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Tiempo de la Creación

La Iglesia en los medios El papa más allá del protocolo (Se cita al ex-embajador Cayota)

EL OBSERVADOR |

Diplomáticos lo definen como un hombre sencillo, afable y tímido

Benedicto XVI dialogó varias veces con los embajadores uruguayos ante el Vaticano. EFE

Benedicto XVI es “un hombre sumamente afable, cordial, de una gran fineza, que demuestra mucha humildad” dijo Mario Cayota, quien se desempeñó como embajador uruguayo en el Vaticano entre 2006 y 2011. El diplomático recordó que “se creó una relación de amistad que rompía el protocolo”. Daniel Ramada, actual embajador en la Santa Sede, definió al papa como “un hombre de una profunda vida interior”, con cierta timidez y “gran bondad”.

A diferencia de Juan Pablo II, reconocido por su gran carisma, Cayota dijo que a Benedicto XVI “las multitudes lo inhiben un poquito” y agregó que “él mismo ha reconocido que es una persona tímida”. Ramada aseguró que esa timidez está dada por un “recogimiento en su persona, propio de las personas profundas”, pero que en privado demuestra “gran simplicidad” y “cariño”.

Tanto Cayota como Ramada tuvieron la oportunidad de dialogar por fuera de las reuniones protocolares, casi siempre de teología. Ramada, que aparte de embajador es profesor de teología, reconoció que “Benedicto XVI tiene una impronta de su pasado de profesor de teología”, y recordó que la mayoría de sus conversaciones eran sobre estos temas y “no sobre cuestiones políticas”.

Cayota contó con alegría que, mientras ejercía como embajador, tuvo la oportunidad de hablar con el papa “rompiendo el protocolo”, gracias a que él había leído un libro que Benedicto XVI escribió, todavía siendo muy joven, en 1959, La teología de la historia de San Buenaventura. Cayota dijo que el papa se mostró “muy sorprendido de que un embajador haya leído uno de esos libros”, y a partir de allí surgió la relación de amistad.

El papa “vivía con mucha sencillez en un apartamentito cercano al Vaticano, en el que tenía unos gatitos que no quiso abandonar” cuando asumió su cargo, aseguró Cayota.

A su apartamento se llevó, también, un piano en el que, según Cayota, tocaba obras de Mozart. El exembajador contó que en una oportunidad estaba reunido con otros católicos franciscanos y una muchacha recibió una llamada del propio Benedicto XVI, que le deseaba un feliz cumpleaños. La mujer, a la que Cayota describe como sencilla, había trabajado como doméstica en el apartamento donde reside el papa.

Además de las charlas sobre el “franciscanismo”, orden dentro de la Iglesia en las que tanto Cayota como el papa tienen especial interés, también hablaron sobre América Latina. Incluso, el exembajador recordó que Benedicto XVI le preguntó sobre Artigas, por lo que Cayota le recordó la frase del Reglamento de Tierras: “Que los más infelices sean los más privilegiados”, a lo que el papa comentó: “Ese es un principio muy evangélico, muy interesante que lo tuviera tan en cuenta su prócer”.

Ramada, quien participó de una actividad diplomática en la que estaba el papa el pasado sábado, dijo haber notado a Benedicto XVI con mayor dificultad para caminar, aunque aseguró que su “fatiga” es física y no mental, ya que habla con “claridad”, y destacó su capacidad para recordar nombres.

“Como buen pastor conoce a cada uno por su nombre” concluyó Cayota. l

Guillermo Losa – Especial para El Observador

Lo dijo

“Es sumamente afable, cordial, de una gran fineza, que demuestra mucha humildad”

“Vivía con mucha sencillez en un apartamentito cercano al Vaticano, en el que tenía unos gatitos que no quiso abandonar”

“Las multitudes lo inhiben un poquito; él mismo ha reconocido que es una persona tímida”

Mario Cayota

Exembajador en El Vaticano