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La Iglesia en los medios El nuevo éxodo cristiano

EL PAÍS |

En el Irak que dejó la guerra los islamitas atacan a los cristianos. Críticas internacionales por el trato a una minoría
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Al día siguiente que los cristianos huyeron bajo la amenaza de muerte de Mosul, la ciudad norteña controlada por los extremistas islámicos,, musulmanes y cristianos se reunieron bajo el mismo techo -el techo de la iglesia- aquí el domingo por la tarde. Para cuando el pianista terminó de tocar el himno nacional de Irak, y antes de las oraciones, Manhal Younis estaba llorando.

“No puedo sentir mi identidad a un cristiano iraquí”, dijo con sus tres pequeñas hijas a su lado.

Una mujer musulmana sentada a su costado, le extendió la mano y le susurró: “Ustedes son los verdaderos pueblos originarios aquí, y sentimos lo que se ha hecho con ustedes en el nombre del Islam.”

La escena era un inusual contrapunto cálido en un paisaje de desintegración de Irak, con los militantes sunitas ganando terrenoy persiguiendo a todo aquel que no adhiera a su versión dura de la ley islámica. El sábado, para cumplir con la fecha límite en la que los militantes islámicos, la mayoría de los cristianos en Mosul, una comunidad casi tan antigua como el cristianismo, se fue con poco más que la ropa puesta.

Algunos se fueron a pie, después que les confiscaron sus coches; otros en bicicletas o motos. Pocos pudieron tomar algo de valor, los militantes se quedaron con su dinero y joyas. Algunos -muy pocos, y por no haber estado sanos como para huir- accedieron a las demandas de convertirse al islam para evitar ser asesinados.

“Nuestros hermanos son perseguidos y cazados de distancia. Tienen que salir de sus casas sin que se les permita llevar nada con ellos”, dijo el papa Francisco.

La reunión en la Iglesia de San Jorge Caldeo, construida en 1964 en un barrio chiíta, era tanto sobre la solidaridad iraquí como un gesto de condena por la persecución de los cristianos. En muchos sentidos, la lucha hoy en Irak es la misma desde que el país fue fundado al final de la Primera Guerra Mundial: cómo establecer una identidad nacional más grande que una religión o un origen étnico en particular.