Iglesia al día

" En este tiempo de pandemia, que dejó sin efecto o en suspenso tantos proyectos personales y colectivos... damos, en primer lugar, gracias a Dios por todo lo bueno que hizo surgir en los corazones de hombres y mujeres de nuestra tierra. En todo ello encontramos motivos de esperanza. "
Mirando con Dios este tiempo

La Iglesia en los medios El matrimonio igualitario

LA REPÚBLICA |

La tapa de ayer del periódico francés Journal du Dimanche, anuncia que la nueva cruzada de la Iglesia Católica francesa será contra el matrimonio para todos; léase matrimonio entre cónyuges del mismo sexo. Justo ahora en Uruguay se está redondeando un proyecto de ley en tal sentido.

En los años 60 se popularizó la frase: “Yo no creo en el matrimonio, porque al amor no lo pueden reglamentar con papeles”. Es un razonamiento bastante estúpido. Sobre todo porque parte de darle al contrato matrimonial un valor y un ámbito que no tiene. ¿Qué es el matrimonio civil? Un contrato. Uno especial, pero es un contrato entre particulares. El oficial del Registro Civil sigue diciendo “los declaro marido y mujer” porque cuando se creó la institución matrimonial civil, era fuerte la tradición de que el casamiento lo “produce” alguien con poderes divinos. Pero a la larga, lo que constará es la firma estampada por los contrayentes. Podría suprimirse la fórmula oral. No existe que el escribano diga “los declaro propietario e inquilino”.

¿Por qué se casa la gente? Muchas parejas viven felizmente sin casarse. Es que el contrato implica una serie de garantías, como la presunción de paternidad o la comunidad de ganancias, que dan garantías a los cónyuges. El Estado dice: si quieren que reconozca, vele por el cumplimiento de esas condiciones especiales, avisen; vengan y firmen. Cásense. En Uruguay, aun eso está debilitado, ya que una ley reciente permite que ese contrato se considere tácito en determinadas condiciones. Y de hecho, algunas parejas del mismo sexo se acogieron a esa posibilidad.

¿Por qué habría de negarse a quien quiera contraer un contrato de ese tipo la posibilidad de hacerlo? La Iglesia Católica francesa habla del “equilibrio de la especie humana”. Un poco alarmista y sin dudas fuera de tema. La posibilidad o no de compartir o heredar ingresos no obligará a nadie a procrear ni a cambiar sus preferencias amorosas. Y, en todo caso, eso estaría lejos de las competencias del Estado.

Los católicos consideran que la homosexualidad es un pecado y tienen una ceremonia religiosa preformativa e indisoluble para el matrimonio. Sigan así; nadie les impedirá seguir creyendo y practicando esas cosas.