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La Iglesia en los medios “El ser cristiano está en el ADN del Uruguay”

LA REPÚBLICA |

EL PRESBÍTERO COIMBRA AFIRMÓ QUE DESDE LA IGLESIA “VEMOS SIGNOS DE LUZ, MUCHAS COSAS POSITIVAS”

Por Marcelo Hernández

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La Semana Santa –que se inició el pasado domingo “de Ramos” y terminará el próximo, “de Pascua”- es el período sagrado del cristianismo que transcurre desde el Domingo de Ramos hasta el Domingo de Resurrección o de Pascua, según se informa desde la Iglesia Católica en su sitio web.

Pero para saber más acerca de esta semana y el mensaje que quiere comunicar durante ella la Iglesia Católica, LA REPÚBLICA dialogó con uno de los integrantes del equipo de la Arquidiócesis de Montevideo y un religioso muy cercano al cardenal y Arzobispo capitalino, Daniel Sturla, el presbítero y contador Pablo Coimbra.

El actual ecónomo de la Arquidiócesis recordó que esta semana “es el tiempo de más intensa actividad dentro de la Iglesia, por ser la Semana en la que se hace un memorial de la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo”, enfatizando que “es la semana mayor de la fe cristiana”.

La misma está conformada por los siguientes días: Domingo de Ramos; Lunes, Martes y Miércoles Santo; Jueves Santo; Viernes Santo; Sábado Santo; y Domingo de Resurrección”.

Este último día de la semana “es el Domingo de Pascuas, que junto con la Navidad, son las dos jornadas centrales de la fe cristiana. En torno a esos dos grandes eventos se arma la liturgia cristiana”, explicó.

Consultado sobre cuál es el mensaje fundamental de esta semana, el religioso aseveró que es “que Jesús nos ama y que todo lo que sucede es un escándalo, al extremo que entrega la vida por nosotros, y la otra mirada antropológica es de sufrimiento, muerte del inocente, de la injusticia, los que mueren injustamente.

En definitiva, es una respuesta espiritual, donde asume las consecuencias del pecado humano. Es traicionado, negado, abandonado, sufre vejámenes morales y físicos, torturas, incomprensión, asume una muerte de cruz que es terrible, la que se les daba a los esclavos, y nos deja un mensaje claro ‘ámense los unos a los otros’.

Y allí los cristianos encontramos una respuesta solidaria y de amor en Dios”, agregando que “sólo Dios puede transformar la muerte en vida, en gozo. No nos quedamos mirando a la cruz, ya que él es el señor de la vida”.

Mensaje de esperanza y vida

Al preguntársele en que puede ayudar ese mensaje de la Iglesia para mejorar la sociedad actual uruguaya, el religioso señaló que “su mensaje es siempre de esperanza y vida, de que vale la pena, a pesar de todo. Además no es algo que sólo va a acontecer en el futuro. Hay que mirar el cielo, pero con los pies en la tierra. Eso quiere decir que hay que tener un fuerte compromiso con la realidad que nos toca vivir. No se puede ser indiferente”.

Acerca de esos cambios, Coimbra dijo que “no es sólo quererlos, sino hay que ser solidarios, reitero, y reflejar con la actitud y la forma de vivir eso. Es un compromiso social el de cambiar y darle un nuevo sentido a la vida. Hay una pérdida de valores muy grande en la sociedad, sobre todo en los jóvenes, en su educación, en la familia.

Vemos signos de luz, muchas cosas positivas. No somos indeferentes, hay preocupación, y la discusión no es en los propósitos sino en los medios”.

Del vuelco que ha dado la Iglesia con las nominaciones del papa Francisco y del cardenal Sturla, el presbítero manifestó que “son tiempos de diálogo de la iglesia con la sociedad, a todos los niveles”, y sostuvo que “la iglesia no cambió su discurso, ni pensamiento, sino su postura. La Iglesia no se para desde la vereda de enfrente.

No impone, ni desprecia. No le tenemos miedo a la verdad. Somos servidores de la verdad no dueños, como dijeron Sturla y Francisco. Hemos sufrido golpes, porque hemos pecado como cualquiera. No somos superiores, la luchamos como todos”.

De Uruguay y su cristianismo puntualizó que “reconocemos nuestra historia como nación, donde aún hay un fuerte cristianismo, a pesar de la laicidad, porque el ser cristiano está en el ADN del Uruguay. Sus actitudes, su forma de encarar la vida es muestra de ello”, concluyó.

“Estar despiertos”

Por su parte, el cardenal Daniel Sturla manifestó el pasado domingo durante la misa del Domingo de Ramos que se celebró en la Catedral Metropolitana que “el Señor hoy nos dice a nosotros, cristianos de este país, despiértense, levántense, vamos, hay muchos hermanos nuestros que aún sin saberlo anhelan una palabra de Dios, una palabra de salvación, una palabra que dé sentido a sus vidas”.

El arzobispo capitalino además llamó a los cristianos a “no dormirnos, estar despiertos y ser capaces de anunciar que Cristo Jesús ha muerto por nosotros, en Él se nos ha manifestado el amor de Dios y la vida, aún con todas sus vicisitudes a veces tan complejas es hermosa, es bella, porque es don de Dios”.

Explicación de la celebración

Coimbra explicó que la Semana Santa fue la última semana de Cristo en la tierra y su resurrección recuerda que “los hombres fueron creados para vivir eternamente junto a Dios”.

En el Domingo de Ramos –que fue el pasado-, los cristianos celebran la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén en la que todo el pueblo lo alabó como rey con cantos y palmas. Por eso es que los católicos llevan sus palmas a la Iglesia para que las bendigan ese día y participan en la misa.

Lunes, martes y miércoles santos, los cristianos recuerdan los momentos en que Jesús subía al Monte de Jerusalén a predicar su palabra, mientras que en las noches se escondía en el Monte de Olivos junto con sus discípulos.

El Jueves Santo se recuerda la Última Cena de Jesús con sus apóstoles en la que les lavó los pies. Ofrendó el pan y el vino, como su cuerpo y su sangre. Instituyó la Eucaristía y el Sacerdocio. Cuando oraba en el Huerto de los Olivos, fue aprehendido tras ser traicionado por Judas Iscariote.

Durante el Viernes Santo, los cristianos recuerdan la Pasión del Señor: su prisión, los interrogatorios de Herodes y Pilato; la flagelación, la coronación de espinas y la crucifixión. Lo conmemoran con un Vía Crucis solemne y con la ceremonia de la Adoración de la Cruz, pero no hay misa.

En tanto, el Sábado Santo o Sábado de Gloria recuerdan el día que pasó entre la muerte y la Resurrección de Jesús. Es un día de luto y tristeza, por lo que las imágenes se cubren y los sagrarios están abiertos. Por la noche se lleva a cabo una vigilia pascual para celebrar la Resurrección de Jesús. Vigilia quiere decir “la tarde y noche anteriores a una fiesta”. En esta celebración se acostumbra bendecir el agua y encender las velas en señal de la Resurrección de Cristo, la gran fiesta de los católicos.

Ya el Domingo de Resurrección o Domingo de Pascua es el día más importante y más alegre para todos los católicos, ya que Jesús venció a la muerte y les dio la vida. Esto quiere decir que Cristo les da la oportunidad de salvarlos, de entrar al Cielo y vivir siempre felices en compañía de Dios. Pascua es el paso de la muerte a la vida.

Esta celebración dura 50 días hasta Pentecostés, y son días de fiesta.

Celebraciones que presidirá el cardenal Sturla en Semana Santa

Jueves Santo

-Misa Crismal, a las 10hs.
-Misa de la Cena del Señor, a las 20hs., en la Parroquia Mater Admirabilis (Jardines del Hipódromo).

Viernes Santo

-Vía Crucis Ecuménico Iglesia Católica-Iglesia Anglicana, a las 15hs. Partirá de la Catedral Anglicana (Templo Inglés) y se dirigirá hacia la Catedral Metropolitana.
-Celebración de la Pasión del Señor, a las 16.30hs.
-Vía Crucis en Cerro de Montevideo, a las 19hs. bajo el lema «Mi paz les dejo, mi paz les doy». Punto de partida: Grecia y Avenida Carlos María Ramírez. No olvidar llevar velas, antorchas y paraguas. En caso de lluvia no se suspende.

Sábado Santo

-Solemne Vigilia Pascual, a las 21hs. Catedral Metropolitana.

Domingo de Resurrección

-Misa de Pascua, a las 11hs. Catedral Metropolitana.