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La Iglesia en los medios El Vaticano podría permitir hombres casados en el sacerdocio por falta de mano de obra

LA RED 21 |
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El Papa deja entreabierta la puerta a la posibilidad de aceptar hombres casados en el sacerdocio en zonas remotas en donde no hayan suficientes curas.

En una decisión potencialmente novedosa, la Iglesia Católica afloja un poco en una discusión en la cual ha sido inamovible: el celibato. En un documento recientemente publicado en el portal oficial vatican.va, titulado “Amazonia: Nuevos Caminos para la Iglesia y para una Ecología Integral – Instrumentum Laboris” se sugiere que podría recibirse en el sacerdocio a hombres que no sean célibes.

Este texto no es un edicto o mandato de acatamiento obligatorio, pero cita 34 textos del Papa Francisco, lo que se interpreta como que tiene su aval.

“Afirmando que el celibato es un don para la Iglesia, se pide que, para las zonas más remotas de la región, se estudie la posibilidad de la ordenación sacerdotal para personas ancianas, preferentemente indígenas, respetadas y aceptadas por su comunidad, aunque tengan ya una familia constituida y estable, con la finalidad de asegurar los Sacramentos que acompañen y sostengan la vida cristiana”, recomienda el documento.

Más adelante también se pide “identificar” el tipo de “ministerio oficial” que pueden desempeñar las mujeres, quienes tienen históricamente un rol secundario y de menor importancia en la institución: desde que se estableció el sacerdocio célibe las mujeres no pueden ejercerlo, a diferencia de otras creencias o denominaciones en las cuales los hombres y mujeres pueden acceder a ser líderes, pastores y afines.

El Papa Francisco había dicho tiempo antes que consideraría la opción de ordenar hombres “viri probati” (latín para hombres de carácter evidente) en zonas remotas e aisladas en donde no hay suficientes curas, aunque ha remarcado también en otras ocasiones la trascendencia del celibato.

El documento fue presentado en antelación al sínodo global de obispos de octubre que discutirá las necesidades pastorales de las personas indígenas y religiosas en la región panamazónica de Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Guinea Francesa, Guyana, Perú, Suriname y Venezuela.

La discusión del celibato

En el dogma católico, para ser sacerdote hay que prescindir de la sexualidad como una faceta natural de la vida humana. El celibato no es otra cosa que no tener relaciones sexuales porque, según dice el Catecismo de la Iglesia Católica, los curas tienen que “imitar a Cristo” en pureza.

Sin embargo, cada vez hay menos hombres decididos a renunciar al “mundo” para dedicarse enteramente al sacerdocio, no solo por el celibato sino por todo tipo de circunstancias que les hacen o abandonar el proceso de formación o bien ni siquiera considerar la idea.

La iglesia está en apuros de números y ya hay una crisis de mano de obra, especialmente en zonas rurales profundas del mundo.

“El celibato no es un dogma de fe, es una regla de vida que yo aprecio mucho y creo que es un don para la Iglesia. No siendo un dogma de fe, siempre tenemos la puerta abierta para cambiarlo”, reconoció recientemente el Papa en una conversación con periodistas.

No es una práctica exclusiva de los católicos porque también lo practican los monjes budistas, por ejemplo. En el caso de los sacerdotes esto requisito fue introducido en el año 1123 en el Concilio de Letrán, en el que se estableció como ley canónica la prohibición de casarse y de relacionarse sexualmente con mujeres solteras o concubinas.

Más tarde, en el Concilio de Trento (entre 1545 y 1563) se volvió a discutir pero quedó de nuevo en firme por varios siglos. Las últimas discusiones al respecto tuvieron lugar durante el papado de Pío XII, quien lo defendió a rajatabla en su encíclica “Sacra Virginitis” y luego durante el Concilio Vaticano de 1965, en el que el Papa Pablo VI publicó la carta “De Sacerdotio Ministeriali” quedando escrito en piedra por varias décadas más.