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La Iglesia en los medios El lujo de la miseria: IMM da la espalda a donación

EL PAÍS |

La Iglesia lo ofreció para espacio público; es un gran baldío con ocupantes

Andrés López Reilly

Juan Silveira, frente a la Iglesia del Cerrito de la Victoria: una postal de Montevideo. Leonardo Carreño

La Iglesia del Cerrito de la Victoria es una postal emblemática de Montevideo. Frente por frente hay nueve padrones que le pertenecen y que han sido ofrecidos a la IMM. Durante décadas, este amplio terreno ha sido refugio de ocupantes y adictos.

Hace muchos años la Iglesia Católica cedió a la Intendencia de Montevideo un terreno que ocupa toda la calle Bruno Méndez frente al Santuario del Cerrito de la Victoria, para crear allí un “espacio libre enjardinado”. Esa transferencia, se acordó en su momento, solo se haría efectiva cuando se expropiaran dos padrones con intrusos.

El primer convenio con la IMM se firmó en 1973. Desde entonces, el espacio ha sido utilizado por ocupantes y adictos.

“Años atrás se ahorcó un muchacho, un consumidor. Se refugiaba allí, estuvo varios días. Nosotros estábamos en la Iglesia y cuando salimos lo vimos colgando, literalmente”, relató a El País el padre Juan Silveira, del Santuario Nacional del Sagrado Corazón de Jesús.

“En el terreno también hubo un proyecto de huerta orgánica. Y se refugiaba gente, adictos, hasta que le quitamos un vallado que había y que no era otra cosa que un parapeto de mugre”, añadió.

Actualmente, el lugar muestra un notorio abandono. Subsiste una vieja cancha de básquetbol con bancos y tableros rotos. Y en dos de sus padrones, todavía hay ocupantes.

Aunque la situación llegó a ser mucho peor: hace algunos años, eran cuatro los padrones ocupados, por varias familias.

“Lo que se pretende es despejar el terreno, que vaya quedando libre. La primera intención era ir domesticando el espacio, reconvirtiéndolo, aproximándolo al proyecto, para que lo que se recupere quede integrado, al servicio del barrio”, explicó el padre Silveira.

Silveira recordó que muy cerca hay un complejo habitacional del BPS, en el que “vive mucha gente mayor”. Y a un costado del terreno, está el colegio de las Hermanas Domínicas. “Se necesitan espacios verdes, de esparcimiento, que puedan integrar familias. Los barrios vamos perdiendo esa apropiación de los espacios comunes, nos vamos replegando, metiéndonos para adentro; eso no ayuda al desarrollo”, indicó.

Casi, pero no.

En 2007 hubo algunos movimientos en el terreno que parecían indicar que, por fin, se transformaría en una plaza; incluso cuando una parte se encontraba ocupada por un hombre que tenía una chatarrería con varios coches semidesguazados.

Se hizo una vereda perimetral para unir dos predios; se construyó un terraplén sobre la calle Norberto Ortiz para nivelar los padrones con la vereda; se despejó la vieja cancha de básquetbol y se colocaron nuevos tableros, junto con iluminación. No se pudo sin embargo recuperar una cancha de bochas que había en el lugar.

Pero estas “mejoras” quedaron en la nada. Los vecinos saben que la construcción de un espacio público no es prioridad para la Intendencia.

“Creo que podríamos empeñarnos en algo en común (la Iglesia y la IMM). No se trata de un proyecto ambicioso, se trata sobre todo de que los espacios no queden mal dispuestos, que la gente del barrio pueda hacer un buen uso de ellos y que se vayan integrando a la vida ordinaria del lugar. Cuando un espacio queda abandonado y marginal, sirve para todas esas cosas que ya se sabe que acontecen pero que nadie desea que pasen cerca de su casa”, sostuvo el padre Silveira.

En la junta.

El edil nacionalista Miguel Di Ruocco se interesó en el tema y mantuvo distintos contactos para ver qué posibilidades existen de que se retome el proyecto de construir un espacio público en este valioso terreno, que no tiene costo para la Intendencia.

Consultado por El País, el edil de la lista 71 se mostró indignado por la inacción municipal en todos estos años.

“Es increíble que cuando la IMM recibe un terreno para la actividad deportiva de niños hayan pasado tantos años y no se haya logrado nada. Hemos intentado comunicarnos con el Departamento de Espacios Públicos de la Intendencia para concretar una reunión con las partes y hasta la fecha a sido inútil”, dijo Di Ruocco.

“¿Van a dejar que en este espacio público cedido por la Curia se instalen nuevamente intrusos? ¿O que se llene de consumidores de pasta base? ¿Van a dejar este terreno a la mano de Dios?”, se preguntó el legislador departamental.

Turistas.

El Santuario Nacional del Sagrado Corazón de Jesús, más conocido como Iglesia del Cerrito de la Victoria, se comenzó a construir en 1919 y fue declarado Patrimonio Histórico Nacional en 1975.

Su diseño tiene reminiscencias de la Basílica del Sagrado Corazón de Montmartre (París) y de la iglesia de Santa Sofía de Constantinopla. Es sin dudas el templo religioso más visible de Montevideo, por su fuerte color y por hallarse sobre una elevación. Esto hace que constantemente sea visitado por turistas.

“Siempre vienen los ómnibus con los turistas hasta acá. Y enfrente tenemos este terreno espantoso”, dijo con resignación el padre Silveira.