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La Iglesia en los medios El Papa y su renuencia a visitar Argentina

UYPRESS |

Transcurridos cinco años de su nombramiento como 266º jefe de la Iglesia Católica, muchos se preguntan si Francisco algún día volverá a pisar suelo argentino

Este parecía el año. Sin embargo, desde que fue elegido en 2013, Jorge Bergoglio siempre encontró una poderosa excusa para no volver a su tierra, dice Carlos E. Cué en una nota aparecida en el diario El País de Madrid, titulada ¿Y si el papa Francisco no vuelve nunca a Argentina?

Señala el autor que Bergoglio “salió de Buenos Aires casi con lo puesto para acudir a un cónclave y nunca volvió. Allí dejó a toda su familia, su entorno más cercano, sus contactos políticos -nadie conoce tanto el mundo del poder argentino como él, y todos los que son algo en este país viajan al Vaticano a verle, hasta el punto de que algunos le consideran una especie de líder no declarado del peronismo- y el club de fútbol San Lorenzo del que era tan fanático”.

De acuerdo al análisis publicado en el diario madrileño, en 2013 tenía que asentarse. En 2014 aún estaba en el poder Cristina Kirchner, con la que tuvo enfrentamientos durísimos cuando era arzobispo de Buenos Aires. En 2015 había elecciones presidenciales. En 2016 Macri vivía momentos duros de crisis económica y tensión social. En 2017 de nuevo elecciones, esta vez legislativas. ¿Y en 2018? Este año se acabaron las excusas. Y con el viaje en enero a Chile, el país vecino al que es imposible llegar sin pasar casi por encima de Buenos Aires, Francisco agotó cualquier margen, provocó una fuerte indignación incluso entre comentaristas argentinos habitualmente moderados con él, y desató la pregunta que recorre Buenos Aires. ¿Y si no vuelve nunca?

2019 es año electoral de nuevo, la tensión con el presidente Macri no remite y el presidente tiene todos los números para ser reelegido para otros cuatro años. Bergoglio tiene 81 años y la posibilidad de que nunca vuelva a su tierra se empieza a plantear por personas como el periodista Joaquín Morales Solá, que mantiene contactos con el Papa y asegura que estaba previsto que viajara en 2018, algo que él mismo ha descartado recientemente en una conversación con la cúpula de la Iglesia argentina.

“¿Qué le pasa al Papa? ¿Por qué un hombre aclamado en todo el mundo no puede volver a su tierra? Él ha dejado caer que no lo hará hasta que no vea que su viaje no será controvertido, no generará división sino unión. Pero cada día parece más lejano ese momento. No hay un solo argentino, incluido Messi, que no genere controversia entre sus compatriotas. Pero con el Papa es peor. Francisco se ha convertido en uno de los ejes de la grieta que separa la política local. Hablar bien o mal de él coloca a un lado a otro”, señala Cué.

“Su indisimulado enfrentamiento con Macri y su regreso a la ortodoxia económica, su acercamiento a personajes muy polémicos de la oposición, como la líder de Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini, han provocado en el mundo cercano al Presidente y en el antiperonismo en general, que en buena parte es de componente católica, un rechazo visceral. Macri, que para Francisco representa una política económica que rechaza y una clase social a la que detesta, la de los empresarios multimillonarios, ha tocado estas semanas la última tecla que faltaba para chocar con Bergoglio, al abrir paso en el Congreso al debate para la despenalización del aborto”, señala el articulista, que agrega además que el presidente Macri, que viene de una cultura católica italiana y española, no vetará la despenalización, si se vota, aunque esté en contra del aborto libre.

La visita a Chile, donde ofreció discursos muy políticos de crítica al capitalismo y se negó a recibir en audiencia a Sebastián Piñera, gran aliado de Macri, ha alentado aún más esa sima que le separa de personas que deberían ser devotos del Papa de su propio país, en especial los católicos conservadores de las clases acomodadas.

“En el entorno de Bergoglio insisten en que él tiene problemas mucho más grandes que Argentina, dicen que no está pendiente de la política local. Pero las constantes fotos con dirigentes locales y las cartas que envía o gestos que hace indican lo contrario. Es difícil imaginar a alguien más argentino que Bergoglio, para muchos la quintaesencia de un líder peronista, y por eso es aún más difícil explicar que no haya vuelto y no triunfe precisamente en su tierra. La posibilidad de que no regrese nunca, algo que no sucedió con los últimos papas, el alemán Ratzinger o el polaco Wojtila, que sí viajaron a sus países de origen, consolida la idea que en Argentina nadie logra ser indiscutible. No ya un político, un deportista o un personaje histórico. Ni siquiera un Papa porteño”, finaliza la nota de Carlos Cué.