Iglesia al día

" El Tiempo de la Creación es un tiempo para renovar nuestra relación con el Creador y con toda su maravillosa obra, la naturaleza, por medio de la celebración, la conversión y el compromiso. "
Tiempo de la Creación

La Iglesia en los medios El quinto que abdica por propia voluntad

EL PAÍS |

Renuncias. Último caso se registró en 1415

Con ciertas variaciones, la Historia suele repetirse. Entre los escasos antecedentes de abdicación al obispado de Roma hubo otro Benedicto que renunció al trono, en el año 1045. El último caso fue el de Gregorio XII, que dimitió en 1415.

La Historia de la Iglesia registra apenas seis antecedentes de abdicación (solo cuatro de forma voluntaria). El más reciente se remonta a la Edad Media.

El primero fue Clemente I, cuarto obispo de Roma, que dimitió en el año 97 de la era cristiana, sin que existan noticias documentadas de los motivos. Tres años después de su abdicación, murió mártir, arrojado al mar con un ancla al cuello.

El papa Ponciano (año 230 al 235) y el papa Silverio (536-537) fueron obligados a abdicar en épocas turbulentas.

Uno de los casos más notables fue el de Celestino V, un monje asceta que fue “obligado” a conducir la Iglesia en 1294 tras un período de dos años y tres meses en el que la silla de San Pedro permaneció vacante debido a la división del colegio cardenalicio.

En 1232, había ingresado en un monasterio benedictino. Siete años después se hizo eremita y vivió aislado en una cueva en un monte, donde permaneció durante cinco años.

Al ser elegido Papa, abandonó su retiro y tras su coronación instaló su sede papal en Nápoles, donde hizo su entrada a lomos de un asno.

Su pontificado duró cinco meses. No estaba preparado para conducir los asuntos de la Iglesia y por ello renunció voluntariamente a su trono para volver a su vida de ermitaño.

El pontificado de Benedicto IX, que dirigió la Iglesia en tres períodos distintos, estuvo salpicado de intrigas, luchas de poder y corrupción. Electo por primera vez en 1032, a los 20 años, fue el papa más precoz de la historia. Tras ser expulsado de Roma a la muerte del Emperador Conrado II -que era su principal apoyo-, fue reelecto el 10 de abril de 1045, pero en mayo abdicó al vender, con el propósito de casarse, su cargo pontificio por 1.500 libras de oro al Arcipreste Juan de Graciano, futuro papa Gregorio VI.

Gregorio XII (1406 a 1415) ejerció en el período dominado por el Cisma de Occidente (con las sedes de la Iglesia instaladas en Aviñón y en Roma). Antes de la elección juró que, para terminar con el cisma, si era elegido abdicaría, si su rival en Aviñón (Benedicto XIII) hacía lo mismo.

EL EJEMPLO DE KAROL WOJTYLA

El papa Juan Pablo II, antecesor de Benedicto XVI, se mantuvo al frente de la Iglesia hasta su fallecimiento, a los 84 años, pese a que vivió su último período con muy severos problemas de salud. Tras una fractura en el fémur, en 2005, el estado del Papa fue empeorando continuamente. Tuvo que ser hospitalizado por una insuficiencia respiratoria, se le realizó una traqueotomía a mediados de marzo y a finales de ese mes empeoró. Entre el 31 de marzo y el 1° de abril sufrió una septicemia por complicación de una infección de vías urinarias. Finalmente, falleció el 2 de abril de 2005 en cama, muy enfermo, alargando su agonía y manteniendo a la comunidad católica de todo el planeta en vilo con su ejemplo moral.

En el historial de Benedicto XIV -el papa de mayor edad elegido en casi tres siglos-, hay dos episodios que han condicionado su estado de salud: los accidentes cerebrovasculares que sufrió antes de su pontificado, el primero de ellos en 1991. Durante su pontificado, nunca ha tenido que cancelar audiencias o ceremonias por enfermedad.