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" Me alegra que el tema elegido por la familia ecuménica para la celebración del Tiempo de la Creación 2020 sea 'Jubileo de la Tierra', precisamente en el año en el que se cumple el cincuentenario del Día de la Tierra "
Papa Francisco

La Iglesia en los medios El cardenal Sturla recuerda que los divorciados vueltos a casar no pueden comulgar

INFOVATICANA |

En una entrevista para el Semanario Búsqueda, el arzobispo de Montevideo explica que un divorciado que vuelve a tener una segunda unión no puede comulgar “porque si su casamiento primero es válido esa es la norma de la Iglesia”.

Un divorciado que vive en una segunda unión no puede comulgar si su primer matrimonio es válido. Así lo ha recordado el cardenal Daniel Sturla, arzobispo de Montevideo, en una reciente entrevista para el Semanario Búsqueda.

“No puede comulgar un divorciado que vuelve a tener una segunda unión, porque si su casamiento primero es válido esa es la norma de la Iglesia”, ha señalado Sturla. A la pregunta sobre cuál sería su mensaje a alguien que se va a divorciar, el cardenal responde: “Uno tiene que tratar de salvar la vida matrimonial, pero a veces hay situaciones que son imposibles de mantener. Ante todo que se sienta, si es católico obviamente, parte de la Iglesia”.
“Lo digo muchísimas veces: la Iglesia nunca es club de perfectos. Todos los bautizados tienen que sentirse parte, la Iglesia es madre de todos, más allá de la situación en la que viven”, ha añadido.

En esta entrevista, el purpurado uruguayo también ha denunciado la imposición de la ideología de género en la educación. “Nosotros estamos en desacuerdo con crearle a un chico una confusión”, sostiene, al tiempo que defiende que “lo importante es que el chico se desarrolle libremente”. El prelado recuerda que la educación “es un deber y un derecho de los padres” y asegura que no se debe imponer una ideología y “una visión de la sexualidad separada del sexo biológico y como construcción cultural”.

A continuación, algunos fragmentos de la entrevista del cardenal Sturla al Semanario Búsqueda:

¿Qué quiso decir en la reunión del rosario cuando dijo que se quería “imponer una ideología de género”?

Lo que pasa es que ahí hay dos cosas. A partir de ahí se me tildó de que estaba contra o que favorecía la violencia de género. Lo que creo es que hay una visión que tiene varios años y de la cual hay varios teóricos que defienden el hecho de que el género es una construcción cultural que no tiene que ver con lo biológico, que no hay ni varón ni mujer, sino que uno se va haciendo y que además puede ir cambiando de género. En este sentido las cosas han evolucionado de tal modo que en algunos lugares se habla de 14 géneros y en otros de hasta 31 géneros. Tras esto, el papa Francisco habla de que hay una colonización ideológica, porque es una ideología que de algún modo surgió en Estados Unidos para algunos, otros dicen que tiene su origen en la conferencia que hubo en Pekín. Esta ideología que crea esa separación de algún modo ha querido imponerse en la educación primaria con una guía de educación sexual que nosotros criticamos fuertemente y que el gobierno de Vázquez puso en un cajón. Se proponían ejercicios que creaban una confusión a los niños en el respeto a toda persona humana más allá de su orientación sexual. Y eso tiene que quedar clarísimo, creo que todos en la sociedad uruguaya hemos crecido en el respeto más allá de la orientación. Nosotros estamos en desacuerdo con crearle a un chico una confusión. Lo importante es que el chico se desarrolle libremente, que la educación, como dice la Constitución de la República en el artículo 41, es un deber y un derecho de los padres, y no que se imponga de algún modo una ideología que además no responde a lo que la mayoría de las familias uruguayas quieren. O aunque no sean la mayoría, muchas familias uruguayas no quieren que se imponga esa visión de la sexualidad separada del sexo biológico y como construcción cultural. En aquella primera guía se decía que había que deconstruir el imaginario de familia tradicional. Nosotros creemos que no. Aparte, cuando la Constitución habla de que la familia es la base de la sociedad y de que el Estado propenderá su estabilidad, está pensando en la familia de tipo tradicional. Lo dije expresamente en el Rosario de Bendiciones: la Iglesia no es nunca club de perfectos, la Iglesia es casa de puertas abiertas para todas las personas y todas las familias, sea cual sea su constitución. Pero decir eso no quiere decir que haya un ideal de familia que aunque sea minoritario no deja de ser el ideal, que yo creo que en el fondo la inmensa mayoría de las personas tenemos una familia constituida por mamá, papá y los hijos.

¿Quiénes son los que quieren imponer eso en Uruguay?

Por lo pronto hay grupos que lo proponen abiertamente, como por ejemplo el Colectivo Ovejas Negras, que tuvo mucho que ver con la anterior guía de educación sexual.

Todo esto tiene que ver con la nueva agenda de derechos. ¿Cómo observa eso?

Cuando hablamos de derechos tiene que ver con la dignidad de la persona humana y la Iglesia está ahí. El tema es cuando a veces se proclaman derechos sin tener en cuenta deberes o a los más débiles. Pongo un ejemplo clásico para nosotros los cristianos, que compartimos con otros: el tema del aborto. Ahí también ha habido un cambio que señalé que nosotros debíamos estar atentos. Nosotros despenalizamos el aborto. Es un delito que no se penaliza hasta los tres meses. En realidad, lo que se hizo fue ampliar las despenalizaciones que ya existían desde la ley del año 38. Pero cuando se pasa a hablar del derecho al aborto, ahí estamos cambiando el concepto, porque si yo despenalizo quiere decir que no voy a castigar hasta los tres meses a mujeres que cometen el aborto y a aquellas personas que lo realizan. Pero cuando estoy hablando de derecho estoy hablando de algo que tengo que promover. Creo que esa diferencia de concepto es muy importante. No solo de la Iglesia. El doctor Tabaré Vázquez, presidente de la República en su primera presidencia vetó la ley del aborto por razones médicas, científicas. Entonces yo digo: ¿eso no se toma en cuenta? Si decimos no es una persona humana podemos discutirlo, ¿pero no es una vida humana? ¿Alguien puede decir que no hay vida humana? Todos sabemos que sí, la ciencia nos dice que sí. ¿Entonces no lo vamos a defender? ¿No tiene derechos? Ahí no nos vamos a poner de acuerdo. Uno piensa distinto de otros y está bien. Yo trato de no usar palabras hirientes hacia los otros, pero sí defiendo lo que la Iglesia entiende que hay que defender, que en este caso es a los más débiles, como son los chicos sin nacer.

Es frecuente que cuando la Iglesia se pronuncia sobre estos asuntos la respuesta de algunos sectores es contraatacar hablando de los sacerdotes pedófilos refiriéndose a que “deberían ocuparse de lo que pasa adentro de su Iglesia”.

Primero: eso impide el diálogo. Segundo: esa realidad la Iglesia la ha afrontado con valentía. Al menos desde hace diez años la Iglesia sabe qué hacer en estos casos que han sido muy dolorosos. Que haya pasado en la Iglesia es una tragedia, que haya habido sacerdotes que hayan cometido este tipo de actos es aberrante. Pero es un drama humano. Basta ver las estadísticas de los casos que ha habido de abuso en Uruguay el año pasado. Es un drama humano que también ha tocado a la Iglesia y que la Iglesia ha afrontado, con mucha vergüenza, con mucho dolor, pero que tiene protocolos en todas sus instituciones para tratar de que no pasen nunca más. A veces pasa también que a la Iglesia le sacan la Inquisición, las cosas contra la ciencia. Pero me pongo a dialogar con gente de los distintos partidos del Uruguay. ¿Acá no hubo matanzas? ¿No hubo la afrenta que se le hizo a los charrúas en Salsipuedes? ¿No hubo el crimen de Paysandú? Si cada vez que vamos a dialogar con personas que piensan distinto, cada uno le va a sacar las culpas del pasado de sus grupos, es imposible. La otra vez hablando de no sé cuál tema se sacó la noche de San Bartolomé. El doctor Sanguinetti habló de la noche de San Bartolomé. Está todo bien, ¿pero qué tiene que ver la Iglesia Católica uruguaya con eso que pasó en Francia hace siglos? ¿Entonces yo voy a sacar los crímenes de la Revolución Francesa y se los voy a endilgar a los liberales uruguayos?

(…)

¿Cómo han sido estos tres años como cardenal?

Son cosas distintas. Como arzobispo es más la tarea del día a día. Como cardenal dos o tres veces por año tengo que ir a Roma y participar en encuentros distintos que se dan de las comisiones que integro, o invitado por el Papa a participar del Sínodo de las familias. Siento que aprendo mucho, que soy en eso un aprendiz de cardenal. Y por otro lado siento la responsabilidad muy fuerte que supone estar en esos ámbitos de la Iglesia Católica. Pensemos, por ejemplo, que conozco a otros cardenales de distintas partes del mundo, que un día posiblemente me toque estar en un cónclave para la elección de un Papa y por eso es importante conocer a las otras personas. Cuando uno va a Roma la preocupación deja de ser solo la Iglesia uruguaya para ser la Iglesia universal, que es tan grande y con tantas realidades diversas. Es una alegría enorme y un sentido de responsabilidad muy fuerte.

¿Cómo es su relación con el papa Francisco?

Muy cordial. Siempre me manifestó muchísima cordialidad en los encuentros. He tenido cuatro audiencias personales con él, conoce nuestra Iglesia, tiene gran cariño y aprecio por la Iglesia uruguaya. Sabe que somos una Iglesia pobre y libre en un contexto muy laico. Creo que eso al Papa le significa mucho. Creo que nos sigue, dentro de lo que es la Iglesia universal. Él tiene su corazoncito en esta zona.

Se lo critica por ser un Papa peronista y que toma partido en temas de su país. ¿Qué opina?

Está más allá de los temas político partidarios. El hecho de que sea argentino hace que todo gesto sea interpretado en su país políticamente, y más en un país polarizado como es Argentina. Es evidente la influencia que tuvo Juan Pablo II en Polonia. Entonces es natural que un Papa tenga una influencia mayor en la nación a la que pertenece. Pero creo que él está más allá de lo político y que trata de cuidarse de no ser instrumentalizado políticamente.

También están los que critican su informalidad, porque algunos consideran que en ese tipo de cargos el hábito hace al monje y hay que cuidar determinadas reglas de protocolo.

Todos los últimos Papas, quizá menos Benedicto XVI por su personalidad más tímida, se han tratado de alejar del protocolo. Juan Pablo II muchas veces le causaba problemas a sus guardias de seguridad. Cuando lo balearon en 1981 acababa de tener a una niña en sus brazos. Creo que a Francisco le sale muy espontáneamente y en un estilo mucho más rioplatense que los Papas europeos, que tenían una tradición más fuerte de lo que es un obispo. Me pasó una vez en la estación de Termini, en Roma, que estaba luchando con mi valija y uno me vio con la cruz y me preguntó si era obispo. “Ah, pero no es europeo”, me dijo. “No”, le respondí, “de América Latina”. “Ahora entiendo”, comentó. Porque un obispo no iba a estar en la estación cargando su valija. La imagen al menos es esa.

Usted es considerado un hombre abierto, adaptado a las realidades sociales, pero hay determinados preceptos de la Iglesia con los que debe cumplir. Por ejemplo, ¿qué le dice a alguien que se va a divorciar?

Uno tiene que tratar de salvar la vida matrimonial, pero a veces hay situaciones que son imposibles de mantener. Ante todo que se sienta, si es católico obviamente, parte de la Iglesia. Lo digo muchísimas veces: la Iglesia nunca es club de perfectos. Todos los bautizados tienen que sentirse parte, la Iglesia es madre de todos, más allá de la situación en la que viven.

¿Puede comulgar alguien divorciado?

No puede comulgar un divorciado que vuelve a tener una segunda unión, porque si su casamiento primero es válido esa es la norma de la Iglesia.

¿Y qué ocurre con los homosexuales?

En ese campo toda la sociedad ha crecido en comprender una realidad que hace 20, 30 años, no se comprendía tanto. Un homosexual si es católico, es católico. No importa si es homo, hetero o lo que sea. Es un miembro de la Iglesia y como tal tiene que vivir su vida cristiana. También está llamado a cumplir sus mandamientos igual que un heterosexual. El tema no es si es homo o hetero. Si sos miembro de la Iglesia, sentite amado por Dios y parte de esta realidad de vida que es la Iglesia. Los mandamientos son para todos.