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La Iglesia en los medios El Papa va al Líbano y condena el extremismo

EL PAÍS |

Arde Medio Oriente. Las protestas contra video de Mahoma continuaron durante la visita del Papa a Líbano; un hombre fue muerto. Benedicto XVI abogó por la paz y pidió no vender armas a Siria

BEIRUT | AFP Y ANSA

En su primera visita a Líbano, el Papa Benedicto XVI condenó el fundamentalismo religioso y animó a los cristianos de Medio Oriente, inquietos por el empuje islamista y las protestas que no cesan, a “no tener miedo”.

Esta visita, la segunda de Benedicto XVI a Medio Oriente tras ir a Tierra Santa en 2009, es uno de los viajes más delicados del Sumo Pontífice, de 85 años.

El Papa apareció sonriente y emocionado al bajar de su avión, que aterrizó en el aeropuerto internacional de Beirut, donde lo recibieron dirigentes libaneses, entre ellos el Presidente de la República, Michel Suleimán -único cristiano jefe de un Estado árabe- y numerosos dignatarios religiosos y diplomáticos.

En un contexto de incesante violencia en Siria, Benedicto XVI exhortó a cesar la entrega de armas a este país, vecino de Líbano, donde los enfrentamientos entre Ejército y rebeldes han dejado 27.000 muertos, en su mayoría civiles.

“Las importaciones de armas deben cesar de una vez por todas. Sin esas importaciones la guerra no podría continuar”, declaró el Papa a los periodistas en el avión que lo llevó a Beirut.

“En lugar de importar armas, lo que es un grave pecado, convendría importar ideas de paz, de creatividad, de amor al prójimo”, afirmó.

SÍMBOLO. En uno de los momentos fuertes de la visita, el Papa firmó la Exhortación apostólica -conjunto de directivas a los obispos de Oriente- en la basílica de San Pablo de Harissa, cerca de Beirut.

El documento insiste en la presencia ancestral de los cristianos como “parte integrante” de Medio Oriente, y aboga por una “laicidad sana”, el rechazo a la violencia y la oposición a “las estrategias que tienden hacia un Medio Oriente monocromo”.

Ante los obispos de todas las confesiones católicas, el Papa expresó su solidaridad con los 15 millones de cristianos que viven en los 17 países de Medio Oriente, cuna de esta religión.

“Queridos cristianos de (…) los invito a todos a no tener miedo, a seguir en la verdad y a cultivar la pureza de la fe”, precisó el Santo Padre.

Sin señalar explícitamente al integrismo islamista, Benedicto XVI dirigió “un llamamiento apremiante a todos los responsables religiosos judíos, cristianos y musulmanes de la región, para que se esfuercen por (…) poner todo en obra para erradicar esta amenaza que toca indistintamente y mortalmente a los creyentes de todas las religiones”.

El pontífice aseguró haber visto en la Primavera Árabe “un deseo de más democracia, libertad, cooperación para una identidad árabe renovada”.

“Este grito de libertad, que viene de una juventud mejor dotada culturalmente, profesionalmente, y que desea participar en la vida política y social, es una promesa, algo muy positivo”, afirmó Benedicto XVI.

“Pero -añadió el pontífice- sabemos que el grito de la libertad, tan importante, tan positivo, corre el riesgo de olvidar un aspecto fundamental de la libertad: la tolerancia hacia el otro. Debemos hacer todo para que el concepto de libertad vaya en la dirección apropiada”.

BIENVENIDA. A lo largo de la carretera hacia el aeropuerto beirutí, centenares de personas -entre ellos mujeres con chador y jóvenes en uniforme, afiliados al Hezbolá proiraní- se habían congregado para saludar al jefe de los católicos.

Las campanas de las iglesias de todo el país doblaron en homenaje al Papa, que fue asimismo saludado por una salva de 21 cañonazos.

Quince años después de la histórica visita del muy popular Juan Pablo II, Benedicto XVI retomó la expresión de su predecesor al calificar de “mensaje” la coexistencia en Líbano de numerosas comunidades, en torno a un 35% de cristianos y 65% de musulmanes.

“Feliz convivialidad libanesa, que demuestra al conjunto del Medio Oriente y al resto del mundo que en el interior de una nación puede existir la colaboración entre las diferentes iglesias (…), el diálogo religioso entre los cristianos y sus hermanos de otras religiones”, dijo el Santo Padre.

La visita se cerrará mañana con una misa solemne en una explanada al aire libre, donde están previstas 75.000 plazas sentadas. Decenas de miles de personas más podrían sumarse.

ATAQUE. En tanto, en Líbano hubo incidentes que se verificaron en las mismas horas en que el Papa Benedicto XVI aterrizaba en el país.

Cientos de personas incendiaron un local de la cadena de comida rápida estadounidense Kentucky Fried Chicken (Kfc) de Trípoli, principal puerto del norte de Líbano, refirió la TV libanesa Lbc.

Una persona murió y varias fueron heridas.