Iglesia al día

" “Todos somos discípulos misioneros en salida” "
I Asamblea Eclesial de América Latina y el Caribe

La Iglesia en los medios El último adiós a Micaela fue el abrazo de todo un pueblo

ECOS. LA |
http://ecos.la/13/Sociedad/2019/06/13/34141/el-ultimo-adios-a-micaela-fue-el-abrazo-de-todo-un-pueblo/

Se despidieron los restos de Micaela Onrrubio en Rodríguez y se desarmó la “carpita” de la plaza que fue, a la vez, angustia y esperanza.

“Mamá, te quiero mucho”. El mensaje, acompañado por un dibujo, sobre el ataúd, dolía.

Este jueves, la comunidad de Rodríguez, en San José, despidió a Micaela Onrrubio. Esta es la mujer de 30 años que estuvo desaparecida por más de dos meses, episodio que conmocionó al país y cuyos restos fueron encontrados hace dos semanas.

La sala velatoria ubicada en el centro de la ciudad maragata quedó chica.

Antes de las nueve de la mañana, familiares, amigos y vecinos esperaban en gran número que se abrieran las puertas para comenzar con el velatorio. Había dos convicciones: Rodríguez está anímicamente destruido y quedó marcado.

Los abrazos, los besos y contención de todo un pueblo a la familia de Micaela se mezclaban en un silencio que realmente se hacía sentir. Silencio que se rompía con llantos, desgarradores y profundos.

Preguntas sin respuestas

Si bien Micaela fue encontrada, muchas preguntas siguen sin respuestas y la principal es por qué pasó.

“Encontrar los restos es lo que la familia estaba esperando para poder darle un descanso en paz. Pero no va a ser un duelo corto, ni para los familiares ni para toda la comunidad”, expresó Alfredo Barreiro, alcalde de Rodríguez.

Es por eso que desde el gobierno departamental de San José se ha puesto a disposición psicólogos y asistentes sociales que apoyen a todos los habitantes con charlas.

Pero principalmente se busca apoyar a la familia y más aún a las dos niñas que perdieron a su madre. “Estamos trabajando para darle lo que necesitan en aspectos como vivienda y otros”, agregó el alcalde.

“Hasta el cielo llora”

Próximo a las 11 horas, la lluvia golpeaba fuerte en Rodríguez. Había tanta gente en la sala velatoria que el tránsito quedó cortado.

Los paraguas abiertos acompañaron la salida del ataúd con destino al cementerio local. Ahí, otra multitud esperaba la caravana de autos.

“Hoy hasta el cielo llora”, dijo el cura Nelson González.

“Estamos desgarrados por esta muerte que tanto nos duele y no podemos comprender”, continuó. El dolor se tiene que acompañar con el recuerdo de Micaela viva, agregó. “Ha sido un largo duelo, pero que estén todos acá es la caricia que ella estaba esperando para poder descansar en paz”, dijo el religioso en un cementerio abarrotado como pocas veces.

Entre la multitud estaba el intendente de San José, José Luis Falero. “Es algo inusual que afectó a toda la comunidad. Y es una comunidad que hoy vimos despedir a Micaela respetuosamente. Nos sentimos orgullosos del esfuerzo que han hecho todos y también del realizado por las autoridades para encontrar los restos”, expresó el jefe comunal.

La última despedida a Micaela la hicieron sus hijas, con flores y dibujos. Luego la ciudad se fundió en un solo abrazo.

Fin de una etapa

Darío Onrrubio, padre de Micaela, se dirigió luego a la plaza Cagancha, acompañado por algunos familiares, para desarmar la carpa en la que estuvieron por más de dos meses esperando noticias y organizando la búsqueda.

“Hoy se termina una etapa que fue muy dolorosa. Pero lo más doloroso fue cuando esperábamos sin saber dónde estaba. Hoy tenemos su cuerpito y está descansando en paz”, expresó con una angustia que le entrecortaba la voz.

“Yo no sé cómo hacen para subsistir las personas que hace 30 años están esperando a desaparecidos o hace algunos meses por otros desaparecidos que hay. Yo estuve dos meses y medio y no es fácil”.

Esa “carpita”, dijo Darío Onrrubio, significó mucho durante la búsqueda. Ahí llegaban las personas que eran el “combustible” que les daban las fuerzas para seguir adelante.

Al desarmarla se termina una etapa, pero el proceso continúa. “Vamos a seguir buscando el arma y todas las pistas que podamos conseguir. Por eso les pedimos a todos los que sepan algo que se arrimen a nosotros o al abogado”.

En esa misma carpa, durante la semana pasada, recibieron a la madre y el hermano de Gabriel Pistón, el imputado por la muerte de Micaela. “El diálogo fue muy correcto. Somos dos familias destruidas por una sola persona”, concluyó.