 2015?
-Nosotros veníamos del super, yo en ese momento quería formar una escuela de arqueros -que hoy es una realidad, mucho más ambiciosa- y después del super fui al banco para sacar la plata para comprar un gimnasio. La quería hacer completa, donde los arqueros tuvieran su sala de musculación… Cuando fui a pagarle al tipo que me vendía el gimnasio, tenía el datáfono roto y no pasaba la tarjeta de crédito. Me dio una cuenta bancaria, y yo en ese banco tenía plata para sacar. Pero no fui a ese banco, fui a otro banco a sacar plata. Ese día justo me levanté un poquito tarde y le dije a mi señora que iba a ir al otro banco, que me quedaba más cerca, porque no tenía mucho tiempo. Saqué la plata y pensaba llevársela a la noche. Y bueno, llegando a la casa, estábamos bajando las compras del super, para una moto, se acerca un hombre con un gorro negro, con un arma, y me dice: “Dame la plata o te quemo”. Le dije: “Tranquilizate, que te voy a dar todo. Pero primero tranquilizate”. Le di la billetera, las llaves del auto, el celular y le dije que no tenía más nada. Cuando le estaba dando todo, mi mujer corrió para la puerta de la casa -estábamos a 10 metros- y como ella llevaba un bolso, él fue atrás de mi señora. Yo corrí para el otro lado, pidiendo ayuda, hasta que escuché un grito, y ahí la veo y ella tenía sangre en la frente… Me le fui por detrás al tipo y le grité “¡pará, tranquilo… pará!” y él se dio vuelta y me pegó dos tiros, uno en el pecho y otro en la espalda, cuando caía. Él estaba endemoniado… se le veía en los ojos que estaba endemoniado.

-Dijiste que ese día te levantaste más tarde que de costumbre y que inicialmente ibas a ir a otro banco. ¿Te has puesto a pensar que si hubieras hecho las cosas de otro modo esto no hubiera sucedido?
-Se me cruzó por la cabeza todo eso, sí… pero decidí no torturarme más. Lo que pasó, pasó. Hay que asumir las cosas, tirar para adelante, y si sigo pensando así, me va a perjudicar en lo psicológico y me estanco con los pensamientos negativos: “Si hubiese hecho tal cosa” o “si me hubiese levantado más temprano”, pero no lo hice… Tengo que asumir la situación, ya pasó y pienso en cómo estoy hoy. Yo en la clínica pensaba: “Ahora no siento las piernas. ¿Qué tengo que hacer para mejorarme?”. Y olvidarme del pasado, porque si sigo pensando en antes del atentado, yo era un jugador de fútbol, vivía de mi cuerpo, era un deportista profesional disciplinado, y hoy no poder moverme, estar en una silla de ruedas… No pienso así, porque no quiero torturarme.

-Fuiste contra todos los pronósticos de los médicos, que te auguraban independencia, “pero en silla de ruedas”… Te dieron apenas 1% de chances de recuperación.
-Eso lo dijeron por dar un pronóstico, porque mi esposa le insistió para que le diera un porcentaje. A ella el médico le decía: “Su esposo no va a poder caminar porque tuvo una lesión en la médula”, y ella insistía: “Deme un porcentaje de chances para su recuperación, porque si hay un porcentaje, yo sé que Alexis lo va a lograr”, y el médico le dijo: “Bueno, un 1%”, y ella dijo: “Yo sé que Alexis se va a aferrar a ese 1% y lo va a lograr”. Ella sabe que yo soy terco, que no me gusta que me digan que no puedo. Cuando a mí me sacaban de la titularidad, yo más entrenaba, si me comía un gol bobo, más entrenaba… el fútbol me fue preparando y ante la adversidad, yo siempre me endurecí y más la peleaba.

-Cuando no encontraste motivación en los médicos, ¿a qué apelaste? ¿A qué te aferraste?
-A Dios. Él me dio la oportunidad de volver a vivir. Los milagros no son a medias, pero el tiempo de Dios es perfecto. Mucha gente no cree en Dios, creen en la energía o el Universo, que crean en lo que quieran, pero hay algo más allá. Que se aferren a algo. Yo soy fiel testigo del milagro de Dios. No puedo ocultar que tuve una experiencia espiritual. Yo estaba totalmente muerto, se me paró tres veces el corazón y los médicos me masajearon el corazón con las manos, me tuvieron que apretar la aorta porque ya no tenía más sangre, me pusieron 12 bolsas de sangre como transfusión. Con todo eso, fui un milagro de vida. Porque una de las balas me atravesó el pulmón y me estaba desangrando por dentro. Y al tercer día yo ya estaba fuera de peligro.

-Me imaginaba que contestarías eso, porque siempre fuiste muy creyente. ¿Qué pensás de las iglesias que “curran” con Dios, que lo usan como un negocio para sacarle dinero a la gente?
-Las hay, sí. Hay muchas… Mirá, sin ir más lejos, un pastor amigo mío me pidió un millón de pesos colombianos, algo así como 10.000 pesos nuestros, y nunca me los devolvió. ¿Dónde está la palabra de Dios? ¿Dónde está la fe? Ahí te das cuenta de que el tipo dice una cosa en la iglesia, pero no obra igual en su vida. En muchas iglesias hay gente que les da todo su dinero a los pastores… ¿Cómo van a hacer eso? Cuando hay tanta gente que necesita para comer, mucha gente que no tiene ropa. Ojalá el diezmo de la gente sea darle de comer al que no tiene, y no al pastor, que está rico. Que vistan al que no tiene. Y no darle más dinero a los pastores, que ya están ricos. Hay pastores que no son capaces de poner su iglesia al servicio de los que necesitan una taza de leche o un refugio para ancianos. Se visten ellos con la mejor ropa, se compran los mejores autos y las mejores casas y los pobres siguen siendo pobres. Pero la obra está hecha. El que hace buenas obras es recompensado por Dios. Los que tienen que arreglar cuentas con Dios son esos pastores. Capaz que esos pastores tienen una buena vida, pero tendrán una eternidad muy mala.

“El se dio vuelta y me pegó dos tiros, uno en el pecho y otro en la espalda, cuando caía. Él estaba endemoniado… se le veía en los ojos que estaba endemoniado”

Foto: Juan Manuel López

-Has dicho que perdonaste a quien te baleó. Habían detenido a cinco sospechosos. ¿En qué está el caso en lo judicial?
-Fueron presos los delincuentes. A la persona que me disparó le dieron nueve años. Nosotros no quisimos hacer la denuncia. Yo lo perdoné, pero también lo olvidé. Para mí esa persona no existe. Si se arrepiente de corazón, yo lo voy a ayudar, porque con su testimonio podría ayudar a otros a salir de la delincuencia. Pero si no se arrepiente, va a seguir robando y matando… y le dan solo nueve años. No comparto con la Justicia. Hace dos días le robaron a una mujer, ellos iban en moto, y cuando se fueron, la mujer víctima los atropelló con el auto y mató a uno de ellos. Y supuestamente, se dice, le van a dar una condena de 15 a 25 años… La gente está aburrida de que la roben o le peguen dos tiros. A un delincuente, que hace daño, le dan nueve años y a una mujer que va a laburar le dan de 15 a 25 años… ¿Dónde está la Justicia?

-Pero esa mujer mató a una persona que, después de robarle, se alejaba. No se configura legítima defensa. Y en tu caso, no hubo ningún muerto, por suerte…
-Pero es que los que me atracaron a mí eran parte de una banda, de un grupo armado, y tenían muertos encima. ¿Y le dan nueve años? A mí me dispararon y me dejaron así, pero tenían otras muertes de antes… Lo que pasa es que no hay pruebas de esos asesinatos, pero la Policía sabe que fueron ellos.

-En octubre del año pasado el relacionista público Jorge Lenoble organizó el partido benéfico “Juntos por Alexis” con la idea de recaudar fondos para tu recuperación. Fue sabido que el millón y medio de pesos (unos 50.000 dólares) que se dijo se había recaudado no llegó a tu bolsillo. Hoy, en perspectiva, ¿qué pensás que sucedió?
-Yo siempre dije, cuando me hicieron notas al saberse eso, que no estaba buscando más plata, sino que me bastaba con que Jorge reconociera su error. Hubo muchas cosas raras, pero ya está… Lo que yo diga ahora no va a cambiar nada. A mí me llegó la mitad: 750.000 pesos. Y él dijo que habría una segunda recaudación, que había otra plata más por darme. Te voy a decir algo: esa plata no me la dio porque supuestamente él tuvo que pagar los impuestos del partido, porque como eso salió a la luz, tuvo que pagar impuestos. Me dijo hasta que tuvo que poner plata de su bolsillo…

-¿Y le creés?
-(Se ríe). No me queda más remedio…

-Lenoble dio explicaciones de lo sucedido en varios medios. Entre ellas, que la gigantografía con forma de cheque que fue filmada en el evento con la cifra de 1.500.000 pesos era un estimativo de lo que él aspiraba recaudar, pero que llegado el evento se bajaron varios auspiciantes. ¿Te convencieron sus argumentos?
-Él dijo que mucha gente después no puso la plata que se había comprometido a poner. Pero lo que yo me pregunté fue: cuando él supo cuál era el monto total, ¿por qué no cambió la cifra en el cheque? Yo lo llamé y le dije que cambiara ese número, porque me podían cortar la ayuda que me dan a mí acá, porque es un dineral… y yo no quiero lucrar con lo mío. Hasta me pueden robar con toda esa plata. Era cuestión de decir la verdad: que agarré 750.000 pesos. Es humano equivocarse. Él debió haber aclarado todo mucho antes. Yo me di cuenta de que había equipos que habían aportado y no figuraban en la liquidación que él me dio, y yo me preguntaba dónde estaba esa plata. Al final todo saltó a la prensa, que era lo que nadie quería. Eso se solucionaba si cuando yo lo llamé, él salía a los medios a aclarar lo sucedido. ¡Y fijate que fue un partido histórico! Jugaron Pacheco y Recoba en el mismo equipo, Forlán, Iván Alonso, Ruben Sosa, Morena…

-Hubo quienes señalaron que habías hecho hincapié en el faltante que no recibiste, y no fuiste agradecido con lo que sí recaudaste…
-No… Yo totalmente agradecido. Con Jorge (Lenoble) estoy agradecido por la iniciativa que tuvo de organizar el partido. Después uno, al ver que los números no coincidían, y ver que él no salía a aclarar que la cifra era menor… bueno… pero igual: yo estoy agradecido con él. Fue un evento espectacular y muy solidario… estoy muy agradecido con todos los jugadores que fueron y con la gente que apoyó. Cuando me necesiten a mí, yo voy a estar.

-Lo que te sucedió te abrió las puertas como conferencista, motivador de empresas. ¿Qué eco has encontrado en quienes escuchan tus charlas motivacionales?
-Es muy lindo… La gente se emociona mucho. Que venga una persona que me escuchó en una charla que di para los empleados de una empresa y me diga: “En 30 años que trabajo acá, este es el mejor regalo que me dieron” es muy lindo. Mucha gente se emociona, se han puesto a llorar en mis conferencias. He tenido esa respuesta. Me han dicho: “Alexis, tengo un hijo que anda en mal camino, me gustaría que le dieras una palabra de aliento”. Y yo estoy encantado, los recibo en mi casa y les cuento mi experiencia. Estoy en esa tónica, la de ayudar a las personas que necesitan una palabra de aliento.

“Era cuestión de decir la verdad: que agarré 750.000 pesos (del partido benéfico). Es humano equivocarse. Lenoble debió haber aclarado todo mucho antes. Igual estoy agradecido”.

Twitter: @PulpoViera

-En febrero abriste una escuelita de fútbol, cuando inicialmente iba a ser una escuelita de arqueros. Has dicho que te interesa formar “futbolistas con valores, los que se vienen perdiendo en el fútbol”. ¿Qué valores se han perdido en el fútbol?
-En el fútbol y en la vida… El jugador de fútbol de hoy no tiene humildad, los juveniles no son respetuosos con los mayores, le faltan el respeto a cualquiera, no son honestos, no tienen sentido de pertenencia al club. Sentido de pertenencia es respetar la camiseta que tienen. La disciplina, muchos son muy indisciplinados… Acá en Cali son terribles: les gusta el chupi, la joda y las mujeres. Un jugador de fútbol dos días antes de una final y está borracho, con mujeres, y llega el domingo y se arrastra, le tiemblan las piernas. Yo los llamo cortasueños, porque el fútbol es un deporte de equipo, pero esos tipos te cortan los sueños. Están en el equipo y te pueden hacer daño porque no son profesionales, no están concentrados, se conforman con hacer plata y ganar mujeres que les dan bola porque son futbolistas.

-Hablás de Colombia. ¿Y en Uruguay?
-En Uruguay pasa lo mismo. Yo no quiero que los que vengan a mi escuela de fútbol salgan así, no quiero que sean así. Quiero que salgan como salen de La Masía del Barcelona, un Iniesta, un Xavi, que sean personas educadas, nunca los vas a ver en problemas, bien vestidos, hablan bien… y el futbolista acá no sabe ni escribir. Eso es lo que quiero cambiar.

-Hablemos de fútbol: ¿por qué crees que un cuadro grande de Colombia como el América de Cali -equipo del que sos ídolo- no ha podido ascender a Primera?
-Por ser mal manejado, desde la cabeza, hasta los jugadores. Cuando la cabeza no está bien (NdeR.: se refiere a Oreste Sangiovanni, el ex presidente del club), no sabe nada de fútbol y encima piensa que sabe, cuando no hay humildad, solo ego, pasan estas cosas. Ahora cambió la cosa: llegó un empresario con mucho dinero, Tulio Gómez, y se rodeó de mucha gente del fútbol.

-Quien, de hecho, te contrató como funcionario del club…
-Sí, soy el embajador del club, el nexo de la institución con la hinchada, que me quiere mucho. La hinchada hoy está algo alejada del equipo y yo estoy tratando de acercarla, y también me encargo de recibir proyectos, ideas, de la hinchada del América.

-En Uruguay atajaste en Racing, River Plate, pasaste dos años por Peñarol, pero te destacaste en Nacional. ¿De qué cuadro sos?
-Debuté en el ’96 en Racing, después me lleva Peñarol para alternar con los arqueros de Primera, pero estaban Claudio Flores, Navarro, De Agustini, Sergio Martínez y yo, que tenía 17 años y era el más chico. Estaba cantado que no iba a jugar… Yo soy hincha de Nacional, siempre lo fui, era de ir a la cancha. Tuve la suerte de jugar en el cuadro del cual era hincha y toda mi familia lo es. Eso no tiene precio.

-¿Del pueblo uruguayo encontraste el aliento y apoyo que esperabas?
-Al mil por ciento, estoy totalmente agradecido. Si yo tuviera alguna chance laboral o dos chances para trabajar en Uruguay… o estuviera bien económicamente, me iba a vivir a mi país, donde tengo mi familia y mis amigos. Pero tengo que buscar el futuro de mis hijos, y acá hay más oportunidades.

-¿Te sentís mimado y querido en Colombia?
-Sí, totalmente, pero en Uruguay también. Y hasta en Chile, donde también atajé. Gracias a Dios me han querido en todos los equipos que estuve. En Chile jugué desgarrado… en Nacional -la gente no sabe- antes de que me operaran de la rodilla, cuando perdí el puesto con Muslera, yo jugaba con un menisco roto. La rodilla se me trancaba, yo llegaba a casa y me ponía hielo, pero yo no quería operarme porque no quería salir de la cancha. Yo, si me tengo que morir, quiero morirme en una cancha…

Instagram: @PulpoViera
“Acá en Colombia tengo más oportunidades. Me voy a Uruguay, ¿y de qué trabajo? Además, lo caro que está el país, es insostenible. Y encima te matan los impuestos”

-Como Abdón Porte…
-Tal cual, esa mentalidad.

-¿No has pensado en volver a Uruguay?
-Acá en Colombia tengo más oportunidades que en Uruguay. Decime: me voy a Uruguay, ¿y qué hago? Allá son gratis las escuelas de fútbol. ¿De qué trabajo? Además, lo caro que está el país, es insostenible. Y encima te matan los impuestos. Acá estoy en un país precioso, tengo más oportunidades, no te matan con los impuestos. Y yo tengo que pensar en darle lo mejor a mi familia. Yo, lo poco que hice en el fútbol, allá me lo como en un año, y vuelvo a quedar en cero. ¿De qué puedo trabajar?

-¿Qué aprendiste de lo que te sucedió?
-Aprendí a tener a Dios en el corazón, antes lo tenía en la boca. Segundo: valorar a la familia, porque antes el fútbol me tenía muy absorbido y no la valoraba como hoy. Aprendí a disfrutar más la vida, a ser más servicial, a ayudar más a quien lo necesita, aprendí a ser solidario. Sigo teniendo mi temperamento, pero cambié totalmente…

-El usuario de tu esposa Andrea en Whatsapp es “Orgullosos de papá”, y en su foto de perfil ella está abrazada a vos. Andrea ha dicho en notas que sos un “guerrero, al que no le gusta perder a nada”. Da la impresión que se convirtió en tus muletas…
-Totalmente. Ha sido muy importante para mí. Por eso te digo que valoro más a la familia. Con lo que me pasó hemos crecido como pareja, y hemos crecido como papás y como personas. Te digo algo: otras mujeres tiran la bomba de humo y se van. Porque yo a lo primero era una carga, y yo tenía en mi mente ‘no quiero ser una carga para nadie, tengo que ser independiente, no quiero depender de nadie’. Y así avancé.

-¿Sos feliz?
-Totalmente feliz. A pesar de los dolores, de las dificultades que hoy tengo, soy feliz, sano, limpio por dentro y soy un agradecido de todo el apoyo de Colombia y de mi gente, de mi pueblo uruguayo…