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La Iglesia en los medios El papa Francisco llamó a rezar por Venezuela

EL OBSERVADOR |

Un mural del Papa Francisco cerca del Aeropuerto Internacional Rafael Nunez en Cartagena, Colombia
El papa Francisco viaja este miércoles desde Roma con destino a Colombia para promover una paz “estable y duradera” en un país polarizado luego del acuerdo con la guerrilla que puso fin a un conflicto de más de 50 años y que dejó miles de muertos.

El avión en el que viaja el pontífice argentino, un Airbus A330 de la compañía italiana Alitalia, despegó del aeropuertoromano de Fiumicino poco después las 11 am locales (6 am de Uruguay) y tiene previsto aterrizar en el aeropuerto internacional de El Dorado de Bogotá hacia las 16:30 locales (18:30 en Uruguay).

El Vaticano informó que el plan de vuelo fue modificado debido al huracán Irma sin precisar si eso afectará a la hora de llegada a la capital colombiana.

En el avión, el sumo pontífice llamó a rezar por Venezuela, que lleva meses sumida en una grave crisis política y económica. “Quisiera decir que durante este vuelo sobrevolaremos Venezuela y pedirles que recen para que pueda haber un diálogo, una gran estabilidad y un diálogo para todos”, declaró.

Francisco recorrió los pasillos del avión para saludar uno por uno a los periodistas de diferentes medios internacionales que lo acompañan, entre ellos la mexicana Valentina Alazraki y la italiana Franca Giansoldati, que han cubierto sus 20 viajes al extranjero.

“Una paz estable”

El papa argentino, de 80 años, emprendió su vigésimo viaje internacional y quinto a América Latina. La visita de cinco días incluye Bogotá, Villavicencio, Medellín y Cartagena, en donde se preparan para recibirlo masivamente.

Francisco será recibido por el presidente Juan Manuel Santos y un grupo de dirigentes del país, y por supuesto, por la jerarquía de la iglesia colombiana. La breve ceremonia estará animada con danzas del folclore tradicional.

Las autoridades vaticanas calculan que unas 700.000 personas saldrán a saludarlo a su llegada a la capital colombiana, a lo largo de los 15 kilómetros que separan el aeropuerto de la nunciatura, donde se alojará.

En un videomensaje enviado hace dos días, Francisco aludió a la necesidad de cerrar las heridas de 52 años conflicto en Colombia y de iniciar un nuevo camino.

El papa Francisco bendice una bandera de Colombia de Juan Manuel Santos, después de la reunión que mantuvieron,
ALESSANDRO DI MEO – AFP
“La paz es lo que Colombia busca desde hace mucho tiempo y trabaja para conseguirla. Una paz estable, duradera, para vernos y tratarnos como hermanos, nunca como enemigos”, dijo el papa.

Francisco, que visitó tres veces Colombia cuando era sacerdote y arzobispo, llega en un momento particularmente positivo después que el lunes la última guerrilla activa del país, el ELN, anunciase un alto al fuego temporal.

“La paz nos recuerda que todos somos hijos del mismo Padre, que nos ama y nos consuela”, afirmó el pontífice.

Francisco, el primer papa latinoamericano de la historia, respaldó sin titubeos las negociaciones que permitieron el desarme de 7.000 combatientes y la transformación de la guerrilla de las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) en partido político.

Francisco hizo de la paz y la reconciliación la mayor prioridad de su pontificado.

Un peregrinaje delicado
“Iré como peregrino de esperanza y de paz”, afirmó.

Pero el suyo será un peregrinaje delicado ya que romper el ciclo sangriento en Colombia resultó complicado: parte de la sociedad y sectores de la iglesia católica rechazaron el año pasado los acuerdos con las FARC en un referéndum.

Inclusive el pontífice fracasó en su intento de mediar entre el presidente Juan Manuel Santos y el principal opositor al acuerdo, el líder conservador Álvaro Uribe, que gobernó el país entre 2002 y 2010.

Al final Santos y las FARC modificaron sus términos y el gobierno lo aprobó en el Congreso a pesar de la resistencia de Uribe.

Durante su viaje, que se prolongará hasta el 10 de setiembre, el papa oficiará misas multitudinarias.

También visitará barrios olvidados en uno de los países de América Latina con mayor brecha entre ricos y pobres.

En Villavicencio, beatificará a dos sacerdotes católicos asesinados durante diferentes momentos del conflicto, antes de presidir una oración por la reconciliación nacional con las víctimas de la violencia, exguerrilleros y militares.

Para la misa se llevó el crucifijo de la iglesia donde ocurrió la masacre de Bojayá, en la región de Chocó, donde murieron en 2002 un centenar de civiles que se habían refugiado en una iglesia de los enfrentamientos entre las FARC y grupos paramilitares.

Defensa del medioambiente
Francisco aprovechará su visita a Villavicencio, a las puertas de la región amazónica, para lanzar un llamamiento a favor de la preservación y la protección de la Amazonia.

“La Iglesia está llamada a promover la reconciliación con el medioambiente que es creación de Dios y que estamos explotando de una manera salvaje”, adelantó en su mensaje.

En Medellín, la otra capital del narcotráfico durante el reinado de Pablo Escobar, se reunirá con huérfanos de otra dolorosa y larga guerra.

En Cartagena rendirá homenaje ante la tumba del gran defensor de los esclavos, el jesuita San Pedro Claver, una de las figuras más carismáticas del cristianismo en el siglo XVII.

A pesar de las imponentes medidas de seguridad, Francisco se desplazará en tres papamóviles sin lujos ni vidrios blindados, fabricados localmente, para poder saludar a la gente, respetando su costumbre de dejarse tocar y abrazar tal como lo hizo en Bolivia, Brasil, Cuba, Ecuador y México.