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La Iglesia en los medios El Papa condenó “hipocresía religiosa”

EL PAÍS |

La renuncia de Benedicto XVI. Sostuvo que su decisión la tomó “por el bien de la Iglesia” y dijo estar “consciente de la gravedad de tal gesto” | A mediados de marzo comenzará el cónclave

CIUDAD DE VATICANO

El Papa Benedicto XVI condenó ayer con severidad los males que aquejan a la Iglesia, como la hipocresía y sus divisiones, en su última homilía antes de hacer efectiva, el próximo 28 de febrero, su sorpresiva renuncia.

El pontífice, quien vestía la casulla violeta de la temporada de Cuaresma, pronunció sus palabras durante la misa solemne del Miércoles de Cenizas en la basílica de San Pedro, ante numerosos cardenales, obispos y diplomáticos.

“Jesús subraya como debe ser la calidad y la verdad de la relación con Dios lo que califica la autenticidad de cada gesto religioso -dijo el Papa-. Él denuncia la hipocresía religiosa, el comportamiento que quiere aparecer, las actitudes que buscan el aplauso y la aprobación. El verdadero discípulo no se sirve a sí mismo o al `público`, sino a su Señor, en la simplicidad y en la generosidad”.

“Nuestro testimonio entonces será siempre más incisivo cuanto menos busquemos nuestra gloria y seremos conscientes que la recompensa del justo es Dios mismo, estar unidos a Él, aquí, en el camino de la fe y, al final de nuestra vida, en la paz y en la luz del encuentro cara a cara con Él para siempre”, continuó el Papa.

Y más adelante precisó: “Pienso en particular en las culpas contra la unidad de la Iglesia, en las divisiones en el cuerpo eclesial. Vivir la Cuaresma es la más intensa y evidente comunión eclesial, superando individualismos y rivalidades, es un signo humilde y precioso para aquellos que están lejanos o indiferentes ante la fe” (…) “Esta oración nos hace reflexionar sobre la importancia del testimonio de fe y de vida cristiana de cada uno de nosotros y de nuestras comunidades para manifestar el rostro de la Iglesia y como este rostro es, a veces, desfigurado”.

En la mañana, en su primera aparición pública tras su renuncia, explicó a los peregrinos de todo el mundo que deja el trono de Pedro “por el bien de la Iglesia” y pidió orar por su sucesor, que será elegido en un cónclave que se reunirá a mediados de marzo. “Como saben, he decidido renunciar al ministerio que el Señor me encomendó el 19 de abril de 2005. Lo he decidido con plena libertad por el bien de la Iglesia después de haber rezado largo tiempo y de haber examinado ante Dios mi conciencia”, dijo.

Visiblemente emocionado, el Papa admitió ser “profundamente consciente de la gravedad de tal gesto”, pero reiteró “no tener ya la capacidad de ejercer el ministerio petrino con el vigor que el mismo requiere”.

“Sigan rezando por el futuro Papa y por la Iglesia”, pidió el Santo Padre ante unos 3.500 fieles congregados en la sala Pablo VI del Vaticano para su penúltima audiencia general.

BIENVENIDA.

Cuando el cardenal Tarcisio Bertone concluyó su saludo personal al Papa, la tensión de los fieles estalló en la basílica con un fuerte aplauso.

Acogido con los gritos de “¡Benedetto!, ¡Benedetto!”, el pontífice, vestido con la tradicional sotana blanca, agradeció el caluroso recibimiento: “Doy gracias a todos por vuestro amor y vuestras oraciones”.

El Papa confesó que “en estos días nada fáciles” siente “casi físicamente el amor” de los peregrinos frente a una decisión de tal envergadura.

Como es habitual durante las audiencias semanales, el Papa saludó en varios idiomas y envió en español un particular abrazo a los peregrinos de España, Perú y México, que enarbolaban sus banderas.

“Gracias Santidad”, se leía en un enorme cartel en italiano.

Por el momento, el pontífice no ha anulado ninguna de las citas previstas en febrero. La ceremonia del miércoles, que suele oficiarse en la basílica de Santa Sabina, en la colina romana del Aventino, fue trasladada por el Vaticano a San Pedro por el deseo de numerosos cardenales de asistir a ella.

AGENDA.

Hoy, Benedicto XVI conversará con los sacerdotes de Roma para una catequesis programada. Entre sus últimas intervenciones públicas confirmadas figura el tradicional ángelus del domingo, después del cual se retirará para una semana de ejercicios espirituales coincidiendo con la Cuaresma.

El miércoles 27, un día antes de su renuncia, el Papa dirá adiós a los fieles en la plaza de San Pedro, donde se espera la presencia de miles de personas. La ceremonia será tansmitida en directo a todo el mundo.

Mientras tanto la prensa analiza vida y milagros de los candidatos a sucederle. Observadores recalcan que en noviembre pasado, cuando Benedicto XVI designó al último grupo de cardenales, entregó el título a seis nuevos miembros entre los que no había italianos ni europeos, lo que fue interpretado como el deseo del pontífice de equilibrar el Colegio Cardenalicio, dominado por religiosos del viejo continente.