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La Iglesia en los medios El papa llegó a Medio Oriente y pidió ”importar la paz”

EL OBSERVADOR |

LÍBANO. Benedicto XVI se refirió a la convivencia entre cristianos y musulmanes

En momentos en que Medio Oriente ocupa el centro de atención mundial debido al incremento de la violencia, el papa Benedicto XVI llegó al Líbano para una visita de tres días y realizó llamados para “importar la paz”.

El pontífice de 85 años aterrizó en Beirut sobre el mediodía local y en el aeropuerto lo recibieron las tres principales autoridades del país: el presidente de la República, Michel Suleimán -que constitucionalmente debe ser cristiano-, el presidente del Parlamento, Nabih Berri, y el del Consejo de Ministros, Ngib Mikati, ambos necesariamente musulmanes. También estaba el principal líder de los católicos del Líbano, el patriarca Béchara Rai.

En ese momento, ante las autoridades presentes y la prensa, el pontífice se refirió a la convivencia entre musulmanes y cristianos y a “los tristes y dolorosos acontecimientos que han afligido a este hermoso país durante muchos años”. Pidió a los libaneses demostrarle a las demás naciones de Medio Oriente y del mundo entero que dentro de un país puede haber colaboración entre las diferentes iglesias.

“Sabéis tan bien como yo que este equilibrio, que se presenta por todas partes como un ejemplo, es extremadamente delicado. A veces amenaza con romperse cuando se tensa como un arco, o se somete a presiones que son con demasiada frecuencia partidistas, ciertamente interesadas, contrarias y extrañas a la armonía y dulzura libanesa. Es necesario, entonces, dar prueba de verdadera moderación y gran sabiduría”, exhortó.

Horas más tarde, Benedicto XVI acudió -entre fuertes medidas de seguridad- a la basílica Greco Melquita de Harissa, el santuario dedicado a la Virgen María más importante de Medio Oriente. Allí firmó un documento oficial sobre la situación de los cristianos de la zona, preparado anteriormente por los obispos, y dirigió unas palabras a todos los que sufren por causa de su fe.

El grito de angustia

El encuentro incluyó símbolos de la tradición oriental como la bendición papal con una cruz en la mano en lugar de con el báculo. Se leyó el evangelio en árabe y hubo cantos de la tradición greco-melquita. El patriarca de este rito le entregó a Benedicto XVI un juego de cubertería artesanal libanesa.

“Toda la Iglesia ha podido escuchar, así, el grito lleno de angustia y percibir la mirada de desesperación de tantos hombres y mujeres que se encuentran en situaciones humanas y materiales difíciles, que viven fuertes tensiones con miedo e inquietud, y que quieren seguir a Cristo, que da sentido a su existencia, a pesar de que muy a menudo se ven impedidos de hacerlo”, comentó el pontífice.

Consciente de lo que sufren los fieles en esa región, les pidió luego no tener miedo porque “el Señor está verdaderamente” con ellos y “la iglesia universal” los acompaña. “Ahora es precisamente cuando hay que celebrar la victoria del amor sobre el odio, del perdón sobre la venganza, del servicio sobre el dominio, de la humildad sobre el orgullo, de la unidad sobre la división”, agregó después.

Necesidad de paz

Unas horas más temprano, mientras volaba de camino a su destino, el papa se había referido a los temas más actuales que rodean su visita, como la convivencia entre cristianos y musulmanes -“han construido estas tierras y han de vivir juntos”- y el incremento de la violencia en Siria.

A la pregunta de si la Iglesia piensa hacer algo para frenar la fuga de cristianos desde ese país, Benedicto XVI respondió que también los musulmanes huyen y que el rol de la Iglesia es hacer lo posible por que todos se queden. “La ayuda esencial sería el fin de las guerras y de las violencias, que crean estos éxodos. Por tanto, es necesario interrumpir las violencias y favorecer la posibilidad de que permanezcan todos juntos también en el futuro”. Y luego agregó que “debe cesar la importación de armas: sin armas la guerra no podría continuar”.

“En vez de importar las armas, que es un pecado grave, deberíamos importar las ideas, la paz, la creatividad, aceptar a los otros en la diversidad. Hacer visible el respeto de las religiones unas hacia las otras”, agregó a continuación, antes de pedir a todos los cristianos que influyan en la opinión pública e inviten a los políticos “a comprometerse realmente con todas las fuerzas y con todas las posibilidades a trabajar con creatividad por la paz y contra la violencia”. (Basado en prensa internacional)

 

Lo dijo

Benedicto XVI

Sumo pontífice de la iglesia católica

“En vez de importar las armas, que es un pecado grave, deberíamos importar las ideas, la paz, la creatividad, aceptar a los otros en la diversidad. Hacer visible el respeto de las religiones unas hacia las otras”.

AGENDA

Sábado Desde las 10 se reunirá con las autoridades nacionales, los jefes de las comunidades religiosas musulmanas, los miembros del gobierno, diplomáticos y artistas, ante los que dará un discurso. Almorzará con los patriarcas y obispos y a las 18 recibirá a 20.000 jóvenes.

Domingo A las 10 oficiará una misa en el Beirut City Center Waterfront, donde entregará la exhortación postsinodal. A las 17.15 asistirá a un encuentro ecuménico en el Patriarcado Siro Católico. A las 18.30 se trasladará al aeropuerto para emprender el regreso.