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Tiempo de la Creación

La Iglesia en los medios En 10 años aumentaron 158% los pedidos de cremación en Montevideo; la Intendencia construirá nuevos hornos porque hoy “no dan abasto”

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escribe Victoria Fernández

Debido a la cantidad de consultas que recibían sacerdotes y obispos, la Conferencia Episcopal Uruguaya emitió hace pocos meses un comunicado para aclarar a los fieles la postura de la Iglesia Católica sobre la incineración de los cadáveres. “Si bien en un tiempo la Iglesia se oponía a la cremación de los restos, la doctrina actual no prohíbe la cremación del cadáver del difunto bautizado”, explicaron en el comunicado.

El interés de los católicos por el tema no es un hecho aislado. En los últimos años, la Intendencia de Montevideo (IMM) ha tenido que realizar obras para ampliar su complejo crematorio, debido al aumento de la demanda. En la actualidad cuenta con cuatro hornos crematorios —años atrás funcionaban solo dos— que están en permanente funcionamiento, pero aun así “no dan abasto”, dijo a Búsqueda la directora de Acondicionamiento Urbano de la IMM, Eleonora Bianchi. Ese departamento es el responsable del Servicio Fúnebre y Necrópolis de la Intendencia.

En comparación con 10 años atrás, las solicitudes de cremación de cadáveres aumentaron un 158,3%. “No damos abasto. No nos alcanza la capacidad de los hornos para el trabajo que tenemos”, afirmó Bianchi. Debido al creciente interés por las cremaciones, la administración tiene previsto construir nuevos hornos en el próximo año, informó.

En 2013 se realizaron en total 10.580 cremaciones (de cuerpo fresco, de oficio y de restos). Cuando la persona fallece los familiares pueden optar por la cremación. En estos casos se conoce como incineración de “cuerpo fresco”, porque se realiza a los pocos días del fallecimiento. En 2013 hubo 2.664 cremaciones de cuerpo fresco, un 158,3% más que una década atrás (en 2004 fueron 1.031).

Además, la Intendencia recibió 1.039 solicitudes de cremación “en vida”, es decir, que las personas ya realizaron el trámite antes de morir. Diez años antes, la Intendencia había recibido 677 solicitudes, 53,4% menos. Por otra parte, también se realizan cremaciones pasados los dos años de la inhumación del cuerpo. En ese momento se debe hacer la reducción de los restos, que implica pasar los huesos del ataúd a una urna. En esta etapa, que es obligatoria, los familiares también pueden optar por la cremación. Las cremaciones de restos fueron 5.563 en 2013. Además, se realizaron 2.403 “de oficio”, que resuelve la propia Intendencia.

El procedimiento tiene un costo de $4.564. En 2013, por las cremaciones de cadáveres (cuerpo fresco) la comuna recaudó $ 8.600.000. Por cremación de restos, otros $ 8.100.000, y por el pago de las solicitudes en vida ingresaron otros $ 4.000.000.

A su vez, la administración invirtió $ 6.500.000 en el mantenimiento de los hornos, de acuerdo el presupuesto de 2013.

Aumento. A partir de estas estadísticas, la Intendencia observa “una tendencia al aumento” de las cremaciones de cuerpo fresco y de las solicitudes en vida, explicó Bianchi. Debido a la cantidad de solicitudes hay una espera de unos diez días a partir del momento en que las familias solicitan el procedimiento.

Por esta razón, en 2013 se amplió la cámara frigorífica del complejo crematorio, que alberga los cuerpos mientras se espera a que los hornos estén disponibles, de 15 a 80 lugares. Además se remodeló la sala de espera para los familiares, que antes “rara vez” se utilizaba, informó la jerarca.

Luego de la incineración, la familia debe decidir qué hacer con las cenizas. Bianchi dijo que muchos optan por esparcirlas en el propio cementerio. “Como el Cementerio del Norte es un parque enorme, hay muchos espacios verdes donde se puede esparcir. Otras veces la gente elige los lagos”, contó. También se puede optar por dejar las cenizas en un nicho o urnario del cementerio, o llevárselas consigo.

La jerarca piensa que el aumento de las solicitudes puede estar relacionado a que hoy “es menos habitual visitar a los muertos en el cementerio” y a que “todo es más inmediato”. “Quizás se decide que una vez que alguien fallece no esté ese proceso más largo de esperar a la reducción, que es obligatoria a partir de los 2 años”, reflexionó. “Con esto lo que hacés es resumir en un día un hecho que con anterioridad llevaba más tiempo”.

Cementerios. En Montevideo hay cinco cementerios: Cementerio del Cerro, Paso Molino, Cementerio del Norte, Cementerio Central y del Buceo. En la actualidad aún hay disponibilidad de espacio en los Cementerios Norte y Central. En el Buceo hay espacio solo en nichos colectivos (propiedad de mutualistas, por ejemplo, que brindan ese servicio). La Intendencia está trabajando en algunos cementerios para generar más espacio y poner a la venta nuevos nichos. Los últimos nichos que se vendieron —a través de un llamado— costaron en el entorno de los U$S 12.000.

Bianchi dijo que en general los uruguayos son “altamente previsores”, y la mayoría “tiene resuelto el servicio fúnebre y el destino de los restos”. En caso de que no haya una familia responsable del fallecido o nadie pueda hacer frente a los gastos, la Intendencia se hace cargo del servicio fúnebre. Realiza unos 1.600 servicios fúnebres anuales, que cuestan en el entorno de los $20.000 (solo el ataúd cuesta unos $ 5.000). El presupuesto anual que la Intendencia destina a los cementerios es de unos $ 74 millones. Aunque en 2013 se gastaron $100 millones, informó Bianchi. Se destina a la vigilancia de los cementerios y del complejo velatorio $ 53,3 millones; al mantenimiento de las áreas verdes $ 20 millones y a la compra de ataúdes $ 5 millones.