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" Me alegra que el tema elegido por la familia ecuménica para la celebración del Tiempo de la Creación 2020 sea 'Jubileo de la Tierra', precisamente en el año en el que se cumple el cincuentenario del Día de la Tierra "
Papa Francisco

La Iglesia en los medios El papa Francisco estuvo ayer en la “Mezquita Azul” de Turquía

EL PAÍS |

Una visita cargada de profundo simbolismo de diálogo con el Islam

En su segundo día en Turquía el papa Francisco visitó la célebre “Mezquita Azul” en un gesto cargado del simbolismo de diálogo interreligioso. Muchos siguen la visita con sumo interés, aunque no profesen la fe católica la figura papal los atrae.

Una firme voluntad de diálogo hacia el Islam: este es el significado del silencioso recogimiento del Papa ayer al visitar a la célebre Mezquita Azul de Estambul, en el segundo día de su visita a Turquía.

El 30 de noviembre de hace ocho años también Benedicto XVI había “rezado” de manera silenciosa en la Mezquita frente al “mirhab”, el nicho que indica la dirección hacia La Meca.

El contexto de los dos gestos es sin embargo diferente.

Hoy día el mundo musulmán se enfrenta como nunca a los horrores y las tragedias provocados por el extremismo yihadista del sedicioso Califato islámico: por esta razón, esos dos minutos de “adoración silenciosa” de Jorge Bergoglio —así lo definió el vocero vaticano Federico Lombardi, evitando el término “rezo”— representan a la mano tendida de papa Francisco hacia el Islam.
El diálogo.

El objetivo de fondo es el fortalecimiento de las relaciones basado en el mutuo respeto.

Tras su llegada a Estambul desde Ankara —la capital turca— acompañado por un imponente despliegue de seguridad tanto de la policía como de los militares turcos, Bergoglio se trasladó a la Mezquita Azul, donde al ingreso se quitó los zapatos, respetando así la tradición musulmana según la cual a los lugares de culto se entra descalzos.

Allí fue guiado por el Gran Mufti —la más alta autoridad religiosa de Turquía—. Frente al “mihrab” —precisó el padre Lombardi— el Mufti explicó al Papa los versículos del Corán en los que se habla de Dios, del “Dios del amor y la justicia”.

Sonriendo, el Mufti dijo a Francisco: “sobre esto por cierto estamos de acuerdo”. El Papa a su vez respondió “ciertamente estamos de acuerdo”.

Durante esos dos minutos de recogimiento, el Papa se mantuvo en silencio, con las manos cruzadas sobre su cruz, el rostro inclinado y con los ojos cerrados.

Fue un “momento de diálogo interreligioso”, tal cual había hecho “hace ocho años Benedicto XVI” durante su visita a la Mezquita Azul, añadió el vocero vaticano.

Se trató, precisó Lombardi, de una “adoración silenciosa” visto que durante la visita a la Mezquita el Papa había dicho en dos ocasiones “debemos adorar a Dios”, añadiendo que “no solamente debemos alabarlo y glorificarlo, sino adorarlo”.

Esta fue una de las dos imágenes “fuertes” de la jornada.

El otro gesto clave del día tuvo lugar en la Iglesia patriarcal de San Jorge. Tras los respectivos discursos durante la plegaria ecuménica, el Papa se inclinó frente al patriarca ecuménico Bartolomé I, quien a su vez le puso una mano sobre la cabeza.

Esta vez el marco del gesto fue el del diálogo ecuménico entre las iglesias cristianas y el de la “fraternidad” con la Iglesia ortodoxa de Estambul.

Antes de la liturgia, Bartolomé I había participado de la misa celebrada por Bergoglio para la comunidad católica local en la catedral del Espíritu Santo.

Ante los periodistas, Bartolomé I recordó los precedentes encuentros con el Papa en Jerusalén y el Vaticano, en ocasión de la recordada plegaria de paz con los presidentes de Israel y Palestina.

“También aquí, esta tarde y mañana, tendremos la posibilidad de rezar una vez más por la unidad de la Iglesia y por la paz”, indicó.

Luego destacó la importancia que tiene la visita del Papa a Estambul como testimonio para “proseguir el constante camino con nuestra Iglesia ortodoxa, para el restablecimiento de la completa comunión de nuestras Iglesias”.

El Papa partirá hoy de regreso al Vaticano.
Represión en Ankara

La policía turca reprimió ayer a estudiantes que se manifestaban delante del nuevo palacio, lujoso y discutido, del presidente Recep Tayyip Erdogan, en Ankara, donde estuvo el Papa. La Policía apeló a lacrimógenos, bastones y porras para ahuyentarlos.